David Croft critica a Mercedes por estrategia en Monza
En Monza, el ruido de los tifosi celebrando a Kimi Antonelli tapó casi todo. Menos una cosa: la sensación amarga en el box de Mercedes de que habían dejado vendido a su hombre que lideraba la carrera, George Russell.
El británico mandaba el Gran Premio de Italia tras la resalida por bandera roja, con neumáticos duros y una apuesta clara: ir hasta el final con una tanda larga, sólida, casi quirúrgica. El plan parecía encarrilado. Ritmo consistente, gestión de goma correcta, control de la situación.
Hasta que apareció el coche de seguridad virtual.
Ahí se rompió la carrera de Russell. Y, según David Croft, también la lógica estratégica de Mercedes.
La decisión que lo cambió todo
Con el VSC en pista en las últimas vueltas, en Brackley tomaron una decisión agresiva: llamar a Kimi Antonelli para montar neumáticos medios y cubrir el movimiento de Max Verstappen con el Red Bull. Un “pit stop” barato en términos de tiempo perdido. Una oportunidad de oro para atacar el final de la prueba.
Pero solo para uno de sus pilotos.
Mientras Antonelli entraba a boxes, Russell recibía la orden opuesta: mantenerse en pista con sus duros usados, aferrado a una estrategia que, de pronto, dejaba de ser la mejor arma y pasaba a ser una desventaja evidente.
La consecuencia fue inmediata. Con el cambio de gomas, el italiano empezó a recortar la diferencia vuelta a vuelta. El margen se evaporó. El líder se quedó sin red.
A tres giros del final, el adelantamiento llegó. Antonelli, lanzado con el compuesto medio, superó a Russell y se encaminó hacia una victoria histórica: su primer triunfo en casa, en Monza, saliendo desde el puesto 19 de la parrilla. Russell, que había hecho casi todo bien, tuvo que conformarse con el segundo lugar.
Croft no se muerde la lengua
En el programa Sky Sports F1 Show, David Croft fue claro. Para él, Mercedes falló en lo esencial: proteger al coche que lideraba la carrera en pista.
“Debería sentirse agraviado. La estrategia era ir hasta el final. Llegó hasta el final. Su ritmo era correcto. Pero en el momento en que Mercedes piensa: ‘Bien, deberíamos meter a Kimi para cubrir a Max’, también deberían estar pensando: ‘Vamos a meter a George también’”, explicó el comentarista principal de la cadena británica.
Croft insistió en el punto clave: el equipo tenía en sus manos un “pit stop” barato bajo VSC y, con un doble cambio, habría dado a ambos pilotos armas similares para pelear en igualdad.
“Sé que Kimi podría haber perdido un par de segundos con un doble “stack”, pero tienes una parada barata. Tienes una oportunidad ahí”, subrayó. Para él, la lectura conservadora pasaba por proteger primero al líder, no solo al perseguidor.
Russell, por su parte, ya había dejado entrever su sorpresa nada más bajarse del coche. En las entrevistas posteriores, reconoció que no esperaba ver a Antonelli entrar a boxes en ese momento. Pensaba que nadie se atrevería a cambiar de plan tan tarde. El muro sí lo hizo. Pero solo para uno.
Croft fue un paso más allá: “Si pensaban que Kimi necesitaba un cambio de neumáticos, deberían haber hecho lo mismo con George”. En otras palabras, si la situación exigía alterar la estrategia, no había motivo deportivo para dejar al líder expuesto con un compuesto peor en las últimas vueltas.
Igualdad interna… ¿solo sobre el papel?
Mercedes presume de igualdad de trato entre sus pilotos. En Monza, esa consigna quedó bajo la lupa. Russell cumplió con su parte del acuerdo: gestionó, aguantó, mantuvo la cabeza fría. El equipo, en cambio, eligió blindar a Antonelli frente a Verstappen y no dio a su líder en pista la misma protección.
El resultado ya es historia: Antonelli, héroe local desde el fondo de la parrilla; Russell, segundo con la sensación de haber perdido una victoria más por la pizarra que por el volante.
En un campeonato donde cada decisión estratégica pesa como una vuelta rápida, la pregunta queda flotando en el aire: ¿puede un equipo que aspira a volver a lo más alto permitirse que su coche líder se sienta desprotegido en el momento clave?




