Castigo ejemplar a los Clippers y futuro de la NBA
NUEVA YORK — Adam Silver no dejó margen a la duda. La sanción a Los Angeles Clippers por saltarse el tope salarial es definitiva y, sobre todo, ejemplarizante. Un mensaje directo al resto de la liga en la recta final hacia el inicio de la temporada número 81, el 20 de octubre, cuando New York Knicks abrirá la defensa del título ante Philadelphia 76ers.
El comisionado habló al término de las dos jornadas de reuniones de la Board of Governors en Manhattan. Sobre la mesa, tres frentes que marcan el futuro inmediato de la NBA: el castigo a los Clippers, la venta de Los Angeles Lakers y el horizonte de la expansión a nuevas ciudades.
Un castigo que pesa… y que busca asustar
La NBA golpeó con fuerza a los Clippers. Cinco elecciones de primera ronda confiscadas, 30 millones de dólares de multa y un año de suspensión para el propietario Steve Ballmer de toda actividad ligada a la liga y a la franquicia. El motivo: lo que la liga describe como un intento “consciente” de ayudar a Kawhi Leonard a conseguir ingresos extradeportivos que vulneraban el espíritu del tope salarial.
No se quedó ahí. Dos ejecutivos de los Clippers también fueron suspendidos y Leonard recibió una multa de 700.000 dólares por su papel en el entramado. Ninguno de ellos estuvo presente en la reunión de propietarios. Ballmer, en un comunicado, pidió perdón a los aficionados y dejó claro que no recurrirá las sanciones.
Silver reconoció que no fue una decisión sencilla. Castigar a una franquicia significa, inevitablemente, salpicar a su afición. Pero la liga entendió que no tenía escapatoria.
“Queremos seguir siendo una liga de 30 equipos y reconocemos que, de algún modo, también castigamos a los aficionados de ese equipo. Ese es el equilibrio que buscamos”, explicó. “El objetivo final de este tipo de sanciones es asegurarnos de que otros equipos no se vean obligados a entrar en este tipo de comportamientos en el futuro. Tiene que haber algo más allá de suspensiones y multas económicas, algo que regule la competición”.
La investigación afectó incluso a los movimientos de mercado. El 30 de junio, los Clippers cerraron el traspaso que enviaba de vuelta a Leonard a Toronto Raptors —con quien fue campeón en 2019— a cambio del alero Brandon Ingram, el escolta Gradey Dick, dos primeras rondas no protegidas, un intercambio de primera ronda y dos segundas rondas. El acuerdo quedó en pausa a petición de la propia franquicia mientras la NBA terminaba de revisar el caso.
La operación ya es oficial. El daño deportivo, sin embargo, se medirá con el tiempo. Silver, pese a la dureza del castigo, insistió en que no cree haber provocado un daño irreparable a la franquicia angelina.
Los Lakers, en venta… y en guerra interna
El otro gran foco del día estuvo a pocos kilómetros de distancia, también en Los Ángeles, pero en otro universo. Los Angeles Lakers se encaminan hacia una venta histórica: Mark Walter, copropietario de Los Angeles Dodgers y CEO de TWG Global, acordó desprenderse de la franquicia por una cifra récord de 12.500 millones de dólares. Los compradores: el empresario Josh Kushner y el ex CEO de Disney Bob Iger.
Nada es sencillo en una marca como Lakers. Jeanie Buss, propietaria controladora, ha impugnado la operación. Alega que sus cinco hermanos no tienen derecho a vender el 17,8% restante de la participación familiar. Ella, con más del 15% del accionariado, mantiene el rol de gobernadora de la franquicia.
Silver detalló que no sabía que Walter quisiera vender hasta que recibió noticias de los compradores, que ya tenían un acuerdo de palabra. Y abordó otro asunto delicado: las investigaciones federales sobre presuntas irregularidades financieras de Walter en dos aseguradoras bajo su control.
“Hasta el día de hoy, como saben, son acusaciones”, recordó Silver. Explicó que, cuando la NBA autorizó la compra original de la franquicia por parte de Walter en octubre de 2025, no detectó señales de alarma. “Hay cuestiones que se están analizando ahora, pero, al margen de la decisión de Mark Walter de vender el equipo en este momento, él no estaba siendo investigado por nuestra liga”.
El tablero legal y familiar en torno a los Lakers promete un pulso largo. La cifra del traspaso, en cambio, ya marca un nuevo listón para el valor de las franquicias NBA.
Portland, Vegas, Seattle: el mapa que viene
Entre sanciones y ventas récord, Silver también miró hacia el futuro del mapa NBA. El comisionado habló sin rodeos del caso Portland Trail Blazers. El Moda Center, inaugurado en 1995, ha pasado de ser un pabellón moderno a situarse entre los peores recintos de la liga. Y la pelea por un nuevo estadio se eterniza bajo la propiedad de Thomas Dundon.
Silver fue tajante: la franquicia necesita un nuevo pabellón. Y lo necesita pronto. Dejó claro que no se ha discutido un traslado de la franquicia, pero admitió que un movimiento sería un “fracaso”.
“Es importante que Tom Dundon alcance un acuerdo con los responsables municipales y los cargos electos del estado que haga que la operación sea viable a largo plazo. En eso estamos centrados”, afirmó.
Mientras Portland busca su encaje, la palabra que todos esperan asoma por otro lado: expansión. Desde 2004, cuando se incorporaron los Charlotte Bobcats —rebautizados como Hornets una década después— la NBA se ha mantenido en 30 equipos. Silver no puso fecha a la llegada de nuevas franquicias, pero sí confirmó que las próximas rondas de ofertas para Las Vegas y Seattle llegarán en breve.
En el caso de Las Vegas, el comisionado deslizó dos caminos sobre la mesa: una T-Mobile Arena renovada en profundidad o un nuevo recinto de última generación.
“Hay una verdadera excitación en torno a una T-Mobile Arena renovada”, dijo sobre la ciudad del juego. “Creo que todavía necesita mejoras significativas, pero también hay grupos que han presentado planes para construir lo que yo llamaría un palacio moderno del entretenimiento en Las Vegas, y es un mercado único”.
Seattle, con su memoria de los SuperSonics aún viva, espera su turno. Las Vegas, con su auge deportivo reciente, empuja fuerte. Portland lucha por no quedarse atrás. Y en Los Ángeles, mientras los Clippers asimilan el golpe y los Lakers se debaten entre el legado familiar y el récord de mercado, la NBA entra en su temporada 81 con un mensaje claro desde la oficina del comisionado: las reglas importan, el negocio no se detiene y el mapa de la liga podría no ser el mismo dentro de unos años.




