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El Southampton de Tonda Eckert y su conexión con los aficionados

El Southampton de Tonda Eckert convierte St Mary’s en un fortín: “Hay una conexión otra vez”

Tonda Eckert mira a su alrededor en St Mary’s y ve algo más que gradas llenas. Ve un vínculo reconstruido a pulso. Un año atrás, el estadio era un lugar tenso, desconfiado, herido por los resultados y por la desilusión. Hoy, el técnico alemán habla de “conexión” con los aficionados como la base del impresionante rendimiento del equipo en casa en 2026.

No es una palabra vacía. Los números lo respaldan.

De la zona baja al mejor local del Championship

Eckert, de solo 33 años, asumió el mando del primer equipo en noviembre de 2025, cuando el club decidió despedir a Will Still. El contexto era dramático: Southampton marchaba 21º en la tabla, con el miedo al descenso instalado en el día a día.

Desde entonces, el giro en St Mary’s ha sido radical. Bajo su dirección, el equipo ha sumado 47 puntos como local, la mejor marca de todo el Championship en ese periodo. Esta temporada han arrancado con tres victorias en sus tres primeros partidos en casa. El mensaje es claro: quien visite Southampton sabe que entra en territorio hostil.

Eckert no olvida de dónde vienen: “Sabes en qué condición estaba el club cuando llegué y sabes en qué condición estaban nuestros aficionados en ese momento”, explicó en declaraciones a BBC Radio Solent. La fractura era evidente. El ambiente, enrarecido. “No es fácil jugar en casa si no tienes esa conexión. Y con razón, en ese momento no existía por la variedad de cosas que estaban pasando”.

Reconstruir la relación con la grada

El técnico no vende soluciones mágicas. Habla de trabajo minucioso, de pequeñas decisiones acumuladas con el tiempo: “No es una sola cosa que cambias. Hay muchos pasos pequeños que tienes que dar para ganarte la confianza, reconstruir una conexión y levantar de nuevo una relación”.

El resultado se siente en cada partido. “St Mary’s se siente completamente diferente a hace un año y eso es el resultado de muchas, muchas cosas que se juntan”, apunta. No es solo el equipo; es la ciudad, la identidad, el orgullo herido que busca revancha tras una temporada convulsa.

Eckert lo resume con una convicción que marca su proyecto: “Creo que para ‘ganar’ una temporada, tienes que hacer una temporada exitosa en casa”. El mensaje va directo al corazón del vestuario y de la afición: el camino hacia cualquier objetivo pasa por hacer de St Mary’s un lugar donde el Southampton casi no falle.

De los play-offs al golpe del ‘Spygate’

El entrenador alemán ya había guiado al equipo hasta el umbral del éxito. La pasada campaña, llevó al Southampton hasta los play-offs de ascenso. El impulso era evidente, el sueño de volver a la élite parecía al alcance.

Entonces llegó el golpe: el club fue expulsado tras el escándalo conocido como ‘Spygate’. Un mazazo deportivo, institucional y emocional. El tipo de episodio que puede romper la relación entre grada y equipo.

La reacción de la afición, sin embargo, ha marcado la diferencia. Pese a la indignación inicial, las cifras de asistencia se han mantenido firmes: alrededor de 30.000 espectadores por partido al inicio de esta nueva temporada, lo que mantiene al Southampton entre los 20 clubes con mayor asistencia del país. No es solo fidelidad; es una declaración de intenciones.

Eckert lo sabe. Sabe que esa gente que no se ha bajado del barco es la misma que ahora empuja cada presión, cada carrera, cada balón dividido en St Mary’s.

Jander, todavía en la enfermería

No todas las noticias giran en torno al entusiasmo del estadio. En el plano deportivo, Eckert confirmó que el duelo del sábado ante Bristol City llega “demasiado pronto” para Caspar Jander.

El centrocampista, de 23 años, aún no ha debutado esta temporada. Arrastra una lesión en el cuádriceps sufrida al inicio del primer amistoso de pretemporada frente al Eastleigh, de la National League. Un contratiempo que ha alargado su puesta a punto más de lo previsto.

El técnico, no obstante, ya mira una fecha concreta: el 19 de septiembre. “Vamos a apretar, así que ojalá pueda tener algunos minutos contra Wrexham. Tuvimos que retrasar un poco, pero creo que ahora va por buen camino”, explicó.

Mientras Jander acelera su recuperación, el Southampton sigue creciendo sobre un pilar que no figura en ninguna tabla de estadísticas: el ruido, la fe y la complicidad de un St Mary’s que ha decidido volver a creer. La pregunta ya no es si el equipo puede mantener este nivel en casa, sino hasta dónde puede llevarles esa conexión en una temporada que promete no dar tregua.