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Dana White considera el futuro de Tom Aspinall como campeón de UFC

Dana White abre la puerta a revisar el futuro de Tom Aspinall como campeón del peso pesado de UFC. El tiempo, implacable, se ha convertido en su rival más duro.

El británico, de 33 años, no ha vuelto a pelear desde octubre de 2025, cuando su primera defensa del título ante Ciryl Gane terminó en un no contest tras una lesión en el ojo. Aquel combate, llamado a consolidar su reinado, acabó en una escena fría: Aspinall incapaz de continuar después de varias eye pokes del francés, y un cinturón que quedó en el aire más que nunca.

Las secuelas no fueron menores. Los médicos detectaron una rara condición ocular y una doble visión persistente que obligó al campeón a pasar por el quirófano. Desde entonces, la división de los pesos pesados vive en una especie de pausa incómoda, con un monarca ausente y un panorama deportivo congelado a la espera de respuestas.

En este contexto, la salida de Valentina Shevchenko como campeona del peso mosca femenino ha encendido las alarmas. La kirguisa decidió dejar vacante su cinturón este mes por sus lesiones recurrentes, un gesto que ha marcado el debate sobre qué debe hacer un campeón cuando su cuerpo ya no le permite competir con regularidad.

Dana White fue directo cuando le preguntaron si Aspinall debería contemplar la misma vía o si existe la opción de despojarle del título. “Definitivamente vamos a hablar de eso”, afirmó el presidente de UFC. “Valentina no quiere bloquear la división y asumo que Tom siente lo mismo. No sé personalmente cómo está de salud. Deberíamos aclararlo pronto”.

La frase pesa. No es una amenaza, pero sí un aviso. El reloj del campeonato sigue corriendo aunque el campeón no suba al octágono.

En junio, Aspinall trató de cambiar la narrativa. Anunció que había vuelto a los entrenamientos al completo y apuntó a una revancha con Ciryl Gane, incluso deslizando septiembre como posible fecha. Era el mensaje que la división necesitaba: el campeón estaba de vuelta, listo para cerrar la herida abierta de aquel no contest.

Sin embargo, a finales de agosto surgieron informaciones que sugerían que Aspinall podría abandonar UFC. El inglés salió rápido al paso para desmentir esos rumores y reafirmar su compromiso con la promotora. No quiere irse. Quiere pelear. Quiere defender lo que ganó en la jaula.

La cuestión ya no es solo de voluntad, sino de tiempos y de salud. UFC acaba de ver cómo una de sus campeonas más dominantes renuncia al cinturón para no frenar a las aspirantes. La comparación con el caso Aspinall es inevitable.

El escenario es claro: si los médicos avalan su recuperación y el británico puede cerrar una fecha real para su regreso, el título seguirá teniendo dueño. Si la incertidumbre se prolonga, la conversación que White anticipa dejará de ser teórica y se convertirá en decisión.

La división de los pesos pesados, siempre hambrienta de movimiento, espera. ¿Volverá Tom Aspinall para defender su trono o será el siguiente campeón en dejar paso a una nueva era?