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Italia sorprende a Estados Unidos en Berlín

En Berlín, donde el torneo parecía escrito para otra marcha triunfal de Estados Unidos hacia el oro, Italia decidió romper el guion. El duelo del Grupo D de la FIBA Women’s World Cup, que sobre el papel debía ser un trámite para el tetracampeón mundial, se convirtió en una batalla áspera, física y llena de errores, en la que las estadounidenses llegaron a ir por detrás en el marcador y encadenaron una sequía ofensiva impropia de su jerarquía.

Un inicio de dominio… engañoso

El partido arrancó como tantas otras noches de supremacía estadounidense. Salto inicial para USA, primera canasta de media distancia de Chelsea Gray y una rotación profunda que empezó a imponer su ritmo. Nueve jugadoras diferentes anotaron en el primer cuarto, con Paige Bueckers como máxima encestadora del periodo con cuatro puntos. El 18-8 del marcador al final de esos primeros 10 minutos parecía el preludio de otra exhibición.

La defensa también respondía. Italia se quedó en un 21% de acierto en el tiro y acumuló ocho pérdidas. Jasmine Keys, con cuatro puntos, era casi la única vía de producción ofensiva. Team USA, “joven y encendida”, como se presentó en esta nueva era sin A'ja Wilson ni Kelsey Plum, mordía líneas de pase, corría la pista y se sentía cómoda. En apenas medio segundo cuarto, ya sumaba seis robos y cuatro tapones. Un festín defensivo.

Pero el partido no iba a ser tan sencillo.

El partido se ensucia y Estados Unidos se enfría

Italia ajustó. Cerró la pintura, se organizó mejor en el balance defensivo y convirtió cada ataque de USA en un ejercicio de paciencia que el equipo de Kara Lawson no siempre supo resolver. La fluidez ofensiva se evaporó. La selección estadounidense, que venía de firmar 12 triples ante China en su debut, se quedó clavada en un 0 de 9 desde el perímetro en pleno desarrollo del choque.

La anotación de Estados Unidos se desplomó en el segundo cuarto: solo nueve puntos. Italia apretó atrás, colapsó la zona y obligó a las exteriores estadounidenses a vivir de tiros incómodos. La estadística lo retrata: USA rondaba un 32-33% en tiros de campo al descanso, Italia apenas un punto por debajo, en torno al 31%, pero con la sensación de haber encontrado el ritmo emocional del partido.

La brecha, que había llegado a los 10 puntos (19-8 al final del primer cuarto), empezó a deshacerse. A 4:15 del descanso, el conjunto europeo firmaba un parcial de 14-3 que recortaba la ventaja y encendía las alarmas en el banquillo estadounidense. El marcador se estrechaba hasta un 26-20 que no se correspondía con las expectativas iniciales.

Zandalasini se enciende y obliga a pensar

En medio de ese giro de guion apareció la figura que USA conocía de sobra: Cecilia Zandalasini. La estrella italiana, que juega bajo las órdenes de la asistente de Team USA Natalie Nakase en Golden State Valkyries, confirmó todo lo que el informe de scouting avisaba. Llegó al descanso como máxima anotadora del encuentro con nueve puntos y fue el faro ofensivo que Italia necesitaba para creer.

Su impacto no solo se midió en puntos. Cada canasta suya cambió el tono del partido, contagió agresividad al resto y obligó a Estados Unidos a replantear emparejamientos y ayudas. El problema para Italia: Zandalasini también se cargó de faltas. Con tres personales al descanso —en FIBA el límite es cinco—, su presencia se convirtió en un delicado ejercicio de gestión para Andrea Capobianco.

Al otro lado, Angel Reese tiró de carácter. En menos de tres minutos ya había firmado un robo y dos tapones, y cerró la primera mitad como máxima anotadora de USA con seis puntos, dos tapones y un robo. Tres compañeras más sumaban cuatro puntos cada una, pero nadie terminaba de adueñarse del ataque. Era un esfuerzo coral… y a la vez, una señal de que faltaba una referencia clara en medio del barro.

El aviso de Kara Lawson

En el descanso, Kara Lawson no maquilló la realidad. “Estamos jugando físico; simplemente estamos cometiendo demasiados errores. Demasiadas equivocaciones. Italia está jugando con gran fuerza. Sabíamos que lo harían. Eso nos ha llevado a muchas pérdidas que no deberíamos tener”, reconoció.

