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Zverev avanza a la final del US Open en Nueva York

Alexander Zverev volvió a encender las luces grandes en Flushing Meadows. El alemán se metió este viernes en la final del US Open al derrotar a Karen Khachanov por 6-3, 7-6(7) y 7-6(6), un triunfo trabajado, tenso, de esos que se ganan más con carácter que con brillo. Un paso más hacia su segundo título de Grand Slam.

Campeón de Roland Garros este año, Zverev llegó a Nueva York con dudas físicas y con dos maratones a cinco sets en las primeras rondas. Desde entonces, ha cambiado el guion por completo: cuatro victorias consecutivas sin ceder un solo set y tercera final grande seguida. Números de jugador que se siente dueño del escenario.

Desarrollo del Partido

En el arranque, Zverev marcó territorio. Se adueñó del ritmo desde el fondo, castigó con el primer saque y rompió pronto el servicio de Khachanov para tomar el primer set por 6-3, sin sobresaltos, con la autoridad de quien ya sabe lo que es sufrir en esta pista: en 2020 se quedó a un suspiro del título ante Dominic Thiem.

El segundo parcial pareció seguir el mismo camino. Zverev pegó primero con un break temprano y estiró su racha de juegos de servicio ganados hasta los 37 consecutivos en el torneo. Entonces reaccionó Khachanov. El ruso, sin cabeza de serie pero con pegada de top, ajustó la mira, empezó a entrar con más convicción desde la derecha y encontró por fin el resquicio para romper el saque del alemán.

La dinámica cambió. Khachanov se soltó, atacó con más riesgo y llevó el set al desempate. Ahí, el ruso coqueteó con la remontada. Se vio con opciones reales, apretó a Zverev y convirtió el tiebreak en un pulso asfixiante que se estiró hasta los 14 minutos. Pero cuando el partido pedía pulso frío, el que no tembló fue el alemán. Sostuvo el intercambio, cargó sobre el revés de su rival y vio cómo, en los puntos calientes, llegaban los errores de Khachanov. Otro set al bolsillo.

El tercero calcó la tensión del segundo. Intercambio de golpes, pequeños amagos de ruptura, mucha contención desde la línea de fondo y la sensación de que un detalle podía cambiar la noche. De nuevo, todo se decidió en el tiebreak. De nuevo, Khachanov se adelantó y amagó con estirar el duelo. Y otra vez apareció Zverev, firme en los apoyos, agresivo con el primer golpe tras el saque, remontando paso a paso hasta cerrar el partido y firmar su séptima victoria en diez enfrentamientos directos con el ruso.

Estadísticas del Torneo

La estadística que deja su paso por los grandes este año impresiona: 24 victorias y solo 2 derrotas en Grand Slams en 2024. Un registro que lo coloca, sin discusión, entre los hombres del momento en el circuito.

Mirando Hacia el Futuro

Ahora le espera el domingo más grande del verano neoyorquino. Zverev se medirá en la final al ganador de la semifinal íntegramente estadounidense entre Frances Tiafoe y Ben Shelton, dos ídolos locales, dos imanes de ruido en las gradas de Flushing Meadows.

“Estoy deseando que llegue el domingo. Va a ser increíblemente especial, Francis y Ben son favoritos del público aquí en Nueva York”, dijo el alemán tras el partido, consciente de que tendrá todo el estadio en contra. “Esta noche va a ser una semifinal épica, tengo muchas ganas de verla. Ojalá pueda frenar el sueño americano”.

La última vez que pisó esta final, se le escapó un título que ya tocaba con la mano. Cuatro años después, vuelve a la misma ciudad, a la misma pista, con más cicatrices, más peso en la raqueta y un objetivo nítido: que esta vez el trofeo no se le escape de Nueva York.