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Warriors inician training camp en Hawái mientras esperan a Curry

Golden State ya sabe dónde arrancará su siguiente intento de volver a la élite. Lo que todavía no sabe es cuándo Stephen Curry estampará su firma para seguir liderando el proyecto.

El lunes, la franquicia anunció que celebrará su training camp de 2026 en BYU-Hawaii, regresando a Oahu antes de una pretemporada de seis partidos que arrancará el 4 de octubre ante Los Angeles Clippers. Un calendario claro, un escenario idílico, un solo interrogante: el contrato de su estrella.

Curry, elegible… y aún sin firma

Desde el sábado, Curry puede firmar una extensión máxima de dos años y 136,7 millones de dólares que lo mantendría bajo contrato hasta la temporada 2028-29. Llega a este punto con 38 años y entrando en el último curso de su actual acuerdo, valorado en 62,6 millones.

No hay ruido de salida. No hay ultimátums. Tampoco hay rúbrica.

«No hay duda de que quiero estar aquí el resto de mi carrera, y estoy bastante seguro de que eso va a pasar», declaró a NBC Sports Bay Area. La voluntad está sobre la mesa. El papel, todavía no.

Para los Warriors, el anuncio del campamento en Hawái funciona como primera cuenta atrás real hacia el próximo curso. Pero el gran asunto pendiente sigue siendo el mismo: atar a Curry antes de que el balón vuelva a botar de verdad.

Regreso a Oahu, rutina conocida

El equipo trabajará en BYU-Hawaii del 29 de septiembre al 3 de octubre, antes de enfrentarse a los Clippers al día siguiente en el Bankoh Arena del Stan Sheriff Center, en Honolulu.

Será el segundo training camp en Oahu en tres años y la sexta vez que Golden State elige BYU-Hawaii para abrir el telón: ya lo hizo en 2001, 2003, 2005, 2007 y 2024, según el comunicado del club. Un lugar familiar para un grupo que, en buena medida, también lo es.

Tras Hawái, la gira de pretemporada se desplaza a la bahía. Los Warriors regresan al Chase Center para recibir a Los Angeles Lakers el 6 de octubre. Un día después, visita a Portland. El 10, duelo en casa ante Sacramento. El 13, nuevo cruce con los Lakers, esta vez en el T-Mobile Arena de Las Vegas.

El cierre llega el 16 de octubre, de nuevo en el Chase Center, otra vez frente a Portland.

Para entonces, en los despachos esperan otra fecha marcada en rojo: la del acuerdo definitivo con Curry.

Dunleavy aprieta el reloj, Curry no

Mike Dunleavy Jr. no se ha escondido. El general manager ha reiterado que la prioridad de la franquicia es cerrar la extensión de su estrella antes del inicio de la temporada. El mensaje es claro: la organización quiere blindar a su jugador franquicia ya.

Curry, en cambio, se mueve a otro ritmo. Sin prisas, sin dramatismos.

«El acuerdo y el tema del contrato se resolverán en el momento adecuado, y no vamos a dejar que sea una distracción en nuestra preparación para la temporada, y en el hecho de que el equipo con el que volvemos tiene mucha familiaridad», explicó a NBC Sports Bay Area.

El base insiste en el foco deportivo, en el grupo que regresa, en la sensación de continuidad. La urgencia institucional choca con la calma de su líder, aunque ambas partes reman en la misma dirección.

Un vestuario conocido, pero tocado

Esa familiaridad no significa normalidad absoluta. El equipo no estará completo cuando arranque el campamento.

Jimmy Butler y Moses Moody siguen recuperándose de lesiones importantes de rodilla y se espera que se pierdan el inicio de la temporada. Dos bajas sensibles en las alas para un conjunto que ya sufrió bastante con los problemas físicos el curso pasado.

Golden State ha apostado por la continuidad en su columna vertebral: Draymond Green, Al Horford, Kristaps Porzingis, Gary Payton II y De’Anthony Melton siguen en el proyecto. A su alrededor, retoques medidos: llegan Georges Niang, Brandon Williams y el pick de lotería Yaxel Lendeborg, llamados a aportar profundidad y piernas frescas.

La temporada pasada dejó cicatrices. Un 37-45 que los dejó fuera de los playoffs, con las lesiones como hilo conductor de la caída. Curry solo pudo disputar 43 encuentros. Para un equipo construido alrededor de su genio ofensivo, esa ausencia fue demasiado peso.

Este verano, la salud vale casi tanto como cualquier fichaje.

El calendario ya está. Falta la fecha clave

Las fechas están fijadas. 29 de septiembre, inicio del training camp. 4 de octubre, primer amistoso. El resto de la pretemporada encadenada hasta el 16.

La organización tiene el mapa. El vestuario tiene el plan. La afición, el billete para otro intento de resurrección competitiva.

Solo falta un momento, uno solo, que todavía no aparece en ningún comunicado oficial: el día en que Stephen Curry coja el bolígrafo y, con una firma, marque el rumbo definitivo de los Warriors hacia el final de su era dorada.