China pierde a jugadora clave por pasaporte extraviado
La selección femenina de baloncesto de China pierde a una de sus referentes por un motivo tan insólito como cruel: un pasaporte perdido en el correo.
La jugadora, que mantiene desde hace años una relación estrecha con la Chinese Basketball Association y con la selección nacional, confirmó que no podrá unirse al equipo tras un contratiempo administrativo que nadie logró resolver a tiempo. El documento, enviado por correo, desapareció en el trayecto y, pese a los intentos por localizarlo o encontrar una vía alternativa, nunca llegó a su destino.
Durante este periodo, la jugadora y la federación trabajaron codo con codo, explorando todas las opciones posibles. No bastó. El pasaporte sigue sin aparecer y la ventana para incorporarse a la selección se cerró definitivamente.
Para ella, vestir la camiseta de China no era un trámite más. Hablaba de “honor tremendo” y de sentirse siempre “valorada y querida” por el equipo nacional, un vínculo construido a lo largo de sus años de carrera en el extranjero y reforzado en cada convocatoria. Estaba “increíblemente emocionada” por regresar al combinado nacional. El golpe, por tanto, es doble: deportivo y emocional.
La situación deja una sensación amarga. No hay lesión, no hay sanción, no hay decisión técnica. Solo mala suerte. Un sobre que nunca llegó. Un documento que se esfumó en algún punto del sistema postal y que corta de raíz una ilusión que ya estaba en marcha.
Pese a la decepción, el mensaje de la jugadora mira hacia arriba. Acepta que la frustración “forma parte de la vida”, se declara triste por no poder estar esta vez con la selección, pero se detiene para agradecer el apoyo constante que recibe, tanto a nivel personal como hacia el baloncesto femenino chino en su conjunto.
Su despedida no suena a final, sino a pausa. Asegura que habrá otra oportunidad y deja una promesa clara: “Nos vemos en el escenario mundial la próxima vez”. La selección pierde una pieza importante en el presente, pero la historia entre ella y China está lejos de haber escrito su último capítulo.




