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El verano interminable de los Lakers: la búsqueda de un pívot

El verano de los Los Angeles Lakers se ha convertido en una montaña rusa que no da tregua. Otra estrella que se les escapa, un nuevo contrato lejos de California —esta vez rumbo a Minnesota Timberwolves— y una sensación creciente: la franquicia angelina se ha quedado corta de recursos justo cuando más los necesitaba.

En apenas 14 meses, la organización ha vivido dos cambios de propiedad. En paralelo, el proyecto deportivo se ha ido rearmando alrededor de Luka Doncic y Austin Reaves. El gran golpe de este receso llegó con Walker Kessler, incorporado vía sign-and-trade desde Utah Jazz para ocupar el puesto de pívot titular y, por fin, darle a Doncic el tipo de interior con el que históricamente ha brillado.

Khobi Price lo resumió así en el California Post: los Lakers por fin cerraron una persecución de varios años para llevar a Kessler a Los Ángeles y cubrir su mayor necesidad en la pintura.

Un siete pies, 2,18 metros, 245 libras, ideal para anclar la defensa y vivir del pick and roll con el esloveno.

Un vacío peligroso detrás de Kessler

Ahí nace el problema. Detrás de Kessler no hay red de seguridad. El mercado de agentes libres ya está prácticamente barrido, sin interiores de nivel capaces de sostener minutos serios en una temporada larga y exigente. Los Lakers no necesitan una estrella para el rol de suplente, pero sí un pívot que pueda asumir protagonismo si las lesiones vuelven a golpear.

Y el reloj corre.

El margen de maniobra es mínimo. El traspaso por Kessler dejó la despensa casi vacía: poco capital de draft, escasos contratos intermedios realmente atractivos y una plantilla que, salvo sorpresa, tendrá que encontrar a su quinto titular internamente, como apuntó el propio Price. Las alas de nivel titular o casi titular ya han firmado en otros destinos, y conseguirlas vía traspaso roza lo imposible con los activos actuales.

Por eso el nombre de Daniel Gafford vuelve a escena.

Gafford, el viejo conocido de Doncic

El pívot de Dallas Mavericks lleva meses vinculado a los Lakers, prácticamente desde que Doncic aterrizó en Los Ángeles hace 19 meses. No es casualidad. Gafford explotó precisamente a su lado en la temporada 2023-24, cuando los Mavs alcanzaron las Finales de la NBA con él como pívot titular.

Sus números en aquella campaña hablan claro: 11,2 puntos, 6,9 rebotes y 1,9 tapones por partido. Producción sólida, impacto real en protección del aro y un entendimiento evidente con Doncic en ataque. Para unos Lakers que buscan un segundo interior fiable y que ya conocen de primera mano cómo se complementa con su estrella, el encaje deportivo es casi perfecto.

La situación en Dallas abre una pequeña ventana. Según el insider Brett Siegel, los Mavericks tantearon el mercado en busca de socios para un posible traspaso de Klay Thompson, antes de que este firmara como agente libre con Miami Heat. En ese proceso, la franquicia texana también habló con otros equipos sobre la posibilidad de mover a Gafford. No cuajó nada. Pero el mensaje quedó claro: Dallas está dispuesto a escuchar.

El encaje económico… y el peaje real

Ahí aparece la otra cara de la moneda. Gafford, con 27 años, tiene un contrato que ronda los 17 millones de dólares para la próxima temporada. Para igualar salarios, los Lakers tendrían que incluir a alguien como Jarred Vanderbilt, que cobrará alrededor de 12 millones. Es el tipo de decisión incómoda que obliga a medir cada detalle: defensa exterior, versatilidad, profundidad de banquillo.

Y todavía falta el precio en activos.

Se ha comentado que los Mavericks buscan una primera ronda de draft a cambio del pívot. Ese es el punto donde el sueño se complica. Los Lakers, tras el movimiento por Kessler, prácticamente no disponen de selecciones que puedan poner sobre la mesa de manera creíble. El arsenal de picks ya no impone, y eso reduce su capacidad para entrar en pujas con otras franquicias mejor posicionadas.

Sin embargo, el mercado marca su propio ritmo. Si nadie llama con fuerza por Gafford, Dallas podría rebajar sus exigencias. Un equipo que se sabe contender no suele retener por la fuerza a un jugador si el rol se difumina o si el encaje salarial empieza a apretar. En ese escenario, los Lakers podrían intentar colarse por la rendija.

¿Hasta dónde arriesgar por un pívot suplente?

La pregunta es directa: ¿cuánto debe arriesgar Los Ángeles por un jugador destinado, en teoría, a ser suplente? La respuesta, en una temporada larga, con dudas físicas sobre Kessler y sin pívots de nivel en la agencia libre, se vuelve menos obvia.

Para un equipo que ha apostado todo por el presente alrededor de Doncic, no tener un plan B sólido en la pintura puede salir carísimo. Gafford ofrece algo que el mercado casi no tiene: talla, producción contrastada, química ya probada con la estrella de la franquicia y edad para sostener varios años de buen rendimiento.

Dallas ha mostrado su disposición a escuchar ofertas. Los Lakers necesitan desesperadamente un segundo pilar interior. El cruce de caminos está servido.

La cuestión es si la franquicia angelina encontrará la forma —y el valor— de pagar el precio antes de que otra franquicia decida adelantarse.