Los Rockets y la incertidumbre sobre Kevin Durant
Los Houston Rockets vienen de una temporada de 52 victorias y solo manejan un plan: volver al trabajo y confiar en que el próximo curso sí cambie la historia. No se trata de esperar sentados. El proyecto quiere acelerar.
Hay motivos para creer. Regresa Fred VanVleet, vuelve Steven Adams y el núcleo joven sigue creciendo a paso firme: Alperen Sengun, Amen Thompson, Reed Sheppard. Piezas, talento y algo todavía más valioso en la NBA: tiempo juntos.
ESPN, a través de Michael C. Wright, ya situó el contexto del Oeste: “Claramente, Oklahoma City y San Antonio están en el primer escalón, pero Houston podría tener una oportunidad de pelear”.
En ese análisis, la figura de Kevin Durant aparece como el gran matiz de un equipo que, con salud, debería ser muy distinto.
Durant afrontaría su segundo año en Houston con más rodaje interno. VanVleet, que se perdió toda la pasada campaña por una rotura de ligamento cruzado anterior antes del training camp, devolvería orden y jerarquía al puesto de base, sin comités ni parches. Adams, operado del tobillo izquierdo en enero, aportaría dureza y oficio en la pintura. Thompson y Sheppard ya pagaron el peaje de los minutos forzados y crecieron a golpes, experiencia que ahora debería traducirse en solidez. Sengun, liberado de tanta carga creativa, tendría vía libre para castigar más cerca del aro.
El plan suena coherente. Pero hay una sombra que lo cruza todo: ¿Durant seguirá en Houston más allá del próximo trade deadline? ¿O incluso más allá de este mismo verano?
El escenario incómodo: ¿y si Houston decide moverse antes?
La cuestión no es sencilla. ¿Tiene Houston incentivos reales para traspasar a Durant ahora mismo? Se puede discutir. ¿Los tendría antes del cierre de mercado si el equipo arranca mal y se estanca? Esa conversación sería inevitable.
Y luego está el escenario más agresivo: un giro temprano, antes incluso del inicio de la temporada 2026-27. Si los Rockets decidieran adelantar la reconstrucción sin Durant, ¿qué podrían sacar a cambio por un jugador del All-NBA Second Team?
Sobre la mesa aparece una propuesta hipotética con los Denver Nuggets como socio ideal.
- Rockets recibirían: Aaron Gordon, Christian Braun, una primera ronda de 2031 y una segunda ronda de 2028.
- Nuggets recibirían: Kevin Durant y Clint Capela.
No es un intercambio menor. Es un golpe directo al corazón del proyecto de ambos.
Por qué Denver y Houston podrían decir que sí
Desde la óptica de Denver, el movimiento tiene lógica competitiva inmediata. Durant sería una mejora jugador por jugador respecto a Gordon, aportando unos 26 puntos por noche alrededor del dúo campeón formado por Nikola Jokic y Jamal Murray. Más pólvora, más amenaza en media pista, más castigo en playoffs. Todo eso, y además con un ligero alivio salarial cercano a los 3 millones de dólares en esta versión del traspaso.
Para Houston, el paquete resulta tentador si se mira el calendario y la edad. Durant tendría 37 años y no fue precisamente el catalizador de un salto adelante tras la prometedora campaña 2024-25. Gordon, cuando está sano, ha demostrado impacto real en un equipo campeón. Braun, con 25 años, encaja como pieza de largo recorrido para un grupo joven que ya tiene una base definida.
Con ese movimiento, los Rockets podrían plantarse con un quinteto inicial formado por VanVleet, Thompson, Gordon, Jabari Smith Jr. y Sengun. Desde el banquillo, un bloque con Braun, Adams, Sheppard y el recién llegado Marcus Smart daría profundidad, defensa y carácter. No sería un conjunto diseñado para asustar a Oklahoma City Thunder o San Antonio Spurs de inmediato, pero sí un equipo quizá más coherente y equilibrado que el que tenían con Durant.
El presente: calma tensa alrededor de Durant
Por ahora, el ruido de mercado no se traduce en acción. Según el insider Jake Fischer, los indicios actuales apuntan a que Durant no será traspasado este verano.
“He recibido algo de interés externo desde otras franquicias porque no fue una temporada mágica en Houston el año pasado”, explicó Fischer. “Cada información que me ha llegado desde la organización de los Rockets es que sienten claramente que lo del año pasado fue solo muy mala suerte con las lesiones… No creo que hayan contemplado realmente hacer cambios mayores este año en Houston, al menos en esta offseason”.
La lectura es clara: el plan inmediato es dar una segunda oportunidad al grupo sano, con Durant dentro. La franquicia cree que la versión real de estos Rockets aún no ha salido a la pista.
Pero el subtexto también está ahí. Houston sabe que, si el proyecto se atasca, el contrato y el nombre de Durant siguen siendo una llave poderosa para remodelar la plantilla. Las oportunidades para mejorar vía traspaso aparecerán, siempre que llegue la oferta adecuada.
La próxima temporada dirá si los Rockets necesitan esa llave… o si, por fin, pueden dejar de buscar puertas de salida y centrarse en competir de verdad en la élite del Oeste.




