Sri Lanka avanza a semifinales tras aplastar a Malasia
La selección femenina de Sri Lanka no solo ganó. Aplastó. Con un triunfo por 86 carreras sobre Malasia en el Korogi Sports Park de Nisshin, selló su billete a las semifinales del torneo de críquet de los Juegos Asiáticos y lanzó un mensaje claro al resto del cuadro.
El guion tuvo dos protagonistas indiscutibles: Chamari Athapaththu y Kavisha Dilhari. Entre las dos construyeron el partido con el bate y lo remataron con la bola. Una actuación de manual.
De la calma al vendaval
Sri Lanka eligió batear primero y el inicio fue todo menos explosivo. Solo 10 carreras en los primeros cuatro overs y la pérdida temprana de Imesha Dulani. Silencio en el marcador, dudas en la intención.
Hasta que llegó el quinto over. Athapaththu decidió que era momento de cambiar el tono y castigó a Aisya Eleesa con 23 carreras en un solo over. El partido giró ahí. Un golpe de autoridad. En el siguiente, Hasini Perera se sumó al impulso con dos boundaries y, de repente, al final del Powerplay, Sri Lanka ya estaba en 38/1. El dominio había comenzado.
Athapaththu no levantó el pie. Golpeó con libertad, encontró huecos y subió el ritmo sin mirar atrás. Alcanzó su medio siglo en apenas 28 bolas, coronado con un seis en el over 11. La asociación en la parte alta de la alineación creció hasta las 80 carreras antes de que Nurin Imanina, en un breve tramo de resistencia malasia, lograra lo que parecía imposible: deshacerse de las dos bateadoras asentadas, primero Athapaththu y luego Perera, en el espacio de tres overs.
Un respiro para Malasia. Breve.
El golpe final con el bate
Porque cuando parecía que el partido podía equilibrarse, emergieron Kavisha Dilhari y Harshitha Samarawickrama. Sin estridencias al principio, pero con una solidez que fue minando cualquier esperanza rival, construyeron una asociación de 62 carreras que volvió a inclinar el campo.
Dilhari guardó lo mejor para el tramo final. Todas sus seis boundaries llegaron después del over 16, una ráfaga tardía que disparó la puntuación y dejó a Malasia a contrapié. Sri Lanka cerró su turno en 160/4, un total imponente en el contexto del encuentro y, viendo el desarrollo posterior, absolutamente definitivo.
Malasia, sin respuesta ante el doble filo de Sri Lanka
Con la bola en la mano, Sri Lanka fue igual de implacable. Dilhari, ya en modo total, abrió la herida muy pronto: en el sexto over se llevó en bolas consecutivas a Wan Julia y Mas Elysa. Un doble golpe que dejó a Malasia tambaleándose.
Antes, en el primer over, Ainna Hamizah Hashim ya había caído por un run-out. El Powerplay se cerró con un 25/3 que retrataba la diferencia entre ambos equipos. A partir de ahí, más que una remontada, Malasia se vio obligada a una supervivencia sin horizonte.
Las cifras lo cuentan con crudeza: entre los overs 7 y 18 solo consiguieron un boundary y apenas 40 carreras. El required rate se disparó, el marcador se estancó y las bateadoras malasias quedaron atrapadas por la disciplina del ataque esrilanqués.
El desenlace llegó sin suspense. En el over 19, Athapaththu volvió a escena, esta vez como lanzadora, y sumó dos wickets que terminaron de cerrar cualquier puerta. En el último over, Mithali Ayodhya añadió dos más a su cuenta y Malasia se quedó en 74/7. Muy lejos del objetivo. Muy lejos del nivel que exigía la ocasión.
Choque de gigantes en semifinales
Con este triunfo, Sri Lanka se instala en semifinales y se cita con Pakistan el domingo 20 de septiembre en el primer cruce por un lugar en la final. Athapaththu y Dilhari llegan en estado de gracia, la estructura del equipo responde y la confianza se dispara.
La pregunta ya no es si Sri Lanka puede competir por el oro. La cuestión es quién será capaz de frenar un equipo que, cuando huele sangre, no perdona en ninguna faceta del juego.




