logo

Tormenta política en Irlanda-Israel: tensión y boicot en la Nations League

La Nations League aún no ha empezado para la República de Irlanda y ya está desbordada por la política. El choque a doble partido ante Israel, fijado en sedes neutrales, ha detonado una crisis que desborda lo deportivo y coloca al seleccionador irlandés, Heimir Hallgrimsson, en el centro del huracán.

“Jugamos contra el genocidio”

Irlanda y Israel comparten grupo en la próxima edición de la Nations League. Pese a las crecientes presiones para un boicot, la Football Association of Ireland (FAI) ha confirmado que disputará ambos encuentros. El primero se jugará en Hungría el 27 de septiembre; el segundo, en Serbia. Ambos en campo neutral por motivos de seguridad.

El fin de semana, tras anunciar su convocatoria, Hallgrimsson no escondió el malestar del vestuario. “Ninguno de nosotros se siente cómodo jugando estos partidos”, admitió. La frase que encendió la mecha llegó cuando le preguntaron cómo podían concentrarse sus jugadores con el debate del boicot en pleno auge en casa:

“Nosotros no jugamos con el genocidio, jugamos contra el genocidio. Jugamos contra Israel, no jugamos con Israel”.

En Irlanda, sus palabras conectaron con una parte importante de la opinión pública. En Israel, fueron interpretadas como una acusación frontal.

La respuesta furiosa de la federación israelí

La reacción de la Israel Football Association no tardó. Llegó el lunes por la noche, a través de sus redes sociales, y fue demoledora en el tono.

“Contribuimos al mundo y a la humanidad en innumerables campos, ganando un número impresionante de Premios Nobel. Desafortunadamente, todavía no hemos encontrado cura para la estupidez, la ignorancia y la hipocresía que muestra el seleccionador del @IrelandFootball”, escribió el organismo.

Y remató con un giro directo a la frase de Hallgrimsson: “No jugamos con la ignorancia, la hipocresía y la estupidez, jugamos contra el entrenador que las encarna”.

La FAI, al menos por ahora, ha optado por el silencio. No ha respondido públicamente al ataque de la federación israelí.

Guerra, cifras y acusaciones

El choque verbal llega marcado por un contexto devastador. Desde la ofensiva israelí en Gaza tras los ataques del 7 de octubre, hace casi tres años, el gobierno israelí rechaza con vehemencia las acusaciones de genocidio. Aquella jornada murieron alrededor de 1.200 personas a manos de Hamas y unas 250 fueron tomadas como rehenes.

Desde entonces, más de 70.000 palestinos han muerto en Gaza, según las cifras empleadas por Naciones Unidas. Esas cifras, y las imágenes que las acompañan, han alimentado un movimiento internacional de boicot deportivo, cultural y académico contra Israel. Irlanda, con una fuerte tradición de solidaridad con Palestina, se ha convertido en uno de los epicentros europeos de esa presión.

El cálculo de la FAI: puntos, Euro 2028 y Mundiales

La FAI ya había dejado clara su posición antes de esta tormenta. Negarse a jugar contra Israel, sostiene, tendría un “impacto profundo en todo el fútbol irlandés”. No se trata solo de una sanción puntual: perder puntos en la Nations League podría dañar sus opciones de clasificación para la Euro 2028 —torneo que coorganizará— y comprometer futuras rutas hacia la Copa del Mundo.

En noviembre pasado, la FAI escribió a Uefa pidiendo la suspensión inmediata de la Israel FA. No lo consiguió. Después elevó otra petición: que Irlanda y Israel no pudieran cruzarse en futuros sorteos. La respuesta volvió a ser negativa. El argumento: ambos países “nunca han estado en conflicto directo”.

Un portavoz de Uefa explicó la lógica de la organización: las decisiones para evitar determinados emparejamientos se toman considerando “varios factores”, con especial atención a las condiciones entre países que puedan generar “riesgos estructurales de seguridad”. Cada caso, insistió, se analiza de forma individual y se mantiene bajo vigilancia constante.

En otras palabras: para Uefa, la situación es grave, pero no lo suficiente —al menos por ahora— como para separar oficialmente a Irlanda e Israel.

Deportistas, cartas abiertas y presión en la calle

Mientras las instituciones miden cada palabra, la calle irlandesa va por delante. Más de 160 deportistas del país han firmado una carta abierta, promovida por el grupo Irish Sport for Palestine, en la que reclaman a la FAI que dé marcha atrás y se niegue a jugar.

“Este es un momento significativo y con este momento tienen la oportunidad de hacer lo correcto. No jugar el partido sería el acto más deportivo que podrían realizar”, se lee en la misiva.

La presión no llega solo desde el activismo organizado. Una figura muy reconocible del fútbol irlandés, Kevin Kilbane, exinternacional y ahora comentarista, se ha sumado públicamente al rechazo. En un artículo publicado en el Irish Times fue tajante:

“Ireland no debería jugar contra Israel. Ni en Dublín, ni en Hungría, y desde luego no un ‘partido en casa’ en Serbia. No mientras las fuerzas israelíes estén cometiendo genocidio”.

Kilbane añadió que, de haberse producido un boicot, habría respaldado sin fisuras a la FAI como exjugador de la selección.

El lunes por la tarde, un grupo de manifestantes se concentró a las puertas del hotel de la selección en Dublín. Su mensaje era simple y directo: que la federación rectifique y no dispute el encuentro.

Un balón cargado de pólvora

La Nations League suele presentarse como un torneo de matices tácticos, de ascensos y descensos entre ligas, de oportunidades para ajustar selecciones. En el caso de Irlanda e Israel, el relato es otro. Cada pase, cada himno, cada alineación, se leerá como un gesto político.

La FAI teme por su futuro deportivo si planta cara a Uefa. Una parte del país teme por su conciencia si no lo hace. Entre medias, un seleccionador, Heimir Hallgrimsson, que ha elegido palabras que ya no se pueden desandar.

El 27 de septiembre, en un estadio húngaro lejos de Dublín y de Tel Aviv, el pitido inicial no solo abrirá un partido de fútbol. Pondrá a prueba hasta dónde está dispuesto a llegar el fútbol europeo cuando el conflicto ya no cabe fuera de la línea de banda.