Crisis en Ferrari tras el Gran Premio de Italia
Ferrari salió del Gran Premio de Italia 2026 con un sexto puesto para Lewis Hamilton, un abandono de Charles Leclerc tras apenas dos vueltas y una sensación incómoda: en Maranello ya no se discute solo el coche, se discute el liderazgo. La victoria de Kimi Antonelli con Mercedes, arrancando desde la 19ª posición, fue la sal en la herida. En Monza, delante del Tifosi, el contraste dolió más que en ningún otro sitio.
Según informaciones de The Race, la cúpula de Ferrari no quedó nada satisfecha con lo ocurrido en casa. No hay una decisión tomada sobre el futuro de Fred Vasseur, que renovó por varios años el año pasado, pero sí un hecho evidente: el francés se ha convertido en el epicentro del debate interno.
Un domingo que se desmorona en dos curvas
El fin de semana de Ferrari se rompió casi antes de empezar. Leclerc y Hamilton partían tercero y cuarto, la promesa de una carrera sólida ante su gente. Duró metros.
Ambos se emparejaron en la primera chicane. En ese cuerpo a cuerpo, Hamilton acabó en la grava, perdiendo posiciones justo antes de que Leclerc se estrellara en la Curva Alboreto en la segunda vuelta. El monegasco, fuera. El británico, obligado a remontar durante 53 vueltas para acabar solo sexto.
Hamilton no escondió su frustración nada más bajarse del coche. Explicó que se veía por delante en la segunda curva, que la maniobra les había hundido como equipo y que, a partir de ahí, solo le quedaba “resetear” y tratar de remontar. Señaló también la elección de neumáticos como un posible error y dejó un mensaje claro: Ferrari ha perdido demasiados puntos y las decisiones clave han llegado “muchas semanas demasiado tarde”.
Sus palabras tuvieron un destinatario evidente, aunque no pronunciara nombres. El piloto habló de su desilusión por el Tifosi, del esfuerzo del personal de fábrica y de una ejecución deficiente tanto el sábado como el domingo. Un diagnóstico duro desde dentro del coche rojo.
Autoridad difusa y decisiones tardías
Monza no fue un simple tropiezo. Reabrió un viejo expediente en Ferrari: ¿quién manda realmente cuando los dos pilotos se cruzan en pista? The Race apunta a este Gran Premio y al de Países Bajos como los dos casos que la Scuderia revisa con lupa para evaluar si existe una línea clara de mando deportiva.
La sensación es conocida: dudas en la gestión de situaciones límite, tiempos de reacción lentos, mensajes contradictorios por radio. En un equipo que vive bajo el microscopio italiano, cualquier signo de indecisión se convierte en tormenta.
A esa duda estructural se suma la preocupación técnica. Tras la segunda actualización ADUO de la unidad de potencia, el motor no acercó a Ferrari a Mercedes en un circuito tan exigente con el motor como Monza. Todo lo contrario: el equipo alemán fue claramente superior en recta, un golpe directo a uno de los orgullos históricos de Maranello.
The Race también señala la respuesta del equipo al procedimiento de salida revisado como otro foco de inquietud. En un escenario donde los detalles deciden carreras, Ferrari volvió a parecer un paso por detrás.
Vasseur bajo el foco: nombres que vuelven
Cuando el coche no responde y los pilotos chocan entre sí, la mirada sube inevitablemente al muro. Y ahí aparece Vasseur.
Los nombres que suenan como posibles alternativas no son nuevos. Antonello Coletta, responsable del programa del World Endurance Championship de Ferrari, lleva tiempo vinculado a un eventual salto a la Fórmula 1. Su gestión en resistencia y el título en Le Mans han alimentado la idea de que podría asumir un rol más amplio dentro del universo Ferrari.
También figura, una vez más, Christian Horner. Según The Race, el británico ya rechazó en el pasado la oferta de Ferrari tras un acercamiento del presidente John Elkann, pero su nombre sigue flotando en las conversaciones sobre un hipotético relevo. De momento, solo eso: ruido, opciones sobre la mesa y ninguna decisión confirmada.
No podemos seguir así
El tono en Italia ha cambiado. Corriere della Sera fue directo al describir el clima en la marca: “En Maranello, y sobre todo en Turín, se lo están pensando. No podemos seguir así”.
El diario apunta a que incluso Vasseur es consciente de que, pese a su contrato renovado, su futuro al frente del equipo ya no está garantizado. Las presiones llegan “desde lo alto” y pueden desembocar en un cambio. No inmediato, pero sí preparado con tiempo. Monza, advierten, puede tener “efectos revolucionarios”.
El periódico habla de “un gran punto de inflexión en Ferrari” y remarca un detalle inquietante: “No hay Plan B más allá del mánager francés. La Ferrari de Vasseur está bajo escrutinio. Por parte de la Ferrari de Elkann, que ya no puede fingir que nada va mal”.
Ese es el verdadero problema: un equipo que siente que ha llegado a una encrucijada sin un relevo claro diseñado. Monza no solo dejó un coche en la grava y otro lejos del podio. Dejó una pregunta abierta que ya no se puede silenciar: ¿quién va a dirigir la próxima gran reconstrucción de Ferrari?




