Antonelli brilla en el nuevo Madring y Lawson se mantiene en el top 10
El nuevo circuito de Madrid ya enseñó los dientes y, en el primer día serio de trabajo, dejó un mensaje claro: aquí no hay margen para el error. Kimi Antonelli lo entendió antes que nadie y firmó el mejor tiempo en los libres, mientras Liam Lawson completó las dos sesiones en el top 10 y, sobre todo, sin rasguños.
En un trazado desconocido, eso ya es una victoria.
Lawson, sólido y discreto en un día trampa
Liam Lawson cerró las dos tandas en P10, calcando posición y referencia: unas ocho décimas por detrás de su compañero en Red Bull, Max Verstappen. No fue brillante, pero sí muy limpio, justo lo que pedía un circuito nuevo, estrecho y con muros cerca.
El neozelandés había avisado de la importancia de rodar todo lo posible en un escenario así. Lo cumplió al pie de la letra.
«En un circuito como este, quieres tener todo el tiempo posible en pista», explicó.
En su comparación, Madrid está en el extremo opuesto de lugares como Monza, donde la experiencia acumulada y la simplicidad del trazado permiten dedicar más tiempo a tandas largas y cambios de reglajes. Aquí, cada vuelta cuenta.
El matiz incómodo para Lawson llegó por el lado de su estructura habitual: el Racing Bulls fue más rápido que el Red Bull que él pilotaba. Arvid Lindblad, británico y aún novato, le superó en ambas sesiones pese a estrellarse en la segunda. Un dato que alimenta un debate que ya había encendido Verstappen.
Verstappen y la crítica a los coches “adormecidos”
El neerlandés volvió a apuntar a la normativa actual y al efecto que, según él, tiene sobre la diferencia entre coches y pilotos, usando precisamente los casos de Yuki Tsunoda y del propio Lawson como ejemplo.
Recordó cómo Tsunoda se subió a un coche nuevo sin haberlo pilotado antes y fue inmediatamente competitivo. Lo mismo con Lawson al pasar de Racing Bulls a Red Bull. Para Verstappen, eso dice mucho de la naturaleza de los monoplazas actuales: coches “adormecidos” a las manos del piloto, que limitan cuánto se puede marcar la diferencia con el volante.
Su mensaje fue claro: el talento sigue decidiendo, pero el margen de influencia del piloto es “muy, muy limitado”.
Mientras tanto, en pista, la igualdad entre los dos equipos de la órbita Red Bull se hizo visible en los tiempos. Y en un circuito tan exigente como el Madring, cualquier detalle puede inclinar la balanza.
Antonelli, dueño del primer día en Madrid
Arriba, en la tabla de tiempos, Kimi Antonelli confirmó que llega lanzado. Líder del campeonato tras su espectacular remontada en Monza desde la 19ª posición hasta la victoria, el joven italiano se adueñó del estreno del nuevo trazado madrileño con el mejor crono de la segunda sesión.
El Madring, híbrido entre tramo urbano y circuito permanente, se cobró ya sus primeras víctimas, pero no la suya. Antonelli se movió con una mezcla de precisión y agresividad que encajó perfectamente con un diseño lleno de curvas rápidas, cambios de rasante y muros cerca.
«Es un circuito muy guapo de pilotar», admitió.
«Es un reto real para nosotros, con muchas curvas rápidas y los muros muy cerca. Tienes que ser muy preciso con las trazadas y muy bueno en la frenada». Lo describió como una pista donde es fácil bloquear porque se frena y se gira a la vez en muchos puntos. Un desafío, sí. Pero uno que está disfrutando. Y los tiempos lo respaldan: “hemos tenido un buen primer día aquí”, resumió.
George Russell había sido el más rápido en la primera sesión, con Antonelli justo detrás. En la segunda, el italiano dio el paso adelante y se quedó en cabeza, con Charles Leclerc y Lewis Hamilton a apenas una décima. Detrás, Lindblad, pese al golpe, se colocó cuarto, por delante de Russell y de Verstappen.
