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Wessam Abou Ali y el negocio de Zamalek con Bezerra

Ahmed Shobier, voz autorizada del fútbol egipcio y exguardameta de Al-Ahly, puso este lunes nombres y apellidos a dos historias que marcan el mercado: la ilusión casi utópica del regreso de Wessam Abou Ali y el punto final al culebrón de Juan Bezerra en Zamalek.

El regreso de Wessam Abou Ali: un deseo contra la realidad

En los últimos días, en El Cairo volvió a circular una idea que agita corazones en rojo: el retorno del palestino Wessam Abou Ali a Al-Ahly en el próximo mercado de invierno. Rumores, mensajes, titulares. El típico murmullo que crece cuando el equipo no termina de convencer.

Shobier lo explicó con claridad en la radio. Se habló de que Al-Ahly había empezado a tantear la posibilidad de repescar al delantero y de si Columbus Crew estaría dispuesto a abrir la puerta. Él mismo reconoció que, futbolísticamente, el deseo es enorme: Abou Ali dejó huella, marcó diferencias, se ganó un lugar en la memoria reciente del club.

Pero la realidad choca de frente con la nostalgia. Según desveló Shobier, el técnico de Columbus Crew ve al atacante como “el futuro del club”. No contempla su salida. Considera que su lesión dañó al equipo y espera su regreso a los terrenos de juego en breve. Traducido al mercado: puerta prácticamente cerrada.

Shobier no se rindió al pesimismo, pero sí al realismo. Dijo que si apareciera “aunque sea media oportunidad” de traerlo de vuelta, Al-Ahly no debería dudar ni un segundo. Sin embargo, definió la opción como “casi inexistente”. Un sueño más que una operación. Soñar, sí. Pero con los pies en el suelo.

Ammouta aprieta el vestuario y la afición se impacienta

Mientras el nombre de Abou Ali flota en el ambiente, el día a día de Al-Ahly pasa por el vestuario y por la pizarra de Hossein Ammouta. El técnico marroquí, recién llegado al cargo, decidió subir el volumen puertas adentro.

Shobier relató que Ammouta reunió a la plantilla en una charla “muy, muy larga”. No fue una sesión táctica al uso. Fue un desahogo colectivo. Jugadores hablando entre ellos, corazones abiertos, mensajes directos. Un intento de limpiar el ambiente y reconectar con el orgullo competitivo.

Según el exguardameta, la plantilla está “motivada” y con “rabia”. Saben que la grada está “muy, muy enfadada” con el rendimiento de las últimas semanas. Lo sienten. Lo escuchan. Y quieren responder.

La oportunidad inmediata llega este martes, ante Abu Qir for Fertilizers en la Premier League egipcia. Al-Ahly marcha tercero con 10 puntos, igualado con Zamalek por diferencia de goles y a dos de Pyramids, líder. La tabla aprieta, la paciencia se acorta y cada tropiezo pesa el doble. Ammouta necesita que ese discurso largo se traduzca en fútbol corto y contundente.

Zamalek y el final de la “noche Bezerra”

Cuando terminó de hablar de Al-Ahly, Shobier giró el foco hacia el otro gigante de El Cairo. Allí, el tema del día tiene otro nombre propio: Juan Bezerra. Y, esta vez, la historia sí tiene final claro.

“Por fin han rodado los créditos finales de la saga de las noches de Bezerra”, dijo Shobier. Una frase que resume meses de tensión.

Zamalek, aseguró, no tenía ya más alternativa que aceptar su salida. No quedaba margen, ni deportivo ni mental. El jugador tenía la decisión tomada: el proyecto de Shabab Al-Ahli Dubai le sedujo, tanto por el dinero como por la vida en Dubái. Y no pensaba dar marcha atrás.

El contexto del club blanco ayuda a entender la postura. Zamalek atraviesa una crisis económica “muy, muy severa”. Necesita liquidez de forma urgente. La plantilla acumula salarios pendientes y los jugadores reclaman lo suyo. En ese escenario, retener a un futbolista que ya mira a otro lado y rechazar una oferta fuerte no era una opción real.

Shobier detalló con precisión la operación. El acuerdo con Shabab Al-Ahli Dubai se estructura en 3 millones de dólares al firmar, 1 millón en febrero y otro millón en agosto. A eso se suma 1 millón más en incentivos y bonus. En la práctica, Zamalek se planta sobre la mesa diciendo: tengo 6 millones asegurados.

La cifra crece cuando se suman las renuncias del propio Bezerra. El jugador, según Shobier, desistió de una comisión del 10% para su agente, cercana a 600.000 dólares, y de un 5% de derechos de patrocinio, además de una prima por el título de liga de unos 20.000 dólares. Con todo eso, el club calcula que el beneficio global se acerca a los 7 millones de dólares.

No es solo una salida. Es oxígeno puro para unas arcas asfixiadas.

Un último giro en el contrato

Quedaba un detalle clave: el futuro. Al principio, Shobier manejaba que no existía cláusula de reventa en favor de Zamalek. Un punto delicado para un club que, históricamente, ha visto salir talento sin explotar al máximo su valor posterior.

Sin embargo, explicó que en los “metros finales” de la negociación, la directiva blanca apretó y logró incluir una condición: Zamalek tendrá derecho al 20% del valor de una futura venta de Bezerra. Una jugada que, si el jugador explota en Dubái y vuelve a moverse en el mercado, puede convertirse en un salvavidas adicional.

En El Cairo, por tanto, las dos orillas viven momentos distintos. Al-Ahly sueña con un regreso que casi nadie ve posible mientras intenta recomponerse sobre el césped. Zamalek, golpeado por las deudas, acepta perder a una pieza importante a cambio de un respiro financiero histórico.

La temporada apenas empieza a tomar forma, pero la pregunta ya está sobre la mesa: ¿quién gestionará mejor sus decisiones en el mercado cuando lleguen los meses decisivos?