NBA sanciona a los Clippers: un año sin Ballmer y multas millonarias
La NBA ha descargado el martillo sobre Los Angeles Clippers. La liga ha sancionado a la franquicia angelina por violar las normas de circunvención del tope salarial con un castigo que marca época: suspensión de un año para el propietario Steve Ballmer, una multa de 30 millones de dólares estadounidenses y la pérdida de cinco elecciones de draft.
No se quedó ahí. Kawhi Leonard, dos veces MVP de las Finales, recibió una sanción económica de 700.000 dólares. Lawrence Frank, presidente de operaciones de baloncesto, fue suspendido seis meses. Gillian Zucker, presidenta de operaciones de negocio, estará un año apartada. Un castigo en cadena que sacude de arriba abajo la estructura de la franquicia.
Todo llega tras casi un año de investigación liderada por un despacho de abogados externo. La liga decidió ir hasta el fondo. Y lo que encontró, según su propia versión, justifica el castigo más severo impuesto a la organización desde que Ballmer compró la franquicia en 2014.
Los Clippers contraatacan: “Caza de brujas” y “injusticia flagrante”
En el seno de la franquicia, el relato es otro. Los Clippers han defendido desde el inicio que no hicieron nada ilegal. Lo repitieron en público durante meses. Lo sostuvieron también el día del veredicto.
“Rechazamos vehementemente las conclusiones de la NBA, resultado de una investigación profundamente sesgada que buscaba justificar una narrativa predeterminada y no los hechos y las pruebas”, señaló la franquicia en un comunicado. El mensaje fue directo, sin matices.
El equipo acusa a la liga de decir una cosa en privado y otra muy distinta en público, y cuestiona que se haya respetado el estándar de imparcialidad y rigor que el comisionado Adam Silver prometió al abrir el caso. Los Clippers anuncian batalla legal: piensan recurrir “por todas las vías disponibles” y confían en un proceso de arbitraje “ético e imparcial”.
Desde la oficina del comisionado, la respuesta llega en forma de contundencia. “Estoy profundamente decepcionado por las flagrantes violaciones de nuestras reglas y por los fallos institucionales y de liderazgo de los Clippers que condujeron a esta mala conducta”, afirmó Silver en un comunicado. “La severidad de las sanciones refleja la gravedad de las violaciones”.
La NBA y el sindicato de jugadores han acordado que las sanciones sean definitivas y vinculantes para todas las partes. Y la liga deja una puerta abierta: seguirá valorando información que pueda seguir llegando y no descarta “nuevas acciones” si lo considera necesario.
El epicentro: el contrato de patrocinio de Kawhi Leonard
El caso estalló en septiembre de 2025, cuando la NBA abrió una investigación sobre un contrato de patrocinio de 28 millones de dólares entre Kawhi Leonard y Aspiration Fund Adviser LLC, una compañía que el año pasado se declaró en bancarrota, tras un reportaje del periodista Pablo Torre.
La historia se ensució aún más este año: Joseph Sanberg, cofundador de Aspiration, fue condenado a 14 años de prisión federal tras declararse culpable de defraudar a inversores y prestamistas por al menos 248 millones de dólares.
A partir de ahí, la liga siguió el rastro del dinero y de las relaciones entre Leonard, Aspiration y los Clippers. La conclusión oficial: la franquicia y parte de su cúpula ayudaron al jugador a conseguir ingresos fuera de la pista de forma que vulneraba las normas de circunvención del tope salarial.
Según la NBA, Ballmer “buscó conscientemente ayudar a Leonard a obtener oportunidades de ingresos fuera de la cancha”, aprobó un acuerdo empresarial que sabía que era condición previa para que Aspiration firmara el contrato de patrocinio con el jugador y no garantizó un entorno de cumplimiento estricto de las reglas de la liga.
Leonard tampoco sale indemne. La liga sostiene que, a través de su antiguo mánager y tío, Dennis Robertson, presionó a los Clippers para que le ayudaran a conseguir acuerdos comerciales, se benefició de ellos y no reembolsó gastos personales pagados por la franquicia.
El alero, ahora representado por el agente Harrison Gaines, asumió parte de la responsabilidad en un comunicado: “Acepto toda la responsabilidad por los errores de juicio de personas dentro de mi círculo más cercano y lamento la distracción que esta situación ha causado a los aficionados y a mi familia”.
