Gasly pierde el podio en Mónaco: la Corte de Apelación falla a favor de Hadjar
Tres meses después de celebrar un tercer puesto histórico en las calles de Montecarlo, Pierre Gasly se despierta sin podio. La Corte Internacional de Apelación (ICA) de la FIA ha restablecido las dos sanciones de cinco segundos por exceso de velocidad en el pit lane que le habían sido retiradas tras el Gran Premio, y el francés cae al séptimo puesto. El beneficiado: Isack Hadjar, que recupera el tercer lugar para Red Bull.
Del festejo al retroceso: el vaivén del caso Gasly
En pista, en junio, Gasly cruzó meta tercero en el Gran Premio de Mónaco. Sobre el papel, no duró mucho: dos penalizaciones por dos supuestas infracciones de velocidad en el pit lane lo enviaron al séptimo lugar nada más caer la bandera a cuadros.
Alpine reaccionó. Argumentó que los comisarios no podían probar que su piloto hubiera superado el límite de 60 km/h en el pit lane. El origen del lío: la colocación de los bucles de cronometraje y las dudas sobre la distancia utilizada para calcular la velocidad media entre ellos.
Seis pilotos fueron señalados por exceso de velocidad en el pit lane. Cinco cumplieron sus sanciones durante la carrera. Alpine, en cambio, esperó al final para aplicarlas a Gasly, lo que le abrió una puerta reglamentaria clave: pedir derecho de revisión. Lo ganó. Los comisarios rectificaron, anularon las sanciones y devolvieron al francés a su tercer puesto en la clasificación oficial.
Ahí no terminó nada. McLaren y Red Bull llevaron el caso a la Corte Internacional de Apelación en París. Las audiencias, celebradas a puerta cerrada tras el Gran Premio de Países Bajos, han cambiado de nuevo el resultado del domingo monegasco.
En Monza, el viernes, llegó el veredicto: la ICA da la razón a McLaren y Red Bull, restablece las dos sanciones de cinco segundos a Gasly y recompone la clasificación. Gasly baja a la séptima plaza. Hadjar vuelve al podio.
El argumento de McLaren y Red Bull: una sola vara de medir
La tesis de los equipos apelantes fue directa: los comisarios se equivocaron al revocar su propia decisión inicial de sancionar a Gasly por las dos infracciones de velocidad en el pit lane.
En la sala no solo estaban McLaren, Red Bull y la FIA con sus equipos legales y personal de pista. Racing Bulls acudió como tercera parte interesada y las otras siete escuderías enviaron observadores. El mensaje de fondo era claro: igualdad de trato y coherencia deportiva.
El sistema de cronometraje de FOM, utilizado por los comisarios para aplicar el reglamento, había calibrado el límite de velocidad del pit lane a partir de una velocidad media. Esa media se calcula con el tiempo empleado en recorrer la distancia entre los bucles de cronometraje al inicio y al final del pit lane, no con una medición instantánea.
Alpine había ganado su revisión apoyándose en un vacío: el reglamento no especifica de forma taxativa que el proceso oficial de cronometraje sea la única referencia válida para determinar el cumplimiento del límite. De ahí surgió la pregunta clave: ¿superó Gasly realmente los 60 km/h? Ante la falta de una prueba concluyente, los comisarios anularon las sanciones.
McLaren y Red Bull contraatacaron: el sistema de cronometraje es la base sobre la que todos trabajan y calibran sus coches. Por tanto, debe ser la referencia autoritativa.
La situación venía avisada desde el propio fin de semana de Mónaco. Hubo una reunión técnica de electrónica a la que asistieron la FIA y representantes de los equipos. FOM y Alpine no estuvieron. El responsable de electrónica de F1 en la FIA, Olivier Kieffer, envió después un informe a todos, en el que se detallaban discrepancias detectadas en las mediciones de velocidad en el pit lane. Mercedes y Williams ya habían señalado que los datos del sistema de cronometraje no coincidían con los suyos.
Los apelantes fueron más allá: recordaron que el límite de velocidad en el pit lane es, ante todo, una cuestión de seguridad. Permitir que un competidor cuestione los cálculos oficiales a posteriori, con un método alternativo, erosiona la consistencia de una norma diseñada para proteger a pilotos, mecánicos y oficiales, y mina la fiabilidad y previsibilidad del sistema regulatorio de la FIA.
A su juicio, el estándar de prueba exigible en el caso no se había cumplido. Hablaron de “errores probatorios” y de fundamentos “insuficientes, contradictorios y jurídicamente inadecuados” en la decisión que había exonerado a Gasly.
Motorsport UK, como tercera parte interesada, también dejó su advertencia: si no se anulaba la decisión de los comisarios, las federaciones nacionales se verían en una posición delicada, al abrirse la puerta a que un sistema de medición oficial, establecido y aceptado, pudiera ser dejado de lado tras el evento sobre la base de un recálculo particular presentado por un solo competidor.
En esencia, el mensaje fue uno: todos compiten bajo el mismo sistema de cronometraje. No puede reescribirse a medida para un único coche después de la carrera.
La defensa de Alpine: la letra de la norma y los metros del pit lane
Alpine, como era previsible, se aferró a la literalidad de la regla. Sostuvo que no se podía probar una infracción del límite de 60 km/h debido a la incertidumbre generada por la inconsistencia en la distancia utilizada entre los bucles de cronometraje.
El reglamento, recordó el equipo, no establece de forma expresa que el límite de velocidad solo pueda medirse a través del cronometrador oficial. Y existían pruebas de que este había empleado una distancia incorrecta, algo que se admitió hace tres meses. A partir de ahí, la sanción merecía ser revisada.
