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Tottenham busca a Icardi para solucionar crisis de goles

Tottenham se ha quedado sin pólvora y empieza a mirar hacia un viejo especialista del área. El club del norte de Londres valora seriamente la incorporación de Mauro Icardi como solución de urgencia a un arranque de Premier League tan estéril como inquietante: cuatro jornadas, cero goles.

El proyecto de Roberto De Zerbi, llamado a dar un salto competitivo, ha tropezado de bruces con la realidad. El equipo se instala en la parte baja de la tabla, sin confianza en el último tercio y con una sensación de bloqueo que se repite semana tras semana.

Un goleador libre en el mercado

Según información de Cronache di Spogliatoio, Icardi, de 33 años, figura en la lista de opciones de Tottenham como refuerzo inmediato para el frente de ataque. El argentino está libre tras cerrar una etapa de cuatro años en Galatasaray, donde firmó números de auténtico depredador en la Super Lig.

La oportunidad es clara: delantero contrastado, coste de traspaso cero y un perfil que conoce la presión de los grandes escenarios. El problema, como casi siempre en estos casos, pasa por el salario. Distintas informaciones sitúan sus emolumentos en torno a los 8,6 millones de libras por temporada, una cifra que ya ha frenado movimientos concretos.

El interés de Tottenham, además, no llega en solitario. El periodista Nahuel Ferreira asegura que Olympiacos ya ha realizado “contactos formales” la semana pasada para intentar cerrar su fichaje. De momento, no hay acuerdo, y el factor económico vuelve a ser el gran obstáculo.

Millones en ataque, pero sin gol

La búsqueda de Icardi choca con la fotografía del último mercado en el Tottenham Hotspur Stadium. El club ha gastado fuerte para rodear a De Zerbi de talento: Sandro Tonali por 100 millones de libras, Mateus Fernandes por 85 millones y el extremo Savio por otros 85 millones. Además, llegó Omar Marmoush cedido desde Manchester City, en una operación con obligación de compra de 60 millones.

La inversión es mayúscula. El rendimiento ofensivo, mínimo.

Marmoush ha sido titular ante Newcastle, Nottingham Forest y en la derrota por 3-1 frente a Liverpool. Ha dejado destellos, sí, pero todavía no ha marcado. Dominic Solanke tampoco ha respondido a la confianza del técnico: cinco apariciones en Premier, ningún gol. Demasiadas ocasiones desperdiciadas, demasiadas dudas en el área rival.

El panorama se ensombrece aún más con el caso Richarlison. El brasileño ha quedado apartado del primer equipo tras un conflicto interno de enorme calado. No juega desde el 3-0 encajado ante Brentford en la jornada inaugural y su situación añade ruido a un vestuario que ya bastante tiene con su propio rendimiento.

De Zerbi, contra el reloj

La presión se cierne sobre De Zerbi. Tottenham es ahora mismo un equipo partido, sin fluidez entre líneas y con una alarmante falta de colmillo en la zona de definición. Dos empates, dos derrotas, ocho goles encajados y solo dos puntos sumados sitúan al club en el puesto 17 de la Premier League. El margen de error se reduce.

El 5-1 ante Charlton Athletic en la Carabao Cup ofreció un respiro y la sensación de que el equipo podía soltarse en ataque. Pero el golpe de realidad llegó rápido: eliminación a mitad de semana frente a Liverpool, otra vez expuesto ante un rival de élite y con la diferencia de nivel demasiado evidente como para ignorarla.

En ese contexto, la figura de Icardi gana peso. Un delantero que ha levantado dos títulos de Ligue 1 con Paris Saint-Germain y cuatro campeonatos de la Super Lig con Galatasaray sabe lo que es vivir bajo la exigencia constante. Tottenham busca justo eso: alguien que no se encoja cuando el área quema.

La pregunta es si el club está dispuesto a asumir el coste salarial y el riesgo deportivo de un fichaje de impacto inmediato, pero sin margen para el error. Porque el reloj corre, la tabla aprieta y, mientras tanto, la portería rival sigue pareciendo cada vez más pequeña para los de De Zerbi.

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