Gasly logra su primera pole en Monza y Piastri cae a la sexta posición
Monza volvió a hacer de las suyas. En un sábado que parecía escrito para los habituales de siempre, apareció Pierre Gasly para romper el guion: primera pole de su carrera en Fórmula 1, con un Alpine que nadie señalaba como candidato. En el templo de la velocidad, el francés firmó un 1:21.786 que heló el paddock.
A su lado saldrá George Russell, segundo con 1:21.846. Detrás, una primera línea roja y plateada disfrazada de amenaza: Charles Leclerc tercero, Lewis Hamilton cuarto. Max Verstappen, con el Red Bull, solo quinto. Y justo después, en sexta posición, Oscar Piastri, que había sido el tercer más rápido en pista… hasta que llegó la sanción.
La maniobra que le costó tres puestos a Piastri
El australiano de McLaren había clavado una vuelta de 1:21.966 en la Q3. Ritmo, confianza y coche para pelear en la parte alta. Pero todo se torció por un incidente en la Q2 con Liam Lawson.
Piastri salía del pit lane cuando le avisaron por radio de la llegada de Lawson y Verstappen. El australiano se vio obligado a frenar fuerte para dejar pasar al neerlandés, y quedó mal colocado justo a la entrada de la primera chicane, en la trayectoria del neozelandés, que venía en vuelta lanzada con su Racing Bulls.
Lawson se encontró un McLaren prácticamente plantado en el vértice. Estalló al instante por radio: “Dude, what the f--k?!”
Los comisarios no tardaron en actuar: tres posiciones de penalización para Piastri por obstaculizar. De tercero a sexto en la parrilla del Gran Premio de Italia.
El propio Piastri explicó la acción tras la sesión, subrayando la complejidad del momento: “Fue una situación complicada de gestionar. Estaba saliendo de boxes y me dijeron que Lawson y Verstappen venían, pero tuve que frenar muy fuerte para apartarme del camino de Max, y luego me quedé en una posición muy incómoda con Liam”.
Una maniobra mal resuelta en el peor lugar posible, en un circuito donde las décimas se protegen como oro.
Un McLaren rápido, pero con clasificación agitada
Pese al castigo, el australiano se marchó con sensaciