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Terremoto en la ÖFB: ruptura entre Rangnick y Schöttel

En Austria ya no se habla de matices ni de diferencias de criterio. Se habla de ruptura. Según informan los diarios Kurier y Krone, el futuro de Peter Schöttel en la federación se decidirá el viernes, en una reunión clave del órgano de supervisión. Todo apunta a que sus casi nueve años en la ÖFB tocan a su fin.

El motivo de fondo es claro: su relación con Ralf Rangnick está considerada insalvable.

Un vínculo desgastado hasta el punto de no retorno

Durante meses, las fricciones entre el director deportivo y el seleccionador alemán han ido creciendo en silencio. Ahora, ese silencio se ha roto. La federación ya ha apartado de facto a Schöttel de la primera línea, una señal inequívoca de que el vínculo entre las dos figuras centrales del área deportiva se ha quebrado más allá de cualquier parche.

Marc Janko, exinternacional y hoy analista en Sky, lo ha dejado entrever sin rodeos. Explicó que, hablando con gente del entorno, la situación “no resulta especialmente sorprendente”. Entre líneas, un mensaje nítido: en el campamento de la ÖFB hace tiempo que algo no encaja.

Janko fue aún más concreto al describir el día a día entre ambos. Con Schöttel y Rangnick, “no funcionó realmente bien”, resumió el antiguo delantero. Y añadió un detalle revelador: desde hace tiempo, en los asuntos que Rangnick considera importantes, ya no pasa por el director deportivo, sino que se apoya en otras personas dentro de la estructura.

Cuando el seleccionador deja de usar al director deportivo como interlocutor natural, el organigrama se vacía de sentido. Eso es exactamente lo que está ocurriendo en Viena.

Fin de una etapa dorada

La posible salida de Schöttel no es un simple relevo administrativo. Marca el cierre de una etapa que, en términos deportivos, ha sido una de las más fructíferas para la selección austríaca en décadas.

El exdefensa, hoy de 59 años, llegó a la federación en 2017. Empezó como técnico de la selección sub-19, pero apenas dos meses después ya asumía el mando como director deportivo general. Desde entonces, el fútbol de selecciones del país dio un salto cualitativo.

Austria encadenó dos clasificaciones consecutivas para la Eurocopa y, tanto en 2021 como en 2024, alcanzó los octavos de final. Un objetivo que durante mucho tiempo se había visto como techo lejano pasó a convertirse en una especie de nueva normalidad competitiva.

El gran hito, sin embargo, llegó el verano pasado: la clasificación para un Mundial por primera vez en 28 años. La ÖFB rompió casi tres décadas de ausencia en la gran cita global y se plantó en la fase final. Allí, el recorrido se detuvo en dieciseisavos de final ante la que acabaría siendo campeona del mundo, España. Un detalle que puso en contexto el nivel del rival y, al mismo tiempo, subrayó el salto competitivo de los austríacos.

Que una etapa así pueda terminar por un conflicto interno entre director deportivo y seleccionador habla tanto de la ambición del proyecto como de la dureza de las decisiones que se están tomando.

El relevo que gana fuerza: la carta de Sebastian Prödl

Mientras la salida de Schöttel parece encarrilada, la pregunta es inevitable: ¿quién toma el relevo?

No hay decisión oficial, pero Krone apunta ya a un favorito interno: Sebastian Prödl. El excentral, con una larga trayectoria en la Bundesliga y años en el Werder Bremen, dirige desde 2024 el departamento de fútbol base de la ÖFB.

Dentro de la casa, su trabajo recibe muy buenas valoraciones. Se le reconoce capacidad organizativa, conocimiento del talento joven y una rápida adaptación a la lógica federativa. Todo eso suma, pero no es lo que más pesa ahora mismo.

Su gran ventaja es otra: mantiene una relación especialmente buena con Ralf Rangnick.

En un contexto donde la fractura personal y profesional entre seleccionador y director deportivo ha provocado un seísmo institucional, la ÖFB parece dispuesta a blindar esa línea de comunicación. Prödl encaja en ese perfil: figura respetada, de la casa, y alineada con la forma de trabajar del técnico alemán.

El viernes puede cerrar una era y abrir otra, con un mensaje claro: en la Austria de Rangnick, la armonía en la cúpula deportiva ya no es un lujo, sino una condición imprescindible para seguir creciendo.