Olivia Miles rompe el récord de Caitlin Clark en la WNBA
Olivia Miles derriba el muro de Caitlin Clark y reescribe la historia rookie de la WNBA
El domingo, en una tarde que ya queda archivada en la memoria de la liga, Olivia Miles convirtió un simple tiro en un hito. La estrella de Minnesota Lynx anotó sus puntos 770 y 771 de la temporada 2026 de la WNBA ante Connecticut Sun y dejó atrás el récord de anotación para una novata que pertenecía a Caitlin Clark desde 2024.
No fue un récord cualquiera. Fue un símbolo de época.
Un registro que cambia de manos
Clark había elevado el listón hace apenas dos años con Indiana Fever, aprovechando un calendario ya ampliado respecto a generaciones anteriores. Antes de ella, Seimone Augustus había fijado la marca en 2006 en un contexto muy distinto: menos partidos, menos margen de error, otra liga.
Clark dispuso de tres encuentros más que Augustus para imponer su récord. Miles, en cambio, igualó el contexto de Clark al detalle. El duelo ante Connecticut fue su partido número 40, el mismo volumen de apariciones que tuvo la estrella de Fever en 2024. Misma distancia, nueva plusmarca. Sin asteriscos.
De promesa evidente a fenómeno inesperado
Que Olivia Miles llegara preparada para la élite no sorprendió a nadie. Brilló en Notre Dame, dejó huella en TCU y se presentó al draft de 2026 con etiqueta de jugadora grande. De haberse declarado un año antes, en 2025, habría sido casi seguro una elección de lotería. Decidió esperar, pulir su juego en su única temporada con los Horned Frogs y llegó a la WNBA con el cartel reforzado.
Lo que nadie anticipó fue esta magnitud de impacto.
Antes del encuentro del domingo, Miles promediaba 19,7 puntos con un 48,8 % en tiros de campo, a lo que añadía 4,7 rebotes, 5,9 asistencias y 1,3 robos por noche. Números de estrella consolidada, no de una base que apenas está aprendiendo las trampas y ritmos de la liga.
Y, sin embargo, lo que más pesa no está solo en la hoja de estadísticas.
Una novata que ya manda en los partidos
Miles no se ha limitado a sumar puntos y asistencias. Ha dictado el tempo de los partidos, ha elevado el techo competitivo de Minnesota y ha sostenido a una franquicia que, incluso sin su gran referencia, se negó a bajar la cabeza.
Antes de que Napheesa Collier regresara por fin de su lesión el 22 de julio, las Lynx presumían del mejor balance de toda la WNBA: 21-6. Con una novata al timón. Con una base de primer año tomando decisiones en finales apretados, leyendo defensas veteranas y castigando cualquier desajuste.
Eso no es normal en una debutante. Mucho menos en una guard.
En cualquier otra temporada, sin una fuerza dominante como A’ja Wilson en Las Vegas Aces, el debate por el MVP giraría alrededor de Miles. Su producción, su influencia en el juego y el salto competitivo de Minnesota la colocarían en el centro de la conversación. En 2026, el techo del premio individual absoluto parece tener nombre propio, y Miles tendrá que “conformarse” con un galardón de Novata del Año que ya nadie discute y, muy probablemente, con un puesto en el primer quinteto All-WNBA.
Un récord con fecha de caducidad… y una huella que no se borra
La liga sigue creciendo. A partir de 2027, la temporada regular pasará de 44 a 50 partidos. Más noches, más tiros, más oportunidades para que otra joven estrella asalte los libros de récords y supere esos 771 puntos de rookie que hoy parecen inalcanzables.
Es posible que la cifra caiga. Es lo que suele ocurrir cuando el calendario se estira y el talento se multiplica.
Lo que no será tan fácil de igualar es la forma en que Olivia Miles ha irrumpido en la WNBA: dominando como si llevara años en ella, cambiando la cara de una franquicia histórica y obligando a la liga entera a recalibrar lo que se espera de una novata.
El número puede batirse. La sensación de estar viendo nacer a una estrella de verdad, esa, Minnesota ya sabe que no se borra.




