Thea Frodin: De doble de Serena Williams a su debut en el US Open
De doble de Serena en Hollywood a su propio estreno en el US Open
Hace cinco años, Thea Frodin se puso en la piel de una joven Serena Williams para el cine. Hoy, todavía adolescente, se prepara para vivir su propia historia en el mismo escenario donde creció idolatrándola: el US Open.
Tenía 12 años cuando la eligieron como doble tenística en la película nominada al Oscar King Richard. Su misión: replicar en la pista los golpes de la niña que acabaría siendo una leyenda, mientras la actriz interpretaba a Serena y Will Smith daba vida a Richard Williams, el padre de Serena y Venus. No era un simple trabajo de extra. Era encarnar a su heroína.
“Poder hacer el papel de alguien a quien admiré toda mi vida fue súper especial”, contó a la web de la WTA. “Fue un honor. Era una de las jugadoras en las que más me fijaba cuando empecé a jugar. Es una inspiración enorme para mí”.
Aquellos meses de rodaje la marcaron. Tres, cuatro días a la semana, durante medio año, en pista con un actor convertido en padre obsesivo y visionario, con cámaras, focos, frío y lluvia. En ese caos de cine, hubo un detalle que se le quedó grabado: Will Smith apareciendo siempre con agua caliente para que la niña no tiritara entre toma y toma. Una estrella de Hollywood pendiente de la “Serena” de 12 años.
Ahora ya no hace falta que interprete a nadie.
La adolescente estadounidense, hoy número 580 del mundo, debutará en el cuadro principal individual de su Grand Slam de casa. Lo hará en el mismo torneo en el que Serena y Venus volverán a juntarse esta temporada en dobles, como un eco del pasado justo cuando una nueva generación se asoma al foco.
Y el sorteo no le ha dado precisamente un estreno discreto. Al otro lado de la red la espera Elena Rybakina, número dos del mundo, campeona de dos grandes y vigente ganadora del Abierto de Australia. Un examen sin red.
“Intento estar en el momento lo máximo posible”, explicó a la web del US Open. “Es una oportunidad enorme para disfrutar, divertirme y ver de lo que soy capaz. La atmósfera, lo ruidoso que será el público… siento que encajo bien en ese ambiente”.
No es una frase vacía. Frodin ya sabe lo que es moverse bajo los focos, repetir escenas, soportar miradas y expectativas. Lo curioso es que aquella experiencia cinematográfica dejó una huella tan profunda en su tenis que sus entrenadores tuvieron que intervenir.
Durante el rodaje se acostumbró tanto a copiar a Serena que, al volver a la rutina, ya no jugaba como Thea, sino como una versión juvenil de la 23 veces campeona de Grand Slam.
“Cuando terminé de grabar, me había acostumbrado a sus golpes”, recordó. “Mis entrenadores estaban un poco frustrados porque empecé de forma natural a pegar como ella. Me quedé con el revés de Serena, pero intenté todo lo posible para volver a mis golpes”.
Ese es, precisamente, el punto en el que se encuentra ahora: entre la niña que imitaba a su ídola y la jugadora que intenta escribir su propio estilo y su propia historia. Ya no se trata de parecerse a Serena en una pantalla, sino de competir en los mismos escenarios en los que la vio dominar el deporte.
El telón se levanta en Nueva York. Las cámaras seguirán a Rybakina, a las hermanas Williams, a las grandes favoritas. Pero en una de esas pistas, en medio del ruido que tanto dice disfrutar, Thea Frodin tendrá por fin su primer gran plano sin guion.




