Roberto Mancini presenta una nueva Italia: cambios y debutantes en la Nations League
Roberto Mancini no ha tardado en marcar territorio en su regreso al banquillo de la selección italiana. En su primera decisión de calado desde que fue reappointado como seleccionador, el técnico ha anunciado una lista de 34 jugadores para la próxima UEFA Nations League que rompe con buena parte del pasado reciente de la Azzurra.
El contexto es duro: la Federación Italiana (FIGC) oficializó su vuelta a finales de julio, después de la salida de Gennaro Gattuso y de otro golpe histórico, la tercera ausencia consecutiva de Italia en un Mundial. Con ese fracaso aún fresco, Mancini ha elegido la vía más arriesgada: poda profunda y apuesta por una nueva generación.
Solo seis campeones de la Eurocopa
El dato que mejor explica el giro es contundente: de los héroes de la Euro 2020 apenas sobreviven seis nombres en esta convocatoria. Gianluigi Donnarumma, Alessandro Bastoni, Giovanni Di Lorenzo, Nicolo Barella, Bryan Cristante y Giacomo Raspadori son los únicos campeones que se mantienen en un grupo ampliado de 34.
Todo lo demás huele a reconstrucción. El bloque que llevó a Italia al título continental se ha ido desdibujando entre el paso del tiempo, las lesiones y la falta de continuidad. Mancini, que conoce mejor que nadie las virtudes y los límites de aquella generación, ha optado por acelerar el relevo.
Palestra, Udogie y Chiesa, fuera del radar
Las ausencias llaman tanto la atención como las novedades. Marco Palestra, lateral del Chelsea que debutó con Italia en marzo, se queda fuera después de haber pasado recientemente por una lesión. Destiny Udogie, del Tottenham Hotspur, tampoco entra en los planes: no viste la camiseta azzurra desde junio de 2025.
El caso más sonoro es el de Federico Chiesa, ahora en el Liverpool. Fue uno de los grandes referentes ofensivos de la selección en los últimos años, pero no juega con Italia desde la Euro 2024. Pese a haber sido convocado a principios de este año, Mancini ha decidido prescindir de él en este nuevo arranque.
La criba no se detiene ahí. También se caen Manuel Locatelli, Federico Gatti y Andrea Cambiaso (los tres de la Juventus), Leonardo Spinazzola y Alessandro Buongiorno (Napoli), además de Mateo Retegui, ahora en Al-Qadsiah. Todos ellos, nombres de peso en el ecosistema reciente de la selección, ven la Nations League desde casa.
Nueve debutantes para una Italia distinta
La respuesta de Mancini a tanta baja es un golpe de timón generacional. Nueve futbolistas reciben su primera llamada con la absoluta. Entre ellos, dos nombres que marcan la dirección del proyecto: Michael Kayode, lateral derecho del Brentford, y Massimo Pessina, guardameta de 18 años del Bologna.
La lista de debutantes la completan Daniele Ghilardi (Roma), Eddy Kouadio (Monza), Alessandro Romano (Cagliari), Issa Doumbia (Sporting Lisbon), Sebastiano Esposito (Sassuolo), Antonio Vergara (Napoli) y Mohamed Ali Zoma (Nurnberg). Un mosaico de procedencias y perfiles que dibuja una Italia en fase de laboratorio.
No es una revolución improvisada, sino una apuesta meditada: ampliar el grupo, probar, medir carácter y rendimiento en un contexto exigente como la Nations League, sin la presión brutal de un gran torneo, pero con rivales de élite.
Juventud con acento internacional
Entre las caras que se mantienen destaca Samuele Inacio, delantero del Borussia Dortmund. Hijo de padre brasileño, ha elegido defender el país en el que nació y vuelve a ser incluido en la lista de Mancini. Es una de las figuras que simbolizan esta Italia más abierta, más global.
Junto a él, otro talento de 18 años: Honest Ahanor, cedido en el Crystal Palace por el Chelsea, también conserva su sitio. Mancini no solo llama jóvenes; les da continuidad, una señal clara de que no se trata de un simple experimento de una ventana internacional.
Alrededor de ellos, el seleccionador se apoya en un núcleo de jugadores ya consolidados en la élite europea. Riccardo Calafiori (Arsenal), Federico Dimarco y Nicolo Barella (Inter Milan), Sandro Tonali (Tottenham) y Moise Kean (Como) figuran entre los líderes llamados a sostener el salto generacional.
Un calendario sin red: Bélgica, Turquía y Francia
El nuevo ciclo no tendrá periodo de prueba suave. Italia arrancará su preparación el próximo lunes en Coverciano, el centro neurálgico de la selección, antes de estrenar la Nations League en un escenario de peso: el Stadio Olimpico, el 25 de septiembre, ante Bélgica.
Tres días después, el equipo viajará a Bursa para medirse a Turquía, un rival incómodo y físico, antes de enfrentarse el 2 de octubre a Francia, semifinalista del Mundial 2026, en Saint-Denis. Un examen de máxima dificultad para una plantilla en pleno rediseño.
El cuarto y último partido de este parón internacional será de nuevo ante Turquía, esta vez en casa, en el Stadio Renato Dall’Ara, el 5 de octubre. Cuatro encuentros, tres sedes, rivales de jerarquía y un seleccionador que ha decidido romper con la inercia.
Mancini vuelve al mando con un mensaje nítido: nadie tiene la plaza garantizada, el pasado no basta y la camiseta de la Azzurra vuelve a estar en juego. La Nations League dirá si este riesgo marca el inicio de una nueva era… o si Italia seguirá atrapada en sus propios fantasmas.



