Antonelli brilla en libres 2 del Gran Premio de España
Kimi Antonelli volvió a imponer su ley. Bajo un sol abrasador y en un Madring tan exigente como implacable, el piloto de Mercedes firmó el mejor tiempo de los libres 2 del Gran Premio de España, por delante de los Ferrari de Charles Leclerc y Lewis Hamilton, en una sesión tensa, llena de errores y con poco margen para la improvisación.
Un circuito que no perdona
El nuevo trazado de 5,4 km, mitad urbano, mitad permanente, se confirmó como una trampa de alta velocidad. Curvas rápidas, muros cerca, escapatorias mínimas. Desde la primera vuelta quedó claro que aquí no hay espacio para el error ni para el lucimiento gratuito: primero, supervivencia; después, velocidad.
Los equipos arrancaron el día con mucha cautela en los libres 1 y mantuvieron parte de ese enfoque en los libres 2. Aun así, el ritmo subió un peldaño. No tanto como muchos esperaban con la mejora del agarre, pero sí lo suficiente para empezar a ver quién se siente cómodo entre los muros de Madrid.
Antonelli tomó pronto el mando con neumático medio, marcando un 1:34.428 que le colocó en cabeza hasta que Max Verstappen, siempre al acecho, le arrebató momentáneamente el mejor registro. Las cámaras captaron a varios pilotos peleándose con sus monoplazas, buscando aire limpio en unas calles estrechas y de hormigón, donde el tráfico es casi tan peligroso como el propio trazado.
La curva 17, un derechazo traicionero en la parte final del circuito, se convirtió en juez y parte. Varios pilotos se fueron largos, pisando más allá de los límites de pista y acumulando avisos. Nadie estaba realmente cómodo.
El ataque con blandos y el golpe de autoridad
Antonelli respondió pronto. Volvió a ponerse al frente con un 1:33.926, con George Russell, dominador de los libres 1, pegado a menos de una décima. El ambiente cambió justo en el ecuador de la sesión: llegó el momento del simulacro de clasificación.
Casi toda la parrilla montó el compuesto blando. Y ahí se vio la otra cara del Madring. El neumático más rápido también es el más delicado: mantenerlo en la ventana correcta de temperatura es una tarea casi quirúrgica, con las cargas laterales castigando sin piedad las gomas Pirelli.
En ese contexto, Antonelli volvió a marcar la pauta. Paró el crono en 1:33.662, una referencia que nadie logró batir. Russell no encontró réplica inmediata y fueron los Ferrari quienes se acercaron más: Leclerc se quedó a 0.113 y Hamilton a 0.149, completando un trío de cabeza muy apretado. Arvid Lindblad, con el Racing Bulls, se coló de forma brillante en la cuarta posición y puso su nombre en el escaparate.
El accidente de Lindblad congela la tabla
El prometedor día de Lindblad terminó de forma brusca. El británico perdió el coche en la curva 13, una izquierda de velocidad media, y se fue contra las barreras TecPro. Golpe seco, bandera roja y un silencio tenso en el muro de Racing Bulls. El piloto salió ileso, pero su sesión quedó prácticamente arruinada con solo 15 vueltas completadas.
Con 25 minutos todavía por delante, la interrupción cortó el ritmo de todos. Los comisarios trabajaron a contrarreloj para recolocar las protecciones y dejar la pista en condiciones. Cuando volvió la bandera verde, el tráfico, el estado de la pista y los programas de trabajo de cada equipo impidieron grandes mejoras. El orden en la parte alta ya no se movió.
Resultado: Antonelli al frente, seguido por Leclerc y Hamilton, con Lindblad aferrado a un meritorio cuarto puesto pese al accidente. Russell cerró el top 5 y Verstappen, algo más discreto de lo habitual, terminó sexto.
Oscar Piastri fue el mejor McLaren, séptimo, en un día complejo para los vigentes campeones del mundo. Su compañero, el campeón Lando Norris, apenas dio dos vueltas antes de desaparecer en el interior del garaje con un problema de transmisión que obligó al equipo a cambiar la caja de cambios. Un contratiempo serio en un fin de semana donde cada giro cuenta para entender un circuito nuevo y despiadado.
Tsunoda cumple, Ocon y Lawson se cuelan en el top 10
En Racing Bulls, Yuki Tsunoda aprovechó su tercera aparición del año mientras Isack Hadjar sigue recuperándose de su lesión de muñeca. El japonés firmó el octavo mejor tiempo, sólido y sin estridencias, confirmando el buen ritmo del coche a una vuelta.
Esteban Ocon llevó al Haas al noveno puesto, otro resultado valioso en una jornada de tanteo general, mientras que Liam Lawson completó el top 10 con el Red Bull, metiendo un segundo coche de la estructura energética entre los diez primeros.
Por detrás, Pierre Gasly se quedó a las puertas en el Alpine, seguido por Nico Hülkenberg y Gabriel Bortoleto con los Audi, y por Oliver Bearman con el segundo Haas. Franco Colapinto cerró ese grupo medio con el otro Alpine.
Sainz y Alonso, muy tapados ante su afición
El público esperaba más ruido de Carlos Sainz y Fernando Alonso. De momento, se encontraron con un ensayo discreto. Sainz terminó 16º con el Williams, a más de dos segundos y medio de Antonelli. Alonso, 17º, arrancó tarde la sesión por un problema de embrague en su Aston Martin que obligó al equipo a trabajar de prisa en el box.
Alexander Albon no pudo ir más allá del 18º lugar con el otro Williams. Sergio Pérez vivió una tarde gris con el Cadillac F1 Team, solo 19º, seguido por Lance Stroll, también lejos, con el segundo Aston Martin.
Valtteri Bottas cerró la tabla en 21ª posición con el otro Cadillac, mientras que Norris, sin tiempo representativo, quedó hundido al fondo de la clasificación con solo dos vueltas en su haber.
Un líder firme en un escenario frágil
El mensaje que deja el viernes es claro: Antonelli se siente cómodo al filo del abismo. Donde otros levantan el pie, el líder del campeonato encuentra tiempo. El Madring no perdona, los muros están cerca y el margen es mínimo, pero el piloto de Mercedes ha empezado el fin de semana marcando territorio.
Leclerc y Hamilton han enseñado que Ferrari tiene coche para pelear. Verstappen, discreto en el crono pero siempre peligroso en condiciones cambiantes, espera su momento. Y detrás, un pelotón entero intenta domar un circuito que todavía guarda secretos.
La clasificación llegará con más temperatura, más tensión y menos paciencia. La pregunta es sencilla: ¿quién se atreverá a ir todavía un poco más cerca del muro cuando haya algo más que un entrenamiento en juego?




