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McLaren presenta el ‘H-Wing’ en Monza para continuar su buena racha

McLaren llega a Monza con algo más que confianza. Llega con piezas nuevas y una declaración de intenciones clara: no quiere que su buena racha se detenga en el templo de la velocidad.

La escudería de Woking ha confirmado que estrenará en el Gran Premio de Italia su peculiar ala trasera rotatoria, bautizada como ‘H-Wing’, además de una serie de pequeñas actualizaciones aerodinámicas y un paquete específico de baja carga para el rapidísimo trazado lombardo.

Un guiño directo al pasado más ingenioso

El nombre no es casualidad. Ni de marketing vacío. McLaren lo explica como un homenaje directo a una de las soluciones más rompedoras que ha dado la Fórmula 1 moderna: el famoso F-duct de 2010.

Aquel sistema tomó su nombre de la letra “F” del patrocinio situado junto a la toma de aire del dispositivo. Ahora, el ‘H-Wing’ sigue la misma lógica: se inspira en la “H” del logotipo de Etihad Airways que luce en el ala trasera, fruto de la alianza del equipo con la aerolínea.

El concepto de ala rotatoria ya lo han mostrado otros. Ferrari abrió el camino con su ala trasera apodada “flip-flop” en los test de pretemporada. Red Bull respondió en Miami, en la cuarta cita del año. McLaren probó su propia versión en los Libres 1 de Hungría. Monza será el siguiente paso: no un ensayo tímido, sino un uso real en un fin de semana que no perdona errores.

Monza, laboratorio de baja carga y nervios de acero

Neil Houldey, director técnico de Applied Engineering del equipo, no maquilló el reto que supone Monza. Es un circuito que desnuda el coche: largas rectas que exigen reducir al máximo el drag, frenadas brutales que piden estabilidad y chicanes que castigan a cualquier monoplaza que no sepa absorber bien los pianos.

La gestión de la energía también entra en el primer plano. Con recursos limitados por vuelta, encontrar el equilibrio entre recarga y despliegue del sistema híbrido será uno de los grandes temas del viernes. Un error ahí no solo resta tiempo: complica los adelantamientos y puede generar ese efecto “yo-yo” del que habla Houldey, con coches alternándose la ventaja en distintos puntos del circuito según su estrategia de uso de energía.

En la zona alta de la parrilla, las diferencias siguen siendo mínimas. Ahí, la precisión de las simulaciones previas y del trabajo en el simulador se vuelve oro. McLaren sabe que necesita sesiones de entrenamientos limpias, sin interrupciones, para afinar una base que ya llega muy trabajada desde la fábrica.

Un paquete afinado para atacar el frente

Para Italia, el equipo ha llevado lo que considera imprescindible para pelear delante: una nueva especificación de ala trasera de baja carga, la primera aparición oficial del ‘H-Wing’ y una serie de pequeñas opciones aerodinámicas y de baja resistencia que se evaluarán antes de fijar la configuración definitiva para la clasificación.

No es una revolución, es un pulido constante. McLaren insiste en que todavía queda rendimiento por exprimir del MCL40. Parte de ese margen está en sacar todo el jugo al paquete actual; el resto, en las mejoras que ya están planificadas para las próximas carreras.

Monza dirá hasta qué punto este ‘H-Wing’ es solo un guiño al pasado… o la pieza que consolida a McLaren como amenaza permanente en la parte delantera de la parrilla en lo que queda de temporada.