Tasmania JackJumpers inician la temporada con victoria y polémica arbitral
Los Tasmania JackJumpers arrancaron la temporada con una victoria enorme y un reglamento en llamas. Ganaron 96-91 a South East Melbourne Phoenix en un MyState Bank Arena repleto, pero el tema de conversación al salir del pabellón no fue el marcador, sino una decisión arbitral que dejó a toda la NBL debatiendo si se aplicó bien la norma.
Un final caliente y una regla que lo cambia todo
Quedaban 32 segundos. Tasmania mandaba 91-89. Nick Marshall subía el balón, D’Shawn Schwartz le mordía en defensa y forzó el robo. En plena transición, Marshall cometió la falta. Tras revisión, los árbitros la elevaron a falta disruptiva bajo las nuevas reglas FIBA.
Hasta ahí, todo claro. Dos tiros libres para Schwartz, oportunidad de empatar y balón vivo en un final de infarto.
Entonces llegó el caos.
En lugar de Schwartz, fue Skylar Mays quien caminó hacia la línea de tiros libres. Lo hizo por iniciativa propia, aparentemente convencido de que, al tratarse de una falta antideportiva y con posesión posterior, cualquier jugador podía lanzar. Nadie de la mesa ni de los árbitros le corrigió de inmediato.
Desde el banquillo rival sí saltaron las alarmas. Scott Roth y el propio Josh Bannan señalaron de forma insistente que el lanzador no era el correcto. Los árbitros detuvieron el juego, revisaron la situación… y aplicaron el reglamento al pie de la letra.
Bajo la regla FIBA 45.4.3, si el jugador equivocado intenta el tiro libre, el lanzamiento se anula y la posesión pasa al equipo contrario, que saca desde la prolongación de la línea de tiros libres. Exactamente lo que sucedió: Phoenix perdió los tiros y el balón. Tasmania recibió la posesión en un momento crítico del partido.
El giro fue brutal. De poder empatar el choque, Phoenix se quedó sin nada. El ambiente en MyState Bank Arena pasó de la expectación a la incredulidad.
Josh King, entre la confusión y la autocrítica
El técnico de Phoenix, Josh King, no escondió su desconcierto tras el encuentro.
“Muy confuso. Nunca he visto… tengo que obtener algo de claridad al respecto”, admitió. Explicó que su interpretación era otra: “Creo que, por lo que entendí, dijeron que era nuestro balón. Eran dos tiros y el balón, creo”.
Según King, Mays pensó que cualquiera podía lanzar al tratarse de una falta antideportiva con posesión posterior: “Creo que lo que Skylar pensó es que cualquiera podía tirar porque era una falta antideportiva y recuperábamos el balón. Pero cuando Skylar fue a la línea, eso borró todo”.
El matiz clave: Mays fue a la línea por decisión propia, no enviado por los árbitros. Si los colegiados hubieran designado al jugador incorrecto, el error habría sido corregible. Al ser una acción espontánea de Mays, entró en juego la 45.4.3 y no hubo marcha atrás. Tampoco existía un mecanismo de revisión en los dos últimos minutos para cambiar el dictamen.
King, sin embargo, se negó a culpar esa acción del resultado final. Phoenix había dilapidado una ventaja de 52-38 al descanso y encajó un 58-39 en contra en la segunda mitad.
“Al final del día, eso no tiene nada que ver con el resultado final. No quieres poner a tu equipo en una situación en la que tengamos que depender de una jugada así. Eso no decidió el partido”, remarcó.
Scott Roth, por su parte, evitó entrar en la polémica y no hizo comentarios sobre la acción en su comparecencia.
La remontada de Tasmania, a la vieja usanza
Entre tanta controversia, corrió el riesgo de pasar desapercibido lo esencial: la victoria de Tasmania fue de carácter. Y de fondo de armario.
Los JackJumpers afrontaron el estreno sin Josh Bannan, Ben Ayre, Anthony Drmic ni Bryce Hamilton. Un golpe serio en la rotación. Aun así, fieles al sello de Roth, defendieron “la isla” cuando más quemaba el balón. Se levantaron de una desventaja de 14 puntos al descanso y dominaron el ritmo tras el intermedio.
El héroe estadístico de la noche fue el import David Johnson: 26 puntos, seis rebotes, seis asistencias y un 10/15 en tiros de campo (66,7%). Imparable en lectura, efectivo en la ejecución.
En su debut, Taran Armstrong respondió con 19 puntos y personalidad. Will Magnay, aún con minutos restringidos, aportó 14 puntos, cuatro rebotes y seis asistencias, demostrando que puede influir en el juego mucho más allá de su físico.
Phoenix tuvo su propio estandarte en Angus Glover, que encendió el partido desde el banquillo con 21 puntos y una primera parte demoledora. Mays cerró la noche con 18 puntos, seis rebotes y dos asistencias, pero su nombre quedará inevitablemente ligado a la jugada que lo cambió todo.
Lo que viene
Tasmania no tendrá demasiado tiempo para saborear este inicio de NBL27. Toca hacer maletas y volar al norte: el miércoles les espera Cairns Taipans.
Phoenix regresa a Melbourne con más preguntas que respuestas y una norma FIBA memorizada a la fuerza. El jueves, en John Cain Arena, les aguarda Melbourne United.
El reglamento ya les dio una lección. La próxima vez, ¿será suficiente con jugar mejor o tendrán que demostrar también que dominan cada línea del libro de reglas?




