NBA sanciona a Clippers y Kawhi Leonard por elusión del tope salarial
Los Ángeles — La NBA lanzó este miércoles uno de los golpes disciplinarios más duros de los últimos años. El propietario de Los Angeles Clippers, Steve Ballmer, fue suspendido durante un año, la franquicia deberá entregar cinco elecciones de primera ronda del draft y pagar una multa de 30 millones de dólares por violar las normas de elusión del tope salarial en un caso que salpica de lleno a Kawhi Leonard.
No fue el único castigo. El presidente de operaciones de baloncesto, Lawrence Frank, recibió una inhabilitación de seis meses, mientras que la presidenta de operaciones de negocio, Gillian Zucker, fue suspendida por un año. Leonard, la estrella en el centro del escándalo, fue sancionado con 700.000 dólares.
Un mazazo deportivo, económico e institucional para una franquicia que llevaba meses bajo la lupa.
Un año de investigación, un veredicto demoledor
La liga actuó después de casi un año de investigación, dirigida por un despacho de abogados externo. El foco: si un contrato de patrocinio de 28 millones de dólares entre Leonard y Aspiration Fund Adviser LLC —una empresa que se declaró en bancarrota el año pasado— vulneraba las normas sobre la elusión del tope salarial, tras un informe del periodista de pódcast Pablo Torre.
El caso se ensombreció aún más cuando Joseph Sanberg, cofundador de Aspiration, fue condenado este año a 14 años de prisión federal tras declararse culpable de defraudar a inversores y prestamistas por al menos 248 millones de dólares.
Con ese telón de fondo, la NBA concluyó que Leonard, a través de su antiguo mánager de negocios y tío, Dennis Robertson, “violó las normas de elusión al presionar a los Clippers para que le ayudaran a obtener oportunidades de ingresos fuera de la cancha, obtener efectivamente esas oportunidades y no reembolsar pagos realizados por los Clippers para gastos personales”.
La liga también detalló que Ballmer fue suspendido por “buscar deliberadamente ayudar al señor Leonard a obtener oportunidades de ingresos fuera de la cancha”, entre otros motivos.
Los Clippers se atrincheran
La respuesta de la franquicia fue inmediata y furiosa. Los Clippers, que durante todo el proceso habían insistido en que no habían hecho nada ilegal y que esperaban ser exonerados, mantuvieron el tono desafiante incluso después del anuncio oficial.
“Rechazamos vehementemente las conclusiones de la NBA, que son el resultado de una investigación fuertemente sesgada que busca justificar una narrativa predeterminada en lugar de hechos y pruebas”, señaló el club en un comunicado. “Lo que la liga nos dijo en privado difiere de lo que anunció hoy públicamente, y no se ha mantenido cerca del estándar que el comisionado Adam Silver fijó al inicio de esta investigación para garantizar su equidad y precisión”.
El mensaje no se quedó ahí. La franquicia dejó claro que llevará la batalla hasta el final: “Ahora lucharemos con la misma fuerza para demostrar nuestra inocencia. Tenemos la intención de impugnar enérgicamente estas conclusiones y sanciones por todas las vías disponibles y esperamos un proceso de arbitraje ético e imparcial”.
El conflicto, lejos de cerrarse con el dictamen de la NBA, se traslada ahora a los despachos legales.
La posición de Leonard: asume errores, defiende su contrato
En medio del terremoto, Leonard trató de equilibrar dos mensajes en un mismo comunicado, difundido a través de su nuevo agente, Harrison Gaines. Por un lado, asumió responsabilidad por el entorno que le rodea. Por otro, defendió la legitimidad de sus acuerdos contractuales.
“Acepto plena responsabilidad por los errores de juicio de personas dentro de mi círculo íntimo y lamento la distracción que esta situación ha causado a los aficionados y a mi familia”, expresó.
Acto seguido, dejó clara su postura sobre el núcleo del caso: “Firmé mi contrato con los Clippers, así como los acuerdos en cuestión, de buena fe, totalmente comprometido a cumplir mis obligaciones y sin conocimiento de ninguna intención por parte de nadie de eludir el tope salarial”.
Entre las líneas de ese texto se adivina un equilibrio delicado: proteger su imagen, marcar distancia con la gestión de su entorno y, al mismo tiempo, no dinamitar su relación contractual pasada con la franquicia.
Un traspaso en pausa y un regreso cargado de historia
Todo este proceso ha tenido una consecuencia directa en el mercado: el traspaso de Leonard a Toronto Raptors quedó en suspenso mientras la NBA completaba la investigación. El acuerdo, sujeto a la resolución del caso, mantenía a la franquicia canadiense en una incómoda espera.
Los Raptors, sin embargo, nunca se descolgaron. Habían dejado claro que seguían queriendo a Leonard, y el alero, según las señales que ha enviado, comparte ese deseo de volver a la ciudad donde tocó la cima de su carrera en 2019, cuando fue MVP de las Finales y llevó a Toronto al título.
“Al regresar a Toronto, estoy centrado en lo que puedo controlar, en cerrar este capítulo y seguir adelante con la hoja en blanco”, afirmó Leonard en su comunicado.
El castigo a los Clippers marca un antes y un después en la forma en que la NBA vigila los límites del tope salarial y los acuerdos paralelos. Para Leonard, abre otra etapa: un intento de reconstruir su legado deportivo en la misma ciudad donde ya escribió una vez su historia más grande. La pregunta es si la tormenta que estalló en Los Ángeles le seguirá acompañando cuando vuelva a vestirse de Raptors.




