Jimmy Butler y el futuro del número 22 en Miami Heat
El debate sobre los números retirados volvió a encenderse este viernes en redes. Y, como casi siempre que se habla de cultura de franquicia y legado reciente, el nombre del Miami Heat apareció rápido en la conversación.
Primero surgieron las exageraciones habituales: ¿ya se está hablando de retirar la camiseta de Giannis Antetokounmpo, apenas tres meses después de su llegada? Evidentemente no. ¿Bam Adebayo? Todavía no, pero va en camino. El foco, sin embargo, terminó donde tenía que terminar: en Jimmy Butler, el hombre que redefinió la identidad competitiva del Heat durante media década.
El origen del incendio digital fue un listado de The Athletic, una clasificación por niveles de jugadores que podrían ver sus dorsales retirados, desde los casos seguros hasta los “héroes locales”. Y ahí, en el grupo de los que supuestamente verán su camiseta colgada en lo más alto algún día, aparecía Butler.
Las redes hicieron el resto.
El informe que enfría el homenaje
La frase de The Athletic sonaba contundente: “Things didn’t end well in Miami, but Butler helped lead the Heat to two NBA Finals appearances as part of what will be a Hall of Fame career.” El final no fue bueno, pero el impacto deportivo, incuestionable.
Sin embargo, desde Miami llegó un jarro de agua fría.
Ethan Skolnick, de Five Reasons Sports, aseguró que dentro de la franquicia no existe intención alguna de retirar el número 22 de Butler. Nada de matices, nada de opinión disfrazada de información.
“Esto no es opinión o preferencia. Es un hecho”, escribió en X. “Mientras la mayoría de la actual directiva del Heat siga en su puesto, el 22 no va a ser retirado. Y la directiva del Heat nunca cambia. El 13 estará en el techo (y no por Marino esta vez). El 6 también. Podría haber sido antes si hubiera regresado”.
Mensaje claro. Y duro.
En esa misma línea, Skolnick apuntó a lo que sí parece innegociable en el futuro del equipo: el dorsal de Bam Adebayo acabará en las vigas del Kaseya Center. Lo mismo con el 6 de LeBron James. Aunque, en su caso, el homenaje podría retrasarse después de su decisión de firmar este verano con el rival de conferencia, Philadelphia 76ers, en vez de volver a Miami. Para muchos aficionados del Heat, incluso un regreso a Cleveland habría dolido menos que verle elegir Philadelphia.
En el caso de Butler, el telón cayó de la peor manera. Su salida, a comienzos de 2025, dejó heridas profundas. Se llegó a informar de que Pat Riley, presidente del Heat, terminó visiblemente emocionado mientras se consumaban las últimas semanas de la era Butler en South Beach.
El 22 ya tiene nuevo dueño… y otro posible relato
Hoy el 22 no está vacío. Pertenece a Andrew Wiggins. Y ahí se abre otra línea argumental.
Si Wiggins encaja a la perfección junto a Antetokounmpo y el Heat encadena varios campeonatos en esta nueva era, el relato podría girar por completo: la discusión ya no sería si el 22 debe pertenecer a Butler, sino cuándo se retirará la camiseta de Wiggins.
Por ahora, el nombre de Butler sigue dividiendo a la grada.
Una parte de la afición no quiere volver a escuchar su nombre. La ruptura, producida hace ya más de 20 meses, aún escuece. Otra parte, en cambio, prefiere quedarse con lo que ocurrió dentro de la pista, con las noches en las que Butler pareció sostener la franquicia sobre sus hombros.
Anthony Aguirre, de Heat Roundtable, recordó una de esas series que marcan una carrera. En las Finales ante Los Angeles Lakers, la resistencia de Butler se convirtió en símbolo.
En el tercer partido firmó un triple-doble de 40 puntos con 11 rebotes, 13 asistencias, dos robos y dos tapones. En el quinto, otro triple-doble demoledor: 35 puntos, 12 rebotes, 11 asistencias, cinco robos y un tapón. La imagen icónica llegó después: Butler, exhausto, apoyado sobre las vallas junto a la canasta, intentando recuperar el aire. Una fotografía que condensaba todo lo que dejó sobre la pista en aquella serie.
Ese es el Jimmy que muchos quieren recordar cuando se habla de legado.
¿Perdón, homenaje… o nada?
Hoy el 22 es un número más en la rotación del Heat. No hay ceremonia en el horizonte, ni planes internos para cambiarlo. La postura del club es firme mientras se mantenga la actual cúpula.
Pero el baloncesto tiene memoria selectiva. Y el tiempo, casi siempre, reescribe las historias con menos rencor y más perspectiva.
Butler llevó a Miami a dos Finales, alimentó la leyenda del “Heat culture” y dejó algunas de las actuaciones más salvajes de la historia reciente de la franquicia. También se marchó entre reproches, desgaste y lágrimas en los despachos.
Hoy la franquicia le cierra la puerta del techo. La pregunta es si, dentro de unos años, cuando el ruido se haya apagado y solo queden las imágenes de aquellas noches imposibles, Miami seguirá pensando lo mismo sobre el número 22.



