logo

La lluvia frena a Worcestershire y preserva el invicto de Durham

En Banks Homes Riverside, el cielo tuvo la última palabra. Worcestershire acariciaba la posibilidad de convertirse en el primer equipo en derrotar esta temporada al líder de la Division Two del County Championship, Durham, pero la lluvia y la mala luz cerraron el telón antes de tiempo en Chester-le-Street.

Marcador final: Worcestershire 32-1 en 9,3 overs, persiguiendo 253.

El empate corta la racha de seis victorias consecutivas de Durham, pero mantiene intacto su invicto en el cricket de cuatro días.

Un campeón bajo la lluvia

Durham ya tenía los deberes hechos. Con el título de Division Two asegurado, el partido se presentaba como una oportunidad para ponerle un broche de oro a una temporada dominante. Al final, el trofeo se levantó bajo un cielo gris, pero con la satisfacción de haber conquistado la división por segunda vez en tres temporadas.

El encuentro había sido intenso desde el inicio. Durham firmó primero un imponente 465, sostenido por un 177 majestuoso de Mayank Agarwal, un 97 de Ollie Robinson que rozó el centenar y un 50 de Ben Stokes. Worcestershire respondió con 448, con Adam Hose (105), Brett D'Oliveira (82), Tom Taylor (61) y Jake Libby (55) repartiendo protagonismo con el bate. Stokes, competitivo como siempre, se llevó 6-94 con la bola para mantener a Durham en la pelea.

Con esa mínima ventaja de 17 carreras en la primera entrada, el partido se encaminó a un final tenso. Durham necesitaba acelerar. Worcestershire, resistir y luego lanzarse a por la victoria.

Mañana agitada y último empujón de Durham

El cuarto día arrancó con Durham en 161-6, 178 arriba. Había margen, pero no tanto como para relajarse. Los locales perdieron sus últimas cuatro puertas por solo 74 carreras en 16,1 overs, una fase breve pero cargada de acción.

El golpe llegó pronto. A la octava bola de la jornada, Robinson cayó leg-before por 22 ante Ben Allison. En su siguiente over, el mismo Allison cazó a Ben Raine, que encontró a Hose en cover con un drive directo a las manos. De repente, la ventaja se reducía y Worcestershire olía sangre.

Con el marcador todavía vulnerable, Kasey Aldridge trató de apuntalar la entrada, pero un envío de Tom Taylor que se quedó bajo lo derribó por 34. La ventaja de Durham era entonces de apenas 204. El partido se abría.

Ahí apareció la resistencia final. Matthew Potts y Callum Parkinson tejieron una asociación crucial de 48 carreras por el último wicket, estirando la ventaja hasta los 252. Cada run añadía peso a la montaña que debía escalar Worcestershire.

El impulso de Durham se frenó cuando Potts fue finalmente bowled por 35, víctima del primer balón de la mañana de Fateh Singh. Durham cerró su segunda entrada en 235, dejando un objetivo competitivo, pero no imposible: 253 para ganar.

Worcestershire se lanza… y el clima lo apaga

Con un objetivo claro y tiempo por delante, Worcestershire salió con la ambición de ser el primer verdugo de Durham en el red-ball cricket de esta temporada. Pero el inicio no fue el soñado.

En el sexto over, Jake Libby fue bowled por un “shooter” de Raine, una pelota que se quedó baja y le pasó por debajo del bate. Un golpe temprano a la moral y al plan de la persecución.

Aun así, con 32-1 en el marcador y mucho cricket por jugar, el escenario pedía drama. Unos cuantos partnerships, un poco de riesgo calculado, y el sueño de la victoria estaba vivo.

No duró mucho. La llovizna empezó a caer, la luz se deterioró y el árbitro no tuvo más remedio que detener el juego apenas nueve bolas después del inicio de la sesión de la tarde. Desde ese momento, más que un partido, fue una espera. Miradas al cielo, al reloj y al radar. La sensación de que el tiempo se escapaba.

Finalmente, a las 15:40 BST, llegó lo inevitable: partido abandonado, manos estrechadas, y el empate firmado. El té y las medallas, como manda la tradición, pero con la incómoda sensación para Worcestershire de que el clima les arrebató una oportunidad histórica.

Racha cortada, invicto intacto

El reparto de puntos deja a Durham con 15 y a Worcestershire con 14, pero el impacto va más allá de la tabla. Durham ve interrumpida su racha de seis victorias, pero mantiene un aura de imbatibilidad que ha marcado toda su campaña.

Para Worcestershire, el consuelo es doble: han sido el primer equipo desde mayo que evita la derrota ante los campeones y demostraron que podían ponerlos bajo presión en su propio terreno. No es la victoria soñada, pero sí una declaración de competitividad.

El telón de la temporada baja ahora hacia el noroeste y el centro del país. Durham cerrará el curso en Manchester, frente a Lancashire. Worcestershire, en casa, en New Road, ante Derbyshire.

Queda una última semana. Un campeón que quiere rematar con autoridad. Un aspirante que ya sabe que puede mirar a los ojos al mejor de la división. ¿Quién aprovechará el último acto para dejar un mensaje claro de cara al próximo año?

La lluvia frena a Worcestershire y preserva el invicto de Durham