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Serena y Venus Williams regresan al US Open ante Maya Joint

NUEVA YORK — El cuadro de dobles femeninos del US Open se abrió con un guiño directo al pasado reciente de Serena Williams. La USTA confirmó que Serena y Venus Williams se medirán en primera ronda a la pareja formada por Maya Joint y Hao-Ching Chan, un cruce cargado de historia inmediata.

Hace apenas unas semanas, en Wimbledon, Serena volvió a los individuales gracias a una invitación. Tenía 44 años, otra resurrección en la hierba londinense. Duró un partido. Cayó en primera ronda precisamente ante Maya Joint y, en el intento, se lesionó la rodilla. Esa dolencia la obligó a retirarse del dobles que iba a disputar junto a Venus. El regreso juntas quedó en suspenso.

Ahora, ese capítulo se reescribe en Nueva York.

Las hermanas Williams, dos veces campeonas de dobles en el US Open, entran al cuadro como invitadas. No necesitan presentación ni ranking: su nombre sigue pesando más que cualquier estadística. La última vez que compartieron lado de la red en este torneo fue en 2022, cuando se despidieron a las primeras de cambio ante Linda Nosková y Lucie Hradecká. Aquella derrota sonó a despedida. No lo fue.

El 17 de agosto dieron el primer paso de este nuevo intento en el Masters de Cincinnati. Volvieron a caminar juntas hacia la pista, volvieron los gestos cómplices, volvió el murmullo en la grada. Se fueron en un partido de primera ronda, sí, pero en un duelo vibrante ante Marta Kostyuk y Peyton Stearns. El resultado dejó claro algo: quizá ya no dominen el circuito, pero todavía pueden encender una sesión nocturna.

En Nueva York, ambas vivirán su segunda aparición del año. Serena ya probó el cemento de Flushing Meadows en el cuadro de dobles mixtos, formando una llamativa dupla con Carlos Alcaraz que alcanzó los cuartos de final. Un experimento mediático, sí, pero también una demostración de que su competitividad sigue intacta cuando el cuerpo responde.

Venus, en cambio, se marchó rápido del cuadro individual, derrotada en primera ronda por Sofia Kenin. Otra muestra de que el tiempo no perdona, de que cada partido puede ser el último gran escenario. De ahí que este regreso en dobles tenga un peso emocional distinto.

Un cuadro exigente y nombres pesados

El contexto deportivo no les hará el camino más amable. La pareja número uno del torneo es Taylor Townsend junto a Kateřina Siniaková, finalistas el año pasado ante Gabriela Dabrowski y Erin Routliffe. Hoy, ese rompecabezas se ha rearmado: Routliffe competirá con Aldila Sutjiadi como pareja número 9 del cuadro, mientras que Dabrowski formará con Luisa Stefani, inscritas como segundas favoritas.

Es un cuadro profundo, lleno de especialistas, de parejas consolidadas que juegan juntas todo el año. Justo lo contrario de Serena y Venus, que ahora viven el circuito a ráfagas, a fogonazos, más cerca del homenaje que de la rutina.

Por eso el duelo ante Joint y Chan tiene un matiz especial. No es solo un estreno de torneo. Es una revancha emocional para Serena ante la jugadora que marcó su breve paso por Wimbledon y, al mismo tiempo, una nueva oportunidad para comprobar hasta dónde puede llegar la química eterna de las Williams frente a la inercia competitiva de las especialistas actuales.

No hay garantías de un recorrido largo. No las necesitan. Cada vez que las hermanas Williams vuelven a caminar juntas hacia la línea de fondo, la pregunta es otra: cuántas noches más les quedan por regalarle al tenis. Y cuántas están dispuestas a exprimir todavía.