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St Patrick’s Athletic derrota al campeón y agita la Premier Division

St Patrick’s Athletic 2 (McClelland 4, Keena 33) Shamrock Rovers 0

El viejo Richmond Park vibró como en las grandes noches. St Patrick’s Athletic no solo volvió a tumbar a Shamrock Rovers, vigente campeón, sino que metió fuego a una Premier Division que hace apenas cinco semanas parecía decidida.

El equipo de Stephen Kenny, que ya había eliminado a Rovers de la FAI Cup el mes pasado, firmó otra actuación de autoridad ante su gran rival dublinés. Esta vez en liga, esta vez para vengar las tres derrotas sufridas ante los Hoops en el campeonato durante este año. Y lo hizo con un plan claro: golpear pronto, resistir después y castigar cada desajuste.

Un arranque demoledor

El partido apenas había empezado cuando St Pat’s lanzó el primer zarpazo. Minuto 4, primera llegada, primer gol. Jamie Lennon, ancla del centro del campo, vio el espacio y lo atacó con decisión. Combinó en largo con Ryan Sheridan, el joven de 17 años que debutaba como titular en liga, y este le devolvió el balón para que el mediocentro pusiera un centro medido al segundo palo.

Allí apareció Jay McClelland, entrando desde segunda línea, para empalmar de interior y mandar la pelota a la red tras besar la parte inferior del larguero. Un golazo. Su primer tanto liguero de la temporada y una declaración de intenciones: St Pat’s no iba a especular.

El golpe descolocó a Rovers, pero el campeón no se descompuso del todo. Con paciencia, empezó a adueñarse del balón. Jack Byrne bajó a recibir, Dylan Watts se ofreció entre líneas y los visitantes comenzaron a encerrar a los Saints en su propio campo. La mejor defensa del campeonato se vio obligada a replegarse muy cerca de su área.

Tardó 24 minutos en intervenir de verdad Joseph Anang, pero cuando lo hizo dejó claro por qué St Pat’s encaja tan poco. El guardameta ghanés voló abajo a su izquierda para desviar con una mano el sutil toque de Roberto Lopes, capitán de los Hoops, tras una jugada nacida en un córner que Byrne había reciclado con inteligencia.

Golpe al contragolpe

Cuando más sufría St Pat’s, llegó el segundo. Y llegó como más duele: al contragolpe. Minuto 33. Zach Elbouzedi recibió con tiempo y metros por delante en la derecha. Levantó la cabeza, eligió el momento y puso un centro tenso al corazón del área.

Aidan Keena hizo el resto. Control orientado, giro limpio y disparo seco con la derecha. El balón superó a Ed McGinty y silenció a la grada visitante. 2-0. Clínico. Letal.

Rovers se tambaleó. Y pudo caer definitivamente un minuto después. Lopes, recién amonestado por una falta sobre Ryan Edmondson, resbaló en una zona prohibida. Sheridan olió la sangre y se plantó solo ante McGinty, que esta vez sí sostuvo a los suyos aguantando firme en el mano a mano.

Aturdidos por el marcador, los Hoops siguieron moviendo la pelota, casi por inercia. Joe Redmond, capitán de St Pat’s, se cruzó providencial a pocos metros de la línea de gol para bloquear un remate de Michael Noonan que olía a 2-1. No fue el único aviso. En el quinto córner botado por Byrne, la pelota cayó en los pies de Watts, pero su disparo salió centrado y Anang atrapó sin problema.

Rovers se fue al descanso con posesión, córners y sensación de dominio, pero con un 2-0 en contra que no terminaba de encajar con su relato del partido.

Asedio sin premio

La segunda parte arrancó como había terminado la primera: con Rovers volcado. Adam Brennan entró por Tunmise Sobowale al descanso para dar aire por banda, y el juego se inclinó todavía más hacia la portería de Anang. Watts probó suerte a balón parado, aunque de nuevo sin inquietar de verdad al portero local.

El guion, sin embargo, no era solo de resistencia. Cada transición de St Pat’s llevaba veneno. McGinty tuvo que emplearse a fondo ante Keena y Lennon para evitar que el marcador se disparara. Los Saints, cómodos sin balón, olían cada pérdida de Rovers como una oportunidad de oro.

El campeón, obligado por la situación, siguió empujando. Entró Jake Mulraney, se sumó Dan Cleary al disparo lejano, y los intentos se sucedieron. Algunos tiros se marcharon cerca, otros se estrellaron en un muro rojo que no cedió un centímetro.

Redmond, Hoare y Turner mandaron atrás. Lennon y Baggley cerraron cada pasillo interior. Desde el banquillo, Kenny refrescó piernas con las entradas de Palmer, Forrester, Breslin, Olusanya y Brown, sin alterar la estructura defensiva que ha sostenido al equipo durante toda la temporada.

Rovers, por su parte, agotó recursos con los cambios de Afolabi, C. O’Sullivan y McGovern. La pelota siguió siendo suya, pero el tiempo empezó a jugar en su contra. El marcador ya no se movió.

Un giro en la cumbre

El pitido final desató la celebración en Richmond Park. No era solo una victoria en un derbi. Era un mensaje al resto de la liga. Hace cinco semanas, Shamrock Rovers mandaba la tabla con 10 puntos de ventaja. Hoy, esa distancia se ha evaporado.

St Patrick’s Athletic tiene ahora la opción de colocarse líder por diferencia de goles si vence a Dundalk en Oriel Park el lunes por la noche. Rovers conservará un partido menos, sí, pero ese duelo pendiente es nada menos que ante Bohemians, que también se han metido en la pelea tras remontar de 0-2 a 3-2 frente a Galway United en Eamonn Deacy Park y situarse a solo tres puntos.

La noche en Inchicore dejó una imagen poderosa: el campeón, dueño del balón pero sin respuestas; el aspirante, sólido, oportuno y sin temblar en las áreas. Si algo quedó claro es que la defensa de St Pat’s está preparada para sostener un asalto al título.

La pregunta es otra: ¿lo está también Shamrock Rovers para resistirlo?