Un circuito que no perdona: muros, tráfico y primeras alarmas
El Madring mide 5,4 kilómetros y es la última incorporación al calendario desde la llegada de Las Vegas. Combina zonas muy rápidas, frenadas violentas, curvas ciegas y apoyos largos que exprimen los neumáticos hasta el límite. Un cóctel que no deja respiro.
Las primeras vueltas ya dibujaron el patrón del fin de semana: varios pilotos se salieron de pista, algunos rozaron los muros y muchos sufrieron con los límites de pista. El tráfico se convirtió en otro enemigo, con pocas oportunidades claras de adelantamiento.
La primera bandera roja del fin de semana llegó con el accidente de Arvid Lindblad, que perdió el control de su Racing Bull y se fue contra las barreras. El propio piloto se disculpó por radio: «Lo siento mucho, la perdí muy pronto». Pese al golpe, su ritmo previo le dejó en una meritoria cuarta plaza en la segunda sesión.
En categorías soporte, la advertencia fue aún más cruda: un fuerte accidente de Tasanapol Inthraphuvasak en F2 terminó con el coche en llamas tras impactar contra las barreras. Un recordatorio inmediato de lo poco que perdona este trazado.
El enigma de los neumáticos: ¿carrera de supervivencia?
Si algo inquietó de verdad a los equipos, fueron los neumáticos. El agarre fue mejor de lo esperado, pero meter las gomas en la ventana adecuada se convirtió en un rompecabezas. Y cuando lo conseguían, la degradación se disparaba.
George Russell lo resumió con crudeza: con la degradación que vieron, una carrera a seis paradas habría sido, sobre el papel, la opción más rápida. Evidentemente, nadie va a intentarlo el domingo, pero la frase deja claro el nivel de estrés al que se someten las ruedas, sobre todo en esa curva larguísima que destroza el compuesto.
Antonelli lo tiene claro: si adelantar ya parece complicado, la clasificación será oro puro. «Adelantar va a ser un reto real», admitió. «Eso hace que nuestra vuelta única mañana por la mañana sea todavía más importante. Nos centraremos en eso esta noche, pero también en asegurarnos de tener un buen coche para el domingo».
Con 66 puntos de ventaja sobre Russell y 10 carreras por delante, el italiano sabe que cada pole y cada gestión de carrera en escenarios extremos como este pueden definir el título.
Norris KO, Alonso y Sainz sin ritmo y un país en guardia
No todo fueron buenas noticias. Lando Norris apenas pudo rodar en la segunda sesión por un problema de caja de cambios en su McLaren, una losa importante en un fin de semana donde cada vuelta cuenta para entender un trazado nuevo.
Para la afición local, el panorama tampoco invita al optimismo. Con las entradas agotadas y 350.000 espectadores previstos durante los tres días, el ambiente será de gran premio grande. Pero la realidad deportiva es otra: ni Fernando Alonso ni Carlos Sainz parecen tener coche para pelear por la victoria.
Alonso sufrió un problema de embrague que le dejó en el garaje durante parte de los segundos libres. Terminó 15º en la primera sesión y 17º en la segunda. Sainz cerró el día 17º y 16º, lejos de la zona noble. Sus equipos, Aston Martin y Williams, siguen sin ritmo para soñar con algo más que una buena suma de puntos… si se alinean los planetas.
El regreso del Gran Premio de España a Madrid, 45 años después, cierra el tramo europeo del campeonato. El Madring ya ha dejado claro que no regalará nada. Antonelli manda, Lawson se aferra al top 10 y los neumáticos amenazan con convertir la carrera en un ejercicio de pura supervivencia.
La pregunta es sencilla: ¿quién se atreverá a llevar el riesgo un paso más allá cuando el semáforo se apague el domingo?




