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USA se enfrenta a Hungría en cuartos de final del Mundial FIBA

La maquinaria de Team USA vuelve a ponerse en marcha en Berlín. El objetivo es el de siempre: otro título de la FIBA Women's Basketball World Cup. El siguiente obstáculo, sin margen para el despiste, se llama Hungría.

El cruce de cuartos se disputará el jueves 10 de septiembre a las 9:30 de la mañana, hora local, en el Berlin Arena. Un horario incómodo para buena parte del planeta: 8:30 en el Reino Unido, 3:30 de la madrugada en la Costa Este de Estados Unidos y 0:30 en la Costa Oeste. Madrugón o trasnoche, no hay punto medio para la afición estadounidense.

La organización del torneo sitúa este duelo dentro de la primera sesión de cuartos. Cada partido se puede seguir en directo o bajo demanda a través de Courtside 1891 en DAZN, siempre condicionado a la disponibilidad en cada territorio. El escaparate es global, el margen de error, mínimo.

Dos caminos distintos hacia el mismo cruce

El emparejamiento quedó sellado cuando Hungría ganó su partido de clasificación para meterse entre las ocho mejores. Llegó al cuadro final sin red, obligada a superar una eliminatoria a vida o muerte tras su posición en la fase de grupos.

Estados Unidos, en cambio, se ganó el lujo de descansar. Ganó el Grupo D y se saltó ese filtro previo. Bajo el formato de 2026, los cuatro líderes de grupo avanzan directamente a cuartos; los segundos y terceros se juegan la supervivencia en un solo partido. Un premio al dominio temprano… y unas horas extra de preparación para el vigente campeón.

El peso de la historia y un relevo en marcha

Estados Unidos entra en los cruces con una losa que casi se ha convertido en costumbre: la de la dinastía. Ha ganado las últimas cuatro ediciones del Mundial femenino, incluida la de 2022 en Sídney, donde doblegó a China por 83-61 en la final. En total, 11 títulos mundiales. Ninguna otra selección se le acerca.

Pero este equipo no es una mera reedición del pasado. Es un relevo en directo.

En la plantilla conviven referentes consolidados como A'ja Wilson y Breanna Stewart con una nueva ola que llega con el foco encima: Caitlin Clark, Paige Bueckers y Angel Reese afrontan su primer Mundial absoluto. Esa mezcla de jerarquía y frescura ha convertido a Estados Unidos en una de las grandes atracciones del torneo, algo más que la clásica favorita.

Un susto a tiempo en la fase de grupos

El grupo dejó dos caras muy distintas del conjunto norteamericano. Por un lado, el rodillo ofensivo. Debut demoledor ante China, exhibición posterior frente a Czechia. Partidos resueltos con autoridad, sin dejar que el marcador se acercara al drama.

Por otro, un aviso serio. Italia la llevó al límite.

Ese 55-52 ante las italianas no solo aseguró el primer puesto del Grupo D y el billete directo a cuartos. También dejó una lección útil: incluso un campeón en serie puede verse atrapado en un partido espeso cuando el torneo entra en su tramo decisivo. Ganar feo, pero ganar. En este tipo de campeonatos, esa experiencia suele valer oro.

Hungría, tamaño y ambición

Al otro lado aparece una Hungría que llega crecida. El análisis previo de FIBA la presenta como un bloque seguro de sí mismo, sostenido por su juego interior. Dos nombres propios: Dorka Juhasz, MVP de la EuroLeague, y Virag Takacs-Kiss.

Con ellas, la zona se convierte en territorio hostil. Entre ambas han dado a Hungría una presencia imponente cerca del aro, clave para un equipo que persigue algo que no logra desde 1998: volver a unas semifinales de Copa del Mundo. Han pasado casi tres décadas desde aquella carrera histórica. El contexto es otro, la motivación, la misma.

El partido, para Hungría, es una oportunidad mayúscula. Para Estados Unidos, una obligación más en su ruta hacia el título.

Un cruce con mucho que perder y todo por ganar

Sobre el papel, Estados Unidos parte como favorita clara. Tiene fondo de armario, experiencia en finales, talento joven desbordante y la inercia de un gigante que lleva años sin bajarse del trono mundial.

Pero los cruces no entienden de palmarés. Un mal cuarto, una mala noche desde el perímetro, un duelo perdido en la pintura ante Juhasz y Takacs-Kiss… y el torneo puede torcerse en un suspiro.

La ecuación es sencilla: si gana, Team USA estará en las semifinales del sábado 12 de septiembre. Allí seguirá viva la defensa del título y un paso más cerca de la final del día 13, con el partido por el tercer puesto como telón de apertura. Si pierde, la dinastía se detiene en seco en Berlín.

Por ahora, todo se reduce a una cita concreta: jueves 10 de septiembre, 9:30 de la mañana en Berlín (8:30 en Reino Unido, 3:30 ET). Un pabellón, un cruce directo y un billete a semifinales en juego.

Con otra Copa del Mundo en el horizonte y una generación nueva empujando desde dentro del vestuario, la pregunta ya no es si Estados Unidos puede ganar de nuevo, sino cuánta presión es capaz de soportar cuando el margen de error se estrecha hasta casi desaparecer.