Venise Chan: De Tenista a Pionera del Pádel en los Asian Games
La niña prodigio que vuelve a escena: Venise Chan cambia la raqueta por el pádel y apunta a los Asian Games
A los 12 años, en Hong Kong ya la señalaban con un apodo tan ruidoso como injusto para cualquier adolescente: la “futura Venus Williams del tenis de Hong Kong”. Venise Chan Wing-yau acababa de meterse en la final del campeonato nacional y el país buscaba un rostro para el futuro. Ella solo quería jugar.
Un cuarto de siglo después, sigue ahí fuera. Compitiendo. Aprendiendo deprisa. Reinventándose.
Chan, que a comienzos de este año decidió girar su carrera hacia el pádel, representará ahora a Hong Kong en el estreno de este deporte en los Asian Games. No es solo un cambio de disciplina: es un regreso a un escenario que conoce bien, pero con un papel completamente distinto.
De promesa del tenis a pionera del pádel
Su última aparición en los Asian Games fue hace 12 años, todavía como tenista, cerrando un ciclo de tres participaciones en la cita multideportiva. Entonces era la cara visible del tenis hongkonés. Después, el foco se apagó un poco, pero ella no dejó de competir.
En ese paréntesis entre Juegos y Juegos, Chan se reinventó en otra pista: la de pickleball. No fue un simple pasatiempo. Se ganó un puesto en la selección de la ciudad y el año pasado formó parte del equipo que alcanzó la final de la World Cup en Estados Unidos. Otro escenario grande. Otro deporte distinto. El mismo instinto competitivo.
Ahora, el camino la ha llevado a la jaula del pádel, el deporte de raqueta que más rápido crece en el mundo. Y Chan ha vuelto a acelerar los tiempos.
Un partido de oficina que lo cambió todo
El giro empezó casi como una anécdota. Una prueba, nada más. Chan trabaja como directora de riesgos y cumplimiento en Carret Private Capital. Entre reuniones y documentos, un día aceptó jugar pádel con un compañero de trabajo. Una invitación cualquiera, un partido más.
No lo fue.
La sensación de inmediato encajó. El cristal, las paredes, los ángulos imposibles, el juego en pareja. Chan, acostumbrada a leer trayectorias de pelota desde niña, entendió el código del pádel con una velocidad que no sorprende a quienes conocen su carrera.
En enero, apenas unos meses después de ese primer contacto, la idea ya rondaba en serio por su cabeza: “quizás podría intentar ir a los Asian Games”. No era un sueño adolescente, era un plan.
A partir de ahí, todo se volvió sencillo en su descripción y exigente en la realidad: entrenar, competir, insistir. “Una vez empecé a jugar, no paré”, confesó. Esa frase, corta y seca, resume una vida.
Sin redes, con carrera
Chan mira ahora hacia atrás con cierto alivio. Aquella etiqueta de “futura Venus Williams” llegó en una época sin la lupa despiadada de las redes sociales. No hubo tormenta diaria de opiniones, ni comparaciones virales, ni juicios constantes sobre cada derrota. Creció bajo presión, sí, pero no bajo exposición permanente.
Ese contexto le permitió algo valioso: tiempo para equivocarse sin que el mundo entero opinara. Tiempo para cambiar de deporte sin que pareciera una rendición. Tiempo para construir una carrera profesional paralela en Carret Private Capital y, al mismo tiempo, seguir siendo atleta de élite en distintas disciplinas.
Hoy, con el pádel en plena expansión global y su debut en los Asian Games a la vuelta de la esquina, Chan vuelve al gran escaparate con otra madurez y otra mirada. Ya no es la niña a la que comparan con estrellas ajenas. Es la veterana que se ha ganado el derecho a escribir su propio último capítulo, en una pista distinta, pero con la misma determinación de siempre.




