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La NBA sanciona a los Clippers y libera a Kawhi para Toronto

La NBA dio su veredicto y el terremoto cayó del lado de la franquicia, no de la estrella. Kawhi Leonard no será suspendido ni verá anulado su contrato tras la investigación por presunta elusión del tope salarial de Los Angeles Clippers. El gran damnificado es el proyecto angelino; el gran beneficiado, un viejo conocido: Toronto Raptors.

El miércoles, la liga anunció una sanción histórica: los Clippers pierden cinco primeras rondas del draft entre 2029 y 2033 y deberán pagar una multa de 30 millones de dólares. El informe independiente detectó un “patrón de mala conducta” y múltiples violaciones graves de las normas de circunvención del límite salarial. Un golpe directo al corazón de cualquier plan a largo plazo.

La puntería de la NBA no se quedó ahí. El propietario Steve Ballmer y la presidenta de operaciones de negocio Gillian Zucker fueron suspendidos un año. Lawrence Frank, presidente de operaciones de baloncesto, estará fuera seis meses. La estructura de poder de la franquicia queda desmantelada de arriba abajo, en pleno presente competitivo.

Kawhi, señalado pero no apartado

Leonard no sale indemne. La liga le ordenó pagar 700.000 dólares tras concluir que violó las reglas de circunvención al obtener oportunidades de ingresos fuera de la pista con la ayuda de los Clippers y no reembolsar ciertos gastos personales cubiertos por el equipo. No hay suspensión, pero sí una mancha más en un expediente ya rodeado de sospechas.

El entorno tampoco se escapa. Dennis Robertson, tío y antiguo representante de Leonard, fue inhabilitado durante cinco años para hacer negocios con franquicias NBA y sus filiales. Un mensaje claro hacia las zonas grises en las que, durante años, se han movido acuerdos paralelos, patrocinios y “favores” corporativos.

Para Toronto, la noticia tiene otra lectura: el gran obstáculo para el regreso de su héroe de 2019 acaba de desaparecer.

El regreso del héroe a Canadá, más cerca

Raptors y Clippers habían congelado en julio un traspaso ya pactado, a la espera de que la NBA resolviera el caso. El acuerdo, ahora liberado para avanzar salvo giro inesperado, enviaría a Los Ángeles un paquete potente: Brandon Ingram, Gradey Dick, dos primeras rondas no protegidas, un intercambio de elección en 2027 y dos segundas rondas.

Si nada se tuerce, Leonard volverá a vestir la camiseta con la que se consagró como leyenda en Canadá. Aterrizaría en un quinteto con Scottie Barnes como eje del proyecto, el canadiense RJ Barrett como alero versátil, el novato talentoso Collin Murray-Boyles, el director Immanuel Quickley y jóvenes piezas de rotación como Jamal Shead y Ja’Kobe Walter. Una mezcla de presente y futuro que, con un Kawhi sano, deja de ser un simple experimento para convertirse en amenaza real en el Este.

La versión deportiva de Leonard sigue justificando cada movimiento. La pasada temporada con los Clippers, en 2025-26, promedió 27,9 puntos, 6,3 rebotes, 3,6 asistencias, 1,9 robos y 0,4 tapones por partido. Producción de súper estrella, impacto de dos lados de la pista y una reputación consolidada: siete veces All-Star, siete veces All-NBA, dos veces campeón, con San Antonio en 2014 y con Toronto en 2019, y considerado uno de los mejores defensores de su generación.

Toronto sabe exactamente lo que compra. Leonard fue el epicentro del único anillo de la franquicia, con una carrera de playoffs inolvidable y aquella imagen que quedó tatuada en la memoria de la liga: el tiro ganador sobre Philadelphia 76ers en el séptimo partido de las semifinales del Este, la pelota rebotando cuatro veces en el aro antes de caer. Un instante que cambió la historia de la franquicia y, en buena medida, la del propio jugador.

Del sueño angelino al escándalo

Tras aquel título, Leonard tomó la decisión de regresar a casa. Firmó como agente libre por los Clippers con un contrato de tres años y 103 millones de dólares. La apuesta era clara: construir un candidato al título en Los Ángeles, con él como rostro del proyecto.

Después, optó por salir del último año de ese acuerdo y en agosto de 2021 rubricó un nuevo contrato máximo de cuatro años y 176,3 millones, con opción de jugador en la cuarta temporada. El plan se torció pronto: se perdió toda la campaña 2021-22 por un desgarro parcial del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha. El proyecto, sin embargo, siguió girando en torno a su figura.

Ese contrato de 2021 se convirtió en foco de controversia en septiembre de 2025. Salieron a la luz acusaciones de que Leonard habría firmado un acuerdo de patrocinio de 28 millones de dólares con Aspiration, una empresa medioambiental que se declaró en bancarrota en marzo de 2025 tras el arresto de su cofundador Joe Sanberg, acusado de fraude. El supuesto contrato, calificado de “no-show”, no exigía prácticamente nada al jugador más allá de permanecer en los Clippers.

Ahí empezó a dibujarse el mapa que la NBA ha terminado de trazar: dinero externo, beneficios colaterales y un entramado económico que, según la investigación, desbordó las reglas del tope salarial.

Un futuro abierto en dos costas

Ahora, la franquicia angelina encara años de reconstrucción condicionada. Sin cinco primeras rondas entre 2029 y 2033, con su propietario sancionado y su cúpula deportiva tocada, el margen para rehacer un proyecto ganador se estrecha. El castigo no solo mira al pasado; condiciona de lleno el futuro.

Toronto, en cambio, se asoma a un escenario conocido, pero no idéntico. Leonard ya no es el jugador que llegó en 2018 con dudas sobre su estado físico y terminó levantando el trofeo. Es un veterano con un historial médico complejo, sí, pero también con la producción de un candidato al MVP cuando está sano. Rodeado de jóvenes en crecimiento y con una ciudad que ya lo vio coronarse, su regreso tendría un peso emocional y deportivo difícil de igualar.

La NBA ha hablado. El castigo ejemplar a los Clippers reordena el tablero y despeja el camino para que Kawhi vuelva al norte. La pregunta, ahora, no es qué hizo el pasado, sino si todavía le queda otra primavera histórica en esas piernas.