Bayern: La lucha de poder entre Eberl y Freund
En el Bayern, el poder se discute en los despachos tanto como en el césped. Y ahora mismo, el eje de esa discusión se llama Max Eberl, Christoph Freund… y el vacío que deja Johannes Schmadtke.
El relevo que se complica
Según informan tz y el Münchner Merkur, el club encargó a Christoph Freund la búsqueda de un sustituto para Schmadtke en un puesto clave de la estructura deportiva. El director deportivo tenía un candidato claro: Christopher Vivell.
Nacido en Karlsruhe, 39 años, Vivell dirige actualmente la cuestionada parcela de scouting del Manchester United. Antes fue jefe de ojeadores en RB Salzburg, planificador de plantilla en RB Leipzig y director técnico en Chelsea. Un currículum marcado por el sello Red Bull. Y, sobre todo, una relación previa con Freund de sus años compartidos en Salzburgo.
Parecía un encaje lógico. Pero el entusiasmo se ha enfriado. Según las mismas informaciones, el interés por Vivell ha perdido fuerza por un motivo muy concreto: un choque de visiones entre Freund y Max Eberl, miembro de la junta responsable del área deportiva y superior jerárquico del austríaco.
Eberl recela de seguir poblando puestos clave del Bayern con perfiles procedentes del universo RB. Y ahí, el fichaje de Vivell se ha atascado.
Dos biografías cruzadas con el mismo origen
La paradoja es evidente: Eberl también tiene pasado RB.
Tras dejar su puesto de director deportivo en Borussia Mönchengladbach alegando motivos de salud, el ejecutivo reapareció como director general deportivo de RB Leipzig. El movimiento levantó una tormenta en el entorno del Gladbach, donde gozaba de gran estima hasta entonces.
Su etapa en Leipzig duró apenas año y medio y terminó envuelta en polémica. Con el puesto de responsable del área deportiva del Bayern vacante desde la salida de Hasan Salihamidžić en mayo de 2023, el nombre de Eberl sonó una y otra vez para Múnich. Finalmente, a finales de septiembre de 2023, Leipzig y Eberl rompieron, con el club justificando la decisión por una supuesta “falta de compromiso”.
En marzo de 2024, Eberl aterrizó oficialmente en el Bayern como miembro de la junta para el área deportiva. Hasta entonces, Christoph Freund —llegado desde RB Salzburg en el verano de 2023— había marcado prácticamente en solitario la planificación de la plantilla.
A partir de ahí, dos figuras fuertes, dos trayectorias potentes… y un mismo espacio de poder.
¿Relación tensa o matrimonio funcional?
En los últimos meses, distintos medios han descrito la relación entre Eberl y Freund como “tensa”. La revista kicker fue más lejos en abril de 2026 y habló abiertamente de un “matrimonio forzado” y de varias discrepancias de fondo entre ambos.
Freund salió al paso. En una rueda de prensa el pasado verano, se mostró sorprendido por esos relatos de fricción interna y los negó con firmeza. Insistió en que el trabajo conjunto es “disfrutable” y remarcó que lo que realmente importa es el funcionamiento interno, que, según él, es “muy, muy bueno”.
Sobre el césped, los resultados sostienen parte de ese discurso: la colaboración entre Eberl, Freund y el entrenador Vincent Kompany ha dado frutos. El Bayern decidió renovar hace unos meses los contratos de ambos ejecutivos. Sin embargo, eso no ha blindado a Eberl frente a las miradas críticas dentro del club.
Schmadtke se va… y Eberl pierde a su aliado
La salida de Johannes Schmadtke altera de nuevo el equilibrio. Y, sobre todo, deja a Eberl sin uno de sus apoyos más cercanos en la estructura interna.
Eberl apostó fuerte por él. Respaldó al hijo de su amigo Jörg Schmadtke y empujó desde dentro para que se ampliara su contrato hasta el verano de 2027. Fue el propio Eberl quien lo llevó a Múnich en octubre de 2024.
Pero el viento cambió. Durante meses, la posición de Schmadtke en el Bayern ha sido objeto de duras críticas internas. El desgaste ha desembocado en una ruptura anticipada: ambas partes separarán sus caminos a finales de enero de 2027, muy por delante de la fecha inicialmente prevista.
Sobre la mesa, incluso, aparecieron rumores especialmente delicados: se sugirió que Schmadtke habría filtrado información interna del club a la prensa. El directivo, de 37 años, respondió con contundencia en un mensaje publicado en LinkedIn el jueves por la noche.
Aseguró que nunca ha pasado información confidencial a los medios, “ni en Múnich ni en ningún otro sitio”, y defendió su forma de trabajar. Se definió como exigente, a veces incómodo cuando se trata de calidad, pero no irrespetuoso. Y subrayó que nada de lo publicado guardaba relación con su salida del Bayern. Recordó, además, que nunca ha hablado en público de asuntos internos en ninguno de sus cargos anteriores y que esa línea se mantiene ahora.
El tablero de poder se reordena
Con Schmadtke fuera del mapa, Eberl pierde a un hombre de confianza en un momento en el que su criterio ya se discute en algunos despachos. Y justo cuando aflora un desacuerdo tan simbólico como el de Vivell con Freund.
El trasfondo es claro: el Bayern se debate entre profundizar en la vía RB, que ha nutrido su cúpula deportiva reciente, o poner freno a esa influencia. Freund representa la continuidad de ese modelo. Eberl, pese a su pasado en Leipzig, parece marcar ahora un límite.
Mientras tanto, el equipo responde, Kompany consolida su proyecto y los resultados sostienen la fachada. Pero las grandes estructuras no se miden solo por lo que ocurre cada fin de semana. Se miden por quién toma las decisiones, quién las respalda… y quién se queda sin aliados cuando el club cambia de rumbo.
En el Bayern, esa partida ya ha comenzado. Y la próxima pieza en moverse dirá mucho sobre cuánto poder real conserva Max Eberl en Múnich.



