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WBO responde a Sheeraz: Olivieri defiende la decisión sobre Alimkhanuly

El cruce entre Hamzah Sheeraz y la WBO ha pasado de simple desacuerdo a choque frontal. El campeón supermedio de la organización calificó de “corrupta” la decisión de nombrar a Janibek Alimkhanuly como retador obligatorio a su título. La respuesta no tardó. Y llegó desde lo más alto.

El presidente de la WBO, Gustavo Olivieri, negó de forma tajante cualquier sombra de amaño o trato de favor. Nada de medias tintas, nada de diplomacia vacía.

“Discrepo respetuosa pero inequívocamente de sus afirmaciones, en particular de cualquier sugerencia de ‘corrupción’, de ‘motivos’ impropios o de decisiones influenciadas por ‘relaciones personales’”, declaró Olivieri a Uncrowned.

El origen del incendio

El caso estalló cuando la WBO designó a Janibek Alimkhanuly como aspirante obligatorio al cinturón supermedio de Sheeraz, pese a que el kazajo nunca ha peleado en las 168 libras.

Janibek, ex campeón unificado del peso medio, dio positivo en un control antidopaje de VADA por una sustancia prohibida días antes de su combate de unificación de tres cinturones ante Erislandy Lara, previsto para diciembre. La pelea se canceló y llegó la suspensión.

La polémica no se apagó ahí. La WBO acortó posteriormente esa sanción y, ya con el castigo cumplido, lo colocó directamente como retador obligatorio. Para Sheeraz, la decisión fue un golpe a la credibilidad del deporte.

“Creo que es una broma”, dijo el británico en una entrevista con Ariel Helwani para Uncrowned. “Lo que la WBO ha hecho aquí es una desgracia para el boxeo. Básicamente están premiando a alguien que ha dado [positivo]. Para mí no tiene sentido.

“Lo que la WBO ha hecho aquí, para mí, es corrupto”, insistió. “Y lo diré tal cual: siento que todo se basa en relaciones. Estos movimientos se hacen por relaciones personales o lo que sea, porque ha salido de la nada y es extremadamente incorrecto para el boxeo”.

Las palabras corrieron rápido. Y obligaron a la WBO a salir al frente.

El argumento de la WBO: “No es el mismo caso”

En su explicación, Olivieri quiso marcar una línea clara entre el expediente de Janibek y otros casos recientes que han sacudido al boxeo.

“Primero, Zhanibek nunca llegó a subir al ring en relación con el asunto de dopaje”, recordó. “El combate no se disputó. Ese hecho diferencia de forma sustancial su caso de otras circunstancias, como Ryan Garcia vs. Devin Haney, donde el combate sí se celebró y los hallazgos de dopaje surgieron en conexión con una pelea de campeonato completada. Son circunstancias fácticas fundamentalmente distintas y no deben tratarse como casos intercambiables”.

Para la WBO, esa es una clave: no hubo pelea, no hubo resultado adulterado. El castigo, sostiene, se aplicó sobre un primer positivo, no sobre un combate consumado.

Olivieri añadió un segundo punto: el historial limpio previo del kazajo.

“Segundo, Zhanibek era un infractor por primera vez. Durante el procedimiento disciplinario presentó circunstancias atenuantes para la consideración de la WBO, incluida evidencia médica de apoyo. La WBO, aun así, impuso medidas disciplinarias más amplias que la suspensión impuesta por la comisión licenciadora de su combate más reciente en Kazajistán”.

La Federación Profesional de Boxeo de Kazajistán (KPBF) castigó a Alimkhanuly con seis meses de suspensión. La WBO fue más allá y duplicó ese periodo. Ya entonces dejó por escrito que se reservaba el derecho de modificar la sanción tras revisar el expediente completo. Eso fue lo que terminó ocurriendo, según la versión oficial, tras evaluar la cooperación del púgil y su cumplimiento de las condiciones impuestas.

Para Olivieri, el caso quedó cerrado cuando terminó la suspensión. Sin arrastre, sin mancha deportiva que le impidiera ser nombrado aspirante obligatorio.

El peso del currículum

Quedaba otra cuestión en el aire: ¿por qué Janibek y no otro? La WBO se apoyó en su propio historial interno y en la jerarquía deportiva.

La organización recordó su tradición de dar trato preferencial a campeones recientes que cambian de división, incluso si todavía no han peleado en el nuevo peso. No es una excepción para Alimkhanuly, sino —según Olivieri— una política consolidada.

El dirigente citó un ejemplo reciente: Keyshawn Davis. El estadounidense fue despojado de su título WBO del peso ligero en junio de 2025. Después subió a superligero y peleó dos veces sin título en juego. Luego saltó al wélter y, sin haber disputado un solo combate en 147 libras, apareció clasificado como número 1 de la división. Más tarde fue nombrado retador obligatorio de Devin Haney.

Davis no es el único caso, pero sí uno de los más ilustrativos para la WBO: un campeón reciente, con episodios controvertidos en su historial, que aun así recibe trato prioritario al cambiar de categoría.

Con ese precedente sobre la mesa, Olivieri defendió que Alimkhanuly (17-0, 12 KO) representa una candidatura más sólida que la del invicto Jacob Bank (20-0, 11 KO), otro nombre que sonaba para la posición de aspirante obligatorio. El argumento: el recorrido del kazajo como campeón unificado WBO e IBF del peso medio, frente a un palmarés que, a juicio del presidente, no está al mismo nivel.

Un campeón molesto, un organismo bajo lupa

La brecha, en realidad, va más allá de una simple designación. Sheeraz no discute solo un nombre; cuestiona el sistema. La WBO, en cambio, se aferra a su reglamento, a su tradición y a la idea de que el caso de dopaje de Janibek quedó saldado con la sanción cumplida.

De un lado, un campeón que siente que se premia a un boxeador recién salido de una suspensión y que ni siquiera ha probado las 168 libras. Del otro, un organismo que reivindica su derecho a proteger el estatus de sus campeones más laureados cuando suben de peso.

La pelea aún no tiene fecha, pero el combate ya empezó fuera del ring. Y cuando Sheeraz y Alimkhanuly se miren a los ojos en la ceremonia de pesaje, la tensión no vendrá solo de la balanza, sino de una pregunta que seguirá flotando sobre el título supermedio de la WBO: ¿se está haciendo justicia deportiva o se está forzando el guion en nombre del negocio y de los nombres propios?