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Los Angeles Lakers: ¿Suficiente para el anillo?

¿Han hecho suficiente los Los Angeles Lakers para armar un equipo de anillo? La pregunta persiste en cada análisis de verano, pero este año suena distinta: la franquicia dejó marcharse a LeBron James y ha girado el proyecto por completo alrededor de Luka Doncic y Austin Reaves. Un giro radical para una organización que se define por los títulos, no por los experimentos.

ESPN, a través de la pluma de Zach Kram, lo resumió con frialdad: quizá el equipo más activo del verano… sin certeza de haber mejorado. Llegaron Walker Kessler, Sandro Mamukelashvili, Quentin Grimes, Collin Sexton, Kevon Looney, Jaden Hardy, Matisse Thybulle y Ziaire Williams. Salieron James, Rui Hachimura, Marcus Smart, Luke Kennard, Deandre Ayton y Jaxson Hayes. Un carrusel de nombres que dibuja otra plantilla, pero no necesariamente un aspirante más sólido.

La lectura es clara: profundidad, sí; reemplazo real del impacto de LeBron, no. Y en un Oeste salvaje, esa diferencia suele decidir temporadas.

El encaje de Sexton, bajo la lupa

En ese contexto aparece Collin Sexton, uno de los fichajes más comentados del verano angelino. Sobre el papel, una necesidad cubierta: un base fiable para dar descanso a Doncic y sostener la creación de juego. En la práctica, un rompecabezas táctico que ya genera dudas internas.

Jovan Buha, periodista cercano al día a día de la franquicia, no se esconde al evaluar el encaje del base en los minutos calientes. Su preocupación no pasa por la producción ofensiva, sino por el otro lado de la cancha: la viabilidad defensiva de un cierre de partido con tres pequeños, Sexton, Doncic y Reaves.

Según Buha, ahí está el gran problema estructural del proyecto: por mucho que tenga sentido fichar un buen base suplente, las limitaciones atrás de Sexton condicionan cuánto puede compartir pista con las dos estrellas exteriores. Y si no puede cerrar partidos de alto nivel, su peso real en playoffs se reduce de forma considerable frente a equipos como Oklahoma City Thunder, San Antonio Spurs o New York Knicks.

El rol ideal que dibuja Buha es mucho más contenido: un Sexton de 16 a 18 minutos por noche en postemporada, lejos de los 24 a 26 que puede asumir en temporada regular. Un recurso útil, pero no una pieza de cierre. Un seguro, no un co-protagonista.

Un talento probado, un encaje discutible

Los números respaldan que Sexton no es un cualquiera. En Cleveland Cavaliers, en la temporada 2020-21, firmó más de 24 puntos y 4 asistencias por partido, un volumen de producción propio de un All-Star. La pasada campaña, con Charlotte Hornets, se movió en 14,2 puntos y 3,7 asistencias. Sabe anotar, sabe generar, y puede dirigir un ataque NBA.

La cuestión no es lo que Sexton es capaz de hacer, sino lo que los Lakers necesitan que haga. Y, sobre todo, con quién va a compartir pista cuando los partidos se deciden.

Buha plantea una duda que sobrevuela el mercado angelino: ¿habría tenido más sentido invertir ese contrato multianual en un ala-pívot titular de nivel, capaz de cerrar partidos junto a Doncic y Reaves, en lugar de otro generador exterior? No es una crítica al jugador, sino a la priorización de recursos en una plantilla que ya tiene dos manejadores de balón dominantes.

El argumento a favor de Sexton es evidente: la franquicia sabe que puede “anotar” entre 10 y 15 partidos perdidos por Luka y Austin a lo largo de la temporada. Ahí, el base se convierte en un salvavidas ofensivo, alguien que puede sostener el ataque sin que el equipo se derrumbe. Pero el techo competitivo de estos Lakers no se medirá en noches de enero, sino en series de mayo y junio.

Techo, profundidad y una decisión que marcará el año

Ahí está el punto que subraya Buha: el verdadero límite de estos Lakers vendrá marcado por la disponibilidad de Doncic y Reaves. Si están sanos, el equipo tendrá un cierto nivel garantizado. La duda es si las piezas que los rodean potencian ese nivel o lo frenan en los momentos decisivos.

Sexton aporta versatilidad ofensiva, cambio de ritmo, puntos rápidos y un creador secundario que cualquier entrenador agradece en temporada regular. Pero si su presencia obliga a sacrificar tamaño y defensa en cierres de partido, su impacto se diluye justo cuando más cuenta. Y un equipo que ha perdido a LeBron James no puede permitirse que sus inversiones principales se vuelvan marginales en los minutos de verdad.

Los Lakers han apostado por profundidad, por múltiples soluciones, por un reparto más coral en torno a Doncic. Han firmado perfiles útiles como Thybulle y Williams, han reforzado el juego interior con Kessler y Looney, y han asegurado un generador secundario de nivel con Sexton. Sobre el papel, hay lógica. Sobre la pista, la exigencia será brutal.

La temporada dirá si este rompecabezas tiene forma de contender o si, como teme más de uno, Los Angeles ha cambiado de era sin acercarse realmente al anillo. Porque si Sexton termina siendo solo un lujo de temporada regular y no una pieza fiable en mayo, la sensación de oportunidad desaprovechada será difícil de ignorar.