Song Yadong logra un nocaut espectacular en Shanghái y apunta al título
En Shanghái, con todo un país empujando desde las gradas, Song Yadong eligió la noche perfecta para la mejor actuación de su carrera. El peso gallo chino fulminó a Umar Nurmagomedov en el combate estelar masculino de UFC Fight Night, derribando a un excandidato al título y a las apuestas en un solo puño.
Song (24-9-1, 1 NC), que arrancó la velada como casi un 5-1 desfavorecido en DraftKings Sportsbook, necesitó apenas un instante de precisión para romper el guion. A los 1:48 del segundo asalto, un derechazo corto, seco, sin adornos, derribó a Nurmagomedov y desató un rugido ensordecedor en la arena cuando el árbitro detuvo la pelea.
El chino no se mostró sorprendido.
“Creo en mí mismo, y mi equipo creyó que iba a ganar esta pelea”, dijo Song a través de un intérprete. “Me dijeron que iba a noquear a este tipo, y lo hice”.
De promesa adolescente a héroe nacional
La noche tenía un peso especial. Era el segundo combate consecutivo de Song en China y su segunda victoria seguida por la vía rápida. Su último nocaut databa de 2023, pero esta vez el contexto lo cambiaba todo.
Regresaba a Shanghái por primera vez desde su debut en UFC en 2017, cuando apenas tenía 19 años. Entonces quería demostrar que pertenecía al octágono. Ahora, el objetivo es otro.
“Nueve años atrás, quería demostrar que podía caminar en este octágono”, recordó. “Nueve años después, quiero probar que soy el mejor del mundo. Soy el mejor peleador chino del mundo”.
La ovación con la que fue recibido confirmó que el público ya lo ve así. La pelea terminó de sellar esa sensación.
El error mínimo que costó carísimo
El desenlace llegó en una fracción de segundo. Nurmagomedov (20-2) esquivó un golpe de izquierda, se agachó buscando salir del ángulo… y se metió de lleno en la trayectoria del corto derechazo de Song. El impacto, cerca de la oreja derecha, lo dejó sin respuesta y lo mandó desplomado a la lona.
Song no dudó. Conectó tres golpes de remate en el suelo antes de que el árbitro se interpusiera para frenar el castigo. La pelea se había acabado, pero la tensión no.
En plena celebración, Song empezó a correr alrededor del octágono y casi se topa de frente con el hermano menor del derrotado, Usman Nurmagomedov, campeón ligero de PFL y miembro de la esquina. Usman entró rápido a revisar el estado de Umar y, en medio del caos, pareció lanzar un codazo en dirección a Song cuando este pasaba a su lado, todavía desbordado por la adrenalina del triunfo.
El chino ni se detuvo. Trepó a la reja, abrió los brazos y se empapó de los gritos de los aficionados. Luego saltó fuera del octágono y se lanzó hacia la grada, donde repartió abrazos y choques de manos con una hinchada que ya lo trataba como a un campeón.
Un mensaje al mundo del peso gallo
Cuando tomó el micrófono, Song no se escondió. El objetivo ya no es un simple ascenso en el ránking. Es el cinturón.
“Quizá no hoy, quizá no mañana, quizá no el mes que viene, pero seré el primer campeón masculino chino de UFC”, lanzó, subrayando la palabra “masculino” en un guiño a Zhang Weili, dos veces campeona del peso paja femenino y pionera del país en la élite.
Song, que entrena en Sacramento, California, cambió entonces al inglés para rematar su declaración de intenciones: pidió directamente la oportunidad por el título.
La división de peso gallo ha visto irrumpir talentos, caer favoritos y girar el trono en los últimos años. Ahora, tras un nocaut brutal sobre un exaspirante al cinturón y con toda China detrás, la pregunta es inevitable: ¿quién se atreve a decirle que no a Song Yadong?