La fotografía del partido lo respaldaba: pérdidas innecesarias, tiros precipitados, dificultades para castigar el cierre de la pintura italiana y una desconexión ofensiva que chocaba con el recital de 94 puntos ante China dos días antes. El marcador al descanso, 30-24 para USA, era una ventaja corta y frágil para un equipo acostumbrado a sentenciar mucho antes.

El tercer cuarto cambia el aire: Italia se atreve

La reanudación trajo el giro más llamativo de la tarde. A 7:31 del tercer cuarto, Napheesa Collier, una de las anclas defensivas y referentes de experiencia del equipo, cometió su tercera falta personal. Lawson la sentó de inmediato y dio entrada a Rhyne Howard. Otro rompecabezas que resolver.

El contexto era perfecto para que Italia oliera sangre. Y lo hizo. Con 5:32 por jugar en el tercer periodo, el marcador mostraba algo que pocos imaginaban antes del salto inicial: Italia mandaba 33-32. Hasta ese momento, solo había ido por delante durante 42 segundos en todo el choque. Ahora, se veía en la cima emocional del partido.

La explicación estaba en el colapso ofensivo de Estados Unidos. Siete tiros de campo consecutivos fallados. Cero amenaza exterior. Italia, agresiva en las líneas de pase y cerrando la zona con disciplina, “desconectó” a USA de su identidad. El equipo que arrasó a China parecía atrapado en un partido espeso, sin ritmo, sin puntería y con un rival cada vez más crecido.

Un grupo, muchas preguntas

El contexto del torneo convierte este susto en algo más que un simple aviso. Estados Unidos persigue su quinto título mundial consecutivo y no pierde un partido de World Cup desde 2006. Llega a Berlín con un plantel renovado, sin A'ja Wilson —MVP del Mundial 2022— ni Kelsey Plum, ambas descartadas por motivos de salud a cuatro días del inicio del torneo. Kara Lawson ha tenido que rearmar el grupo sobre la marcha, dando entrada a jóvenes como Sonia Citron y Kiki Iriafen.

El liderazgo recae en figuras consolidadas como Breanna Stewart, Chelsea Gray y Napheesa Collier, y se combina con el talento emergente de Caitlin Clark, Paige Bueckers y Angel Reese. Ante China, el plan funcionó: cuatro jugadoras en dobles dígitos, un doble-doble de Clark con 14 puntos y 11 asistencias —récord de pases de canasta de una estadounidense en un Mundial— y 12 triples convertidos. Frente a Italia, el mismo equipo se encontró de golpe en un choque de barro y nervios.

Enfrente, una Italia que ya sabía lo que era sufrir ante USA este mismo año. En el Preolímpico de Puerto Rico, el 14 de marzo, las estadounidenses habían pasado por encima con un 93-59 liderado por los 15 puntos de Kahleah Copper y cinco jugadoras en dobles dígitos. Esta vez, el libreto fue otro. La defensa italiana, el carácter de Zandalasini y la capacidad para castigar cada error devolvieron el partido a un territorio mucho más humano.

Un grupo con trampa y un gigante obligado a ajustar

El Grupo D no concede margen a la relajación: Estados Unidos, Italia, China y Czech Republic pelean por un primer puesto que lleva directo a cuartos de final. El segundo y el tercero deberán pasar por una ronda de clasificación extra. Tras el 94-61 a China en el debut, el choque ante Italia parecía la ocasión ideal para seguir construyendo química y confianza. Acabó siendo un recordatorio crudo de que el margen de error, incluso para un gigante, puede encogerse de golpe.

Sue Bird, directora general de USA Basketball, ya lo había anticipado al hablar del duelo ante Italia: construir química mientras se respeta al rival, sin confiarse, era la clave. Berlín demostró que no era una frase hecha.

Este equipo de Estados Unidos sigue siendo el gran favorito al título, el único con cuotas negativas en las apuestas previas al torneo. Pero entre una primera parte trabada, un tercer cuarto con desventaja en el marcador y una noche aciaga desde el perímetro, quedó claro que el camino hacia otro oro no será un desfile.

La pregunta ya no es si USA tiene talento para dominar el mundo. Eso nadie lo discute. La cuestión, tras el aviso de Italia, es si sabrá encontrar la dureza y la calma necesarias cuando el torneo deje de parecer un escaparate y empiece a parecer una guerra.