Lewis Hamilton desmiente rumores sobre cambios en su equipo
Lewis Hamilton ha salido al paso con contundencia. El piloto de Ferrari utilizó sus redes sociales para desmentir de forma directa las informaciones publicadas en Italia que apuntaban a que habría exigido cambios en el personal de pista de la Scuderia.
El diario Corriere della Sera aseguró que el siete veces campeón del mundo había pedido modificaciones en el grupo de trabajo que le acompaña en los grandes premios y que su relación con el jefe de equipo, Fred Vasseur, se había enfriado, pese a que el francés fue clave en su fichaje por Ferrari.
Hamilton no dejó espacio para la interpretación. En una historia de Instagram, el británico negó tajantemente ese escenario: “He visto algunas de las historias que han salido y quiero aclararlo aquí. Nunca he pedido que nadie de mi equipo sea reemplazado”, escribió.
A partir de ahí, el mensaje cambió de tono, pero no de firmeza. Hamilton defendió públicamente a su entorno inmediato: “Todo el mundo con quien trabajo se esfuerza cada día, y su dedicación es lo que nos hace avanzar”. Reivindicó su manera de liderar, más cercana que autoritaria: “Siempre intento empoderar y elevar a las personas para que sean la mejor versión de sí mismas o, al menos, que vean lo mejor que hay en ellas. Puede que no siempre lo consiga, pero esa es mi intención y para eso estoy aquí”.
Remató con una declaración de unidad interna que contrasta con la imagen de fractura que se había dibujado en algunos medios italianos: “Todos trabajamos juntos y eso va a seguir siendo así”.
El contexto no ayuda a rebajar la tensión en Maranello. Ferrari atraviesa un tramo complicado de temporada, sin subir al podio en un gran premio desde Spa, en julio. La frustración alcanzó su punto más alto en Monza, en una carrera para el olvido ante su afición, marcada por errores operativos y una ejecución pobre que dejaron al descubierto las costuras del equipo.
Allí, en casa, se vio a un Hamilton visiblemente exasperado, pidiendo por radio que Ferrari trabajara unida para corregir fallos que se repiten demasiado. Ese tono crítico, sumado a la sequía de resultados, alimentó la narrativa de un piloto incómodo y de un vestuario técnico bajo presión.
De momento, Hamilton ha querido cortar de raíz una de las derivadas más delicadas: la idea de que está señalando con el dedo a sus propios ingenieros y mecánicos. Prefiere reforzar la idea de bloque, incluso en medio de la tormenta. Porque si Ferrari quiere volver al podio y pelear donde se le exige por historia y recursos, lo hará —como insiste su estrella— con los que ya están dentro del garaje. No con una purga.



