Israel cae ante Letonia en otra noche oscura del baloncesto
Otra noche para olvidar en el baloncesto israelí. La selección de Israel cayó 85-70 ante Letonia en Riga, en un partido que había llegado a dominar por doble dígito y que parecía marcar una reacción tras la paliza sufrida contra Polonia. Acabó siendo lo contrario: otro derrumbe, otro partido que se le escapa de las manos y la confirmación de que no estará en el próximo Mundial.
De la ilusión a la nada
El arranque fue prometedor. Israel entró concentrada, agresiva, y cerró el primer cuarto por delante, 22-21. El segundo periodo incluso mejoró la sensación: buenos minutos de Yam Madar, Netanel Artzi, Roman Sorkin e Itay Segev, defensa intensa, ritmo en transición y el marcador estirándose hasta los 11 puntos de ventaja.
Parecía que el golpe de Polonia empezaba a quedar atrás. Pero el espejismo duró muy poco.
En cuestión de minutos, el equipo de Ariel Beit-Halahmy se apagó. Ataques espesos, malas decisiones, pérdidas, y una Letonia sin brillo especial pero muy disciplinada que fue recortando, golpe a golpe. Al descanso, el 41-41 lo decía todo: toda la renta, borrada sin resistencia real.
El vendaval Strautins
El tercer cuarto fue el punto de quiebre. Y tuvo nombre propio: Arturs Strautins. El alero letón firmó la mejor noche de su carrera con 29 puntos y destrozó a una Israel sin respuestas en ningún lado de la cancha.
Artzi abrió el periodo con un triple y una canasta complicada para devolver el +5 (46-41). Hasta ahí, el guion se parecía al del segundo cuarto. Pero el patrón se repitió con crueldad: Letonia igualó, el intercambio de canastas duró poco y Strautins empezó a castigar desde todas las posiciones. Cada fallo israelí se convertía en un castigo al otro lado.
Madar trató de sostener a los suyos, atacando el aro, buscando ritmo. Sorkin acompañó como pudo. Pero la defensa se deshilachó, el ataque se atascó y Rihards Lomazs encontró también su momento. El parcial se inclinó sin freno: el marcador se abrió hasta el 67-58 local al final del tercer cuarto, con Israel claramente desbordada.
Sin reacción, sin rebote, sin Mundial
El último cuarto ya no tuvo pulso competitivo. Letonia salió a rematar y lo hizo con una facilidad que dolió. La diferencia se disparó a 14 puntos, luego a 16. Cada rebote parecía caer en manos letonas, cada posesión larga de los locales hundía un poco más el ánimo visitante.
Sorkin falló un mate sencillo, Madar dejó de encontrar caminos hacia el aro y el partido se convirtió en un largo tiempo basura. El 78-62 fue una losa, el 85-70 final, una sentencia.
En Israel, las luces individuales fueron contadas. Yam Madar terminó con 15 puntos, el más productivo de los suyos. Netanel Artzi aportó 11 y dejó algunos momentos de carácter. Roman Sorkin e Itay Segev sumaron 9 cada uno, Eitan Borg 8 y Lior Carreira 7. Poco más.
Demasiado poco para compensar otra actuación gris de conjunto y una noche negra para Khadeen Carrington: solo 2 puntos con un 1/8 en tiros de campo, símbolo de un ataque que se descompuso cuando más necesitaba claridad.
En el lado letón, Strautins se adueñó del partido con esos 29 puntos que marcaron la diferencia. Lomazs añadió 18, Kristers Zoriks otros 16 y, entre los tres, firmaron el dominio ofensivo que Israel nunca logró frenar.
Cómo se escapó el partido
Beit-Halahmy arrancó con un quinteto de trabajo: Yair Kravits, Madar, Artzi, Carreira y Sorkin. Un triple de Carreira abrió la noche, una contra de Madar puso el 5-2 y la sensación de que Israel llegaba con la lección aprendida. Zoriks respondió y volteó a 11-7, pero el triple de Artzi y las primeras canastas de Sorkin mantuvieron el pulso. Kravits igualó a 15-15 y Borg, con dos acciones positivas, devolvió la ventaja para cerrar el 22-21 del primer cuarto.
El segundo periodo confirmó el buen momento inicial. La segunda unidad mantuvo la intensidad y dos triples seguidos de Palatin y Borg elevaron el marcador a 28-24. Letonia evitó que Israel se escapara, pero una penetración de Madar y una flotadora de Carreira sostuvieron la mínima renta. Bajo los tableros, Sorkin y Segev subieron el tono físico y el margen creció hasta los 10 puntos. Entonces apareció, de nuevo, Zoriks. El base letón manejó el ritmo, castigó errores y fue desmontando la ventaja hasta el 41-41 del descanso. Madar se fue al vestuario como máximo anotador israelí con 7 puntos, Borg sumaba 6 y la sensación era de oportunidad desperdiciada.
Tras el triple inicial de Artzi en el tercer cuarto y su posterior canasta para el 46-41, el guion se rompió. Letonia empató, el intercambio duró unos minutos con Madar y Sorkin tirando del carro, mientras al otro lado Strautins entraba en trance. Israel empezó a fallar tiros abiertos, Lomazs calentó la muñeca y el hueco creció hasta los 58-52. Artzi, ya en dobles dígitos, contuvo momentáneamente la sangría, pero Strautins cerró un periodo demoledor con otro triple para el 67-58 que dejó a Israel contra las cuerdas.
El último cuarto solo confirmó lo que ya se intuía. Letonia amplió la brecha a 14 puntos sin oposición real. Israel se quedó sin ideas, sin piernas y sin rebote. El 78-62 transformó el tramo final en un trámite doloroso hasta el 85-70 definitivo.
Más dudas que respuestas
La combinación es dura: una campaña floja, una paliza ante Polonia, una derrota clara ante una Letonia lejos de ser una potencia y, al final, el billete al Mundial que se esfuma.
Israel sale de Riga con el marcador en contra, sin Mondobasket y con una pregunta que ya no puede esquivar: qué queda realmente de este proyecto cuando el partido se calienta y el rival aprieta.




