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Charlotte Hornets buscan un cambio con Myles Turner

Los Charlotte Hornets han decidido romper el tablero. La franquicia de Carolina del Norte se despidió este verano de sus dos nombres más ruidosos, LaMelo Ball rumbo a Minnesota Timberwolves y Miles Bridges a Phoenix Suns, para girar el proyecto hacia otra dirección. Nuevo eje, nuevas jerarquías, misma urgencia: volver a unos playoffs que no pisan desde hace una década.

El plan es claro: construir alrededor de Brandon Miller y del tirador Kon Knueppel, rodeándolos de veteranos capaces de sostener un equipo que quiere competir ya. Han llegado perfiles sólidos como Naz Reid, Grayson Allen y Dennis Schroder, piezas pensadas para dar estructura, puntos y oficio a una plantilla que llevaba años anclada en el “casi”.

La zona también ha recibido un lavado de cara. El cuerpo técnico ha reforzado especialmente las posiciones de ala-pívot y pívot, acumulando cuerpos y recursos distintos: Reid, Hannes Steinbach, Grant Williams, Moussa Diabate, Ryan Kalkbrenner… Hay tamaño, hay versatilidad, hay tiro. Lo que no hay, al menos de forma evidente, es ese ancla defensiva de élite que cambie partidos desde el aro.

Ahí es donde aparece un nombre que empieza a sobrevolar Charlotte con fuerza: Myles Turner.

Turner, una oportunidad en el horizonte

Turner, ahora en Milwaukee Bucks, viene de una primera temporada desastrosa en Wisconsin. El movimiento que lo llevó allí, en paralelo al de Damian Lillard, no ha dado el resultado esperado y ha dejado al pívot en una situación incómoda: contrato pesado, rendimiento por debajo de su reputación y un proyecto que entra en una nueva era, la primera sin Giannis Antetokounmpo desde 2013.

Según informó Sean Devaney (Heavy Sports), el escenario es nítido: si Turner arranca bien la próxima campaña, su nombre podría entrar de lleno en las conversaciones de traspaso de mitad de curso. Milwaukee necesitaría que recupere nivel para convertirlo en un activo real en el mercado.

No se trata de un cualquiera. Turner ha sido dos veces líder de tapones de la NBA, aunque el último curso se quedó en 1,6 por partido. Incluso en un año flojo, su mera presencia intimida, condiciona tiros y cierra pasillos hacia el aro. Y ese tipo de impacto es justo lo que los Hornets no encuentran ahora mismo en su plantilla.

El posible trato: tamaño, tiro y una defensa con ancla

Sobre la mesa aparece una estructura de traspaso sencilla y directa:

  • Hornets reciben: Myles Turner
  • Bucks reciben: Grant Williams y Ryan Kalkbrenner

Para Charlotte, el encaje deportivo es casi de manual. Turner les da un pívot titular que puede abrir la pista con su tiro exterior y proteger el aro con autoridad. Un cinco moderno que permite a Charles Lee jugar grande sin renunciar al espacio, mezclar quintetos altos y seguir rodeando a Miller y Knueppel de amenazas desde el perímetro.

Con Turner y Naz Reid juntos, los Hornets podrían alinear una pareja interior alta, con rango de tiro y capacidad para castigar por dentro sin colapsar la pintura. Si la idea es endurecer el equipo atrás, Turner también puede compartir pista con Moussa Diabate, formando una dupla larga, móvil y muy incómoda para los ataques rivales.

El precio, eso sí, no sería menor. Grant Williams es exactamente el tipo de jugador que podría seducir a Milwaukee: un interior versátil, con experiencia, sólido atrás y, sobre todo, en último año de contrato. Un activo flexible para una franquicia que podría replantearse su hoja de ruta tras la salida de Antetokounmpo.

Dorian Finney-Smith encajaría en un perfil similar, pero su contrato se extiende todavía tres temporadas, un compromiso mayor que los Bucks quizá no quieran asumir. Para hacer digerible el acuerdo, Charlotte tendría que incluir elecciones de draft que compensen a Milwaukee por absorber el contrato de Turner y renunciar al margen de maniobra que ofrece un expiring como el de Williams.

Ryan Kalkbrenner completa el paquete como pívot joven, grande y con fundamentos defensivos respetables. En Milwaukee podría ejercer de suplente de Kel’el Ware, aportando minutos físicos desde el banquillo. No se descarta que los Bucks intenten apretar por otro joven de los Hornets, como Tidjane Salaun, si deciden abrazar un perfil más de reconstrucción.

Salaun, la pieza incómoda del puzle

Tidjane Salaun, antiguo número 6 del draft, sigue sin despegar en Charlotte. El talento está ahí, pero el reloj empieza a correr. Con los Hornets intentando romper su sequía de playoffs, la paciencia con proyectos a largo plazo se reduce. Cada minuto en pista cuenta, cada rotación se mide en clave de resultados inmediatos.

En un contexto así, Salaun corre el riesgo de quedar atrapado entre la urgencia competitiva y su propia curva de aprendizaje. En cambio, en unos Bucks más jóvenes y en fase de reconstrucción, tendría más margen para equivocarse, crecer y encontrar su sitio sin la presión de pelear por la postemporada desde el primer día.

Y ahí está la pregunta que sobrevuela todo este escenario: ¿deben los Hornets apostar fuerte ya por Turner, entregar piezas y rondas, y acelerar de una vez por todas su salto competitivo? O, tras tantos años de promesas incumplidas, ¿pueden permitirse no hacerlo si el pívot de Milwaukee realmente sale al mercado?