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Susto en Croke Park: La pelea de Carty y Allen termina abruptamente

La que debía ser la gran antesala a la última pelea de Katie Taylor en Croke Park terminó convertida en un silencio incómodo. El combate de peso pesado entre Dave Allen y Thomas Carty, pensado como escaparate perfecto para el irlandés en casa, acabó de forma abrupta y preocupante en el mismo primer asalto.

Carty salió como se esperaba: mandón, firme con el jab, empujando a Allen hacia atrás y marcando territorio desde el inicio. El público respondía a cada mano del dublinés, convencido de que la noche le pertenecía.

Hasta que todo se torció en un segundo.

En un clinch cerca de las cuerdas, Carty giró la cabeza justo cuando Allen lanzaba un golpe corto. El impacto pareció darle de lleno en la parte posterior de la cabeza. El irlandés quedó visiblemente aturdido, perdió el equilibrio y se desplomó hacia delante, atravesando las cuerdas y cayendo de cabeza hacia el exterior del cuadrilátero.

El rugido del estadio se apagó de golpe.

Carty quedó tendido fuera del ring mientras el personal de la organización y los médicos acudían de inmediato a asistirle. Dentro, Allen miraba alrededor sin entender del todo qué había pasado, caminando por el centro del cuadrilátero mientras se acumulaban las dudas y la preocupación.

Fueron varios minutos extraños, fríos, con el combate detenido, los asistentes trabajando en la zona de ringside y miles de aficionados pendientes de un solo punto, sin saber si la noche se había convertido en tragedia. Finalmente, se determinó que Carty no estaba en condiciones de continuar, posiblemente por una lesión derivada de la caída.

La pelea se declaró oficialmente no contest. Sin ganador, sin clímax deportivo, solo la sensación de que un combate llamado a impulsar la figura de Thomas Carty en Dublín terminó recordando, de la forma más cruda, lo frágil que puede ser una noche de boxeo.