Israel Adesanya cambia de campamento a Sídney
Israel Adesanya ha dado el giro más contundente de su carrera reciente. Lejos de Auckland, lejos de su zona de confort, el excampeón de peso medio de UFC se ha instalado en Sídney y ha empezado a trabajar en el corazón del gimnasio Freestyle MMA Performance Centre, la casa de Alexander Volkanovski.
No es un simple viaje de invitado. Todo huele a mudanza deportiva.
De City Kickboxing a Sídney: el corte definitivo
Hace apenas dos meses, Adesanya rompió con City Kickboxing, el equipo con el que conquistó el título y se convirtió en una de las grandes figuras de UFC. Lo hizo con un mensaje cargado de emoción en su canal de YouTube, hablando de un “nuevo capítulo” tras una etapa dura.
“Es agridulce, pero es lo correcto para mí, especialmente por dónde estoy en mi carrera”, explicó entonces.
La decisión no llegó en el vacío. El nigeriano-neozelandés atraviesa la peor racha de su trayectoria: cuatro derrotas consecutivas desde su último gran momento, aquel nocaut sobre Alex Pereira en abril de 2023 en UFC 287 que le devolvió el cinturón de peso medio. Desde entonces, la cuesta se ha hecho empinada. La derrota de marzo ante Joe Pyfer en UFC Fight Night 271 pareció ser el golpe definitivo que aceleró la salida de City Kickboxing.
Eugene Bareman, el arquitecto del éxito de Adesanya en Auckland, no puso trabas ni generó polémica. Al contrario, respaldó públicamente la decisión, subrayando que un cambio puede ser el detonante para un nuevo ciclo ganador. En declaraciones a “She Loves the Gloves” en Medium, fue claro: le deseó lo mejor, destacó el orgullo de haber contribuido a su carrera y dejó una puerta abierta al futuro, recordando que Adesanya “siempre será parte de la familia” de CKB.
Pero hoy, la familia deportiva de Adesanya tiene acento australiano.
Volkanovski, Ruffy y un gimnasio en plena ebullición
Las primeras imágenes no tardaron en aparecer. En redes sociales, la marca de deportes de combate Engage, de Adesanya y Volkanovski, difundió un vídeo del excampeón llegando al Freestyle MMA Performance Centre, el cuartel general del campeón pluma. Pisó la lona, saludó, se calzó los guantes. Casa nueva.
Otro clip, publicado por Mauricio Ruffy, terminó de despejar cualquier duda: el brasileño y Adesanya encadenando ejercicios, fluyendo entre drills, compartiendo ritmo y sudor. No era una visita casual. Era trabajo serio.
El gimnasio, dirigido por Joe Lopez, se perfila como el nuevo hogar de entrenamiento de Adesanya, al menos a corto y medio plazo. En las grabaciones también se ve a figuras ligadas a Bangtao MMA, el reconocido campamento de Tailandia: el recientemente retirado Brad Riddell y el entrenador George Hickman aparecen asumiendo labores técnicas con los peleadores. Un cruce de escuelas que mezcla experiencia, volumen de trabajo y una mirada fresca para un luchador que necesita reinventarse.
Freestyle MMA hierve estos días. Volkanovski ya está en plena preparación para defender su cinturón del peso pluma ante Movsar Evloev en UFC 333, el 24 de octubre en Abu Dabi. Ruffy, por su parte, afina detalles para un duelo que puede catapultarlo al estatus de aspirante número uno: se mide a Arman Tsarukyan en la coestelar de UFC 331, el 19 de septiembre.
En medio de ese ambiente de máxima exigencia, aparece Adesanya. No como estrella invitada, sino como un peleador más que busca respuestas.
Señales de regreso y una necesidad: entreno individualizado
Su presencia en un campamento tan activo alimenta inevitablemente las especulaciones. Su nutricionista ha publicado recientemente un contenido detallando un “día completo de comida en campamento”, una frase que en este contexto suena a algo más que a simple curiosidad nutricional. Cuando un excampeón habla de “campamento” y se rodea de campeones en plena cuenta atrás, el eco es evidente: se aproxima un anuncio.
Adesanya ya había deslizado que necesitaba algo distinto. Menos ruido, más foco. Ha insistido en la importancia de un entrenamiento “enfocado e individual”, algo que considera crucial en este tramo de su carrera. Freestyle MMA le ofrece precisamente ese escenario: la posibilidad de trabajar codo a codo con Volkanovski, un campeón obsesivo con los detalles, que durante años viajó regularmente a City Kickboxing. Ahora, la conexión entre ambos gimnasios se invierte: es Adesanya quien cruza el mar de Tasmania para sumarse al entorno de “Volk”.
El contexto deportivo no le da margen para medias tintas. Cuatro derrotas seguidas han borrado el aura de invencibilidad que un día lo rodeó y han puesto su legado en tela de juicio para algunos sectores del público. Para un competidor del perfil de Adesanya, eso duele. Y también empuja.
El cambio de campamento no garantiza victorias. No hay atajos a estas alturas. Pero sí marca una declaración de intenciones: no está dispuesto a deslizarse silenciosamente hacia la irrelevancia. Se ha movido de país, ha roto con la estructura que lo hizo campeón y se ha sumergido en un entorno nuevo, exigente y, sobre todo, incómodo.
En el deporte de élite, a veces la incomodidad es el único camino de vuelta. La pregunta es sencilla y brutal: ¿será Sídney el lugar donde Israel Adesanya detenga la caída y vuelva a encontrar al campeón que todavía dice llevar dentro?




