Chris Boucher: ¿La solución para los Knicks en la posición de pívot?
Los New York Knicks siguen buscando un pívot de fondo de rotación. La salida de Ariel Hukporti dejó un hueco pequeño en minutos, pero grande en matices: un tercer interior fiable, barato y dispuesto a esperar su momento. El mercado se va vaciando y el training camp ya asoma en el calendario.
El plan inicial no salió bien. Se les escapó Jonas Valanciunas. El offer sheet por Moussa Cisse fue igualado por Dallas Mavericks. Desde entonces, el front office ha levantado un poco el pie del acelerador, midiendo cada movimiento. Pero el tiempo no se detiene y las alternativas empiezan a escasear.
En ese contexto, surge un nombre: Chris Boucher.
Boucher, un veterano para un vestuario con aspiraciones
Joseph Randazzo, de Knicks on SI, ha puesto sobre la mesa la opción del interior canadiense. Su argumento es sencillo: experiencia, coste asumible y un perfil que encaja con lo que busca un aspirante al título.
“Los Knicks probablemente consideren opciones económicas para completar su profundidad en la posición de center. Chris Boucher puede ser una elección intrigante para ellos en su búsqueda”, escribió Randazzo, subrayando sobre todo su bagaje en equipos campeones.
Boucher formó parte, aunque con roles menores, de las plantillas de los Golden State Warriors 2018-2019 y de los Toronto Raptors 2019-2020, dos estructuras que saben lo que es jugar al máximo nivel.
A sus 33 años, Boucher ofrece algo que gusta a cualquier entrenador: puede moverse por todo el frontcourt. Puede actuar como cinco móvil o como cuatro abierto, lo que daría a Mike Brown una pieza versátil desde el banquillo. Abre la pista con su tiro exterior y, en defensa, tiene la capacidad de llegar desde el lado débil para intimidar en el aro. No es una estrella. Es un especialista. Y ese tipo de perfiles, bien encajados, suelen marcar diferencias en mayo y junio.
Una última temporada para olvidar
El problema es que Boucher llega de un curso flojo. Muy flojo. Su motivación, eso sí, va en sentido contrario a sus números.
El pasado año dividió su temporada entre Boston Celtics y Utah Jazz sin conseguir asentarse en ninguna de las dos rotaciones. Con el equipo de Joe Mazzulla apenas se vistió de corto en nueve partidos. En esos minutos contados promedió 2,3 puntos y 2 rebotes, con un 32% en tiros de campo y un pobre 13,3% desde el perímetro. Números que no invitan al entusiasmo.
Tras ser traspasado a los Jazz, la situación fue aún más dura: Utah lo cortó y Boucher pasó el resto del curso viendo la liga desde el sofá, como un espectador más. Para un veterano que sabe lo que es estar en vestuarios campeones, ese golpe pesa.
Pero ahí está también el atractivo. Un jugador con necesidad de reivindicarse, acostumbrado a aceptar roles secundarios y con el recuerdo fresco de lo que cuesta quedarse fuera de la liga. Si los Knicks le ofrecieran un papel claro y acotado, todo apunta a que podría convertirse en un recurso sólido de banquillo. Su experiencia en estructuras ganadoras encajaría con la cultura competitiva que se ha consolidado en el vestuario de Nueva York.
Un mercado abierto… por ahora
Boucher, sin embargo, no es la única carta sobre la mesa. El mercado todavía guarda varios interiores interesantes en la agencia libre y existen opciones accesibles vía traspaso. New York no está acorralado. Tiene margen para elegir.
La realidad es que el canadiense es solo una posibilidad más dentro de un abanico amplio. El front office puede decidir que su perfil no es el adecuado para el tipo de tercer pívot que buscan y girar hacia otro tipo de jugador: más físico, más joven, más defensivo, más especialista en rebote. El tablero aún no está cerrado.
Incluso hay un escenario más radical: que los Knicks decidan arrancar la temporada con solo dos interiores reales en la rotación y cubrir el resto con small-ball y ajustes tácticos. O que pospongan la decisión, esperando a que durante el curso algún pívot sea cortado o pida salir de su equipo, como tantas veces ocurre a mitad de temporada.
Por ahora, New York juega con el reloj, no contra él. Las opciones siguen ahí, pero cada semana que pasa el margen se estrecha un poco más. El reto es claro: no se trata solo de rellenar un hueco en el fondo del banquillo, sino de encontrar a la pieza exacta para un equipo que se mira en el espejo como candidato al anillo.
La pregunta es sencilla y, al mismo tiempo, decisiva: ¿será Chris Boucher ese tercer pilar silencioso en la pintura o los Knicks esperarán a que el mercado les ofrezca algo mejor cuando la temporada ya esté en marcha?