Al mismo tiempo, defendió su buena fe: afirmó que firmó su contrato con los Clippers y los acuerdos investigados “de buena fe”, dispuesto a cumplir sus obligaciones y “sin conocimiento de ninguna intención por parte de nadie de eludir el tope salarial”.
La defensa de Ballmer: víctima, no cómplice
Los Clippers hicieron pública una carta del abogado de Ballmer, David Kelley, dirigida a Adam Silver. En ella, el letrado califica la investigación de “caza de brujas” y las sanciones de “injusticia flagrante”.
Kelley acusa a la liga de no respetar las promesas iniciales de un proceso regido por el debido proceso y la equidad fundamental, y de no asumir la carga de probar las violaciones con pruebas sólidas.
El abogado asegura que los propios asesores legales de la NBA reconocieron en conversaciones privadas que la liga no cree que existiera un acuerdo entre los Clippers y Aspiration para canalizar dinero hacia Kawhi Leonard. Añade que la liga coincidió con el Departamento de Justicia, la SEC y un juez federal en que Ballmer fue víctima del fraude de Sanberg, no partícipe del mismo.
En la carta, Kelley subraya que ninguna norma de la liga prohíbe que personal de un equipo presente a jugadores ante patrocinadores o proveedores si estos lo solicitan. Y dispara una de las frases más duras: “Castigar retroactivamente a los Clippers por violar una regla que nunca existió difícilmente es compatible con el debido proceso”.
Kelley sostiene que la reputación de Ballmer ha quedado “irreparablemente dañada”, atrapado ahora en esta investigación, en litigios civiles, en el proceso de bancarrota de Aspiration y en otras causas derivadas.
Sanciones en cascada y un futuro bajo la lupa
El castigo no se limita a las suspensiones individuales. Los Clippers quedarán bajo un programa de cumplimiento y monitorización de la NBA durante cinco años. Dennis Robertson, tío y antiguo hombre de confianza de Leonard, tendrá prohibido hacer negocios con equipos de la liga durante ese mismo periodo.
Lawrence Frank fue sancionado por su participación en los acuerdos de patrocinio considerados ilegales y por aprobar gastos indebidos ligados a Leonard y a su familia. Gillian Zucker, por su parte, fue considerada “principal y directamente culpable” de las operaciones de patrocinio ilícitas y de mentir a los investigadores. Ambos perderán sus salarios durante el tiempo que dure su suspensión.
No es la primera vez que la franquicia choca con la normativa bajo la propiedad de Ballmer. En 2015, apenas un año después de que comprara el equipo por 2.000 millones de dólares, la NBA multó a los Clippers con 250.000 dólares por ofrecer oportunidades de negocio no autorizadas a jugadores durante la agencia libre de DeAndre Jordan. En aquella ocasión, la presentación al pívot incluía de forma impropia un acuerdo de 200.000 dólares anuales con la marca de automóviles de lujo Lexus.
Hoy el castigo es de otra dimensión. Y llega en un momento delicado, con la figura de Leonard en el centro del huracán.
El regreso a Toronto, en medio del terremoto
El traspaso de Kawhi Leonard a Toronto Raptors había quedado en suspenso a la espera del desenlace de la investigación. Con el dictamen sobre la mesa, la situación se despeja: la franquicia canadiense mantiene su interés y el jugador está dispuesto a regresar al equipo con el que conquistó el título en 2019 y fue MVP de las Finales.
“Al regresar a Toronto, estoy centrado en lo que puedo controlar, en cerrar este capítulo y seguir adelante con la mente limpia”, expresó Leonard en su comunicado.
Mientras el alero mira al norte en busca de un nuevo comienzo, los Clippers encaran un horizonte muy distinto: sin su propietario en los despachos durante un año, con cinco elecciones de draft menos y con su cúpula deportiva y ejecutiva golpeada de lleno.
La NBA ha trazado una línea roja. Los Clippers aseguran que irán hasta el final para demostrar su inocencia. La batalla, ahora, se traslada de la pista a los despachos. Y la pregunta es clara: ¿qué quedará del proyecto de Ballmer cuando el polvo de este conflicto por fin se asiente?