El equipo de Enstone presentó tres vías para cuestionar los 2692 centímetros usados por el sistema oficial:
- Datos GNSS de FOM.
- Mediciones propias con láser Leica.
- Un estudio independiente de Ridge & Partners LLP.
Los datos de FOM indicaban que la distancia mínima relevante era de 2615 centímetros, no los 2692 del sistema. Con esa distancia más corta, los tiempos registrados de Gasly situaban su velocidad media por debajo de los 60 km/h. Es decir, sin infracción.
Alpine defendió que usar la distancia más corta no comprometía la seguridad, que corregir una sanción ilegítima era legítimo con independencia de la situación de otros competidores, que no había trato desigual hacia los demás equipos —al no haber solicitado ellos un derecho de revisión— y que los comisarios contaban con elementos suficientes para concluir que su piloto no había vulnerado la norma.
El veredicto de la Corte: la justicia deportiva por encima de la geometría
La ICA centró su análisis en el modo de medición y aplicación del límite de velocidad, no en el límite en sí.
El sistema oficial de cronometraje se basa en un parámetro de distancia entre bucles, no en la velocidad instantánea. Los 2692 centímetros fijados por FOM se aplicaron a todos los coches. La Corte subrayó que se trata de un dato de cálculo, una referencia común, no de la medición física del recorrido exacto de cada monoplaza. Los equipos ajustan sus limitadores de velocidad del pit lane con esos datos oficiales.
Para la Corte, esos 2692 centímetros no constituían un “error” de cálculo, sino una de las posibles distancias dadas las características del pit lane. Por tanto, rechazó que un análisis geométrico posterior pudiera anular a posteriori ese parámetro común solo en beneficio de Alpine.
La conclusión se apoyó en los principios de la FIA de equidad deportiva e igualdad de trato: el campeonato entero compitió con la referencia de 2692 centímetros. Esa debía ser la vara de medir.
La Corte, sin embargo, no blindó el sistema de cronometraje como infalible. Dejó la puerta abierta a impugnarlo si se demuestra un mal funcionamiento, un error de tiempo, señales mal identificadas u otros fallos técnicos. Pero marcó un límite claro: lo que no acepta es sustituir el parámetro común de calibración tras el evento por una metodología diferente aplicada a un solo competidor.
El razonamiento fue contundente: los equipos no pueden verse obligados a calibrar sus coches y tomar decisiones técnicas y estratégicas con una referencia oficial durante el evento, para descubrir después que esa referencia se reemplaza de forma retroactiva por otro método geométrico o de medición una vez concluida la carrera.
Los tiempos de Gasly —1.604 y 1.602 segundos— implicaban que, para rodar a una media exacta de 60 km/h, habría debido recorrer aproximadamente 2673 y 2670 centímetros. FOM no midió la trayectoria real del coche y no pudo aportar pruebas de que el francés hubiera cubierto precisamente esas distancias.
Alpine reconstruyó la trayectoria de su piloto en el pit lane, pero reconoció que se trataba de su “mejor estimación” y no podía garantizar precisión al centímetro. La Corte consideró que esa reconstrucción no bastaba para demostrar con exactitud que el recorrido real fue lo suficientemente corto como para situar la velocidad media por debajo de 60 km/h.
En consecuencia, la ICA concluyó que los comisarios se equivocaron al dejar sin efecto las sanciones basándose en ese análisis de distancias posterior al evento. Restableció las dos penalizaciones de cinco segundos, dio la razón a McLaren y Red Bull y anuló las decisiones que habían devuelto el podio a Gasly.
La FIA y Alpine deberán asumir a partes iguales las costas del procedimiento.
Alpine no se rinde y la FIA mira al espejo
El golpe deportivo y simbólico es duro. Desde Enstone no ocultan su enfado. El equipo estudia sus opciones y no descarta explorar nuevas vías, incluida una posible escalada al Tribunal de Arbitraje Deportivo.
Un portavoz de Alpine fue claro: el equipo muestra su “decepción y frustración” con la decisión de la Corte Internacional de Apelación de la FIA relativa al resultado del Gran Premio de Mónaco 2026. Mantiene que el coche número 10 no superó en ningún momento el límite de velocidad en el pit lane, aunque acepta el fallo del panel de jueces reunido en París. Se siente “injustamente castigado”, pero asegura que la prioridad sigue siendo el rendimiento en pista y una lucha muy apretada en el Campeonato. El mensaje final es de resistencia: esta decisión no mermará la motivación ni los objetivos marcados para el final de temporada.
La FIA, por su parte, toma nota del tirón de orejas institucional. Ha anunciado que revisa la metodología y el funcionamiento del sistema actual de cronometraje de Fórmula 1 y los aspectos reglamentarios asociados. También someterá a examen otros procedimientos judiciales, incluido el derecho de revisión y los procesos de apelación.
El organismo rector respalda públicamente el trabajo de los comisarios, su independencia y objetividad. Recuerda que sus decisiones se toman en un entorno distinto al de la Corte, sin el mismo despliegue de asesoría legal, argumentos y pruebas adicionales. Y subraya que los comisarios revisan de forma constante sus procesos y participan en programas de desarrollo profesional, analizando cada decisión de la ICA para alimentar un ciclo de mejora continua.
El capítulo judicial del caso Gasly-Hadjar en Mónaco queda, por ahora, cerrado. La clasificación cambia, el podio también. La pregunta es otra: ¿hasta dónde está dispuesto a llegar Alpine para demostrar que, al menos a sus ojos, su piloto nunca fue demasiado rápido en ese pit lane?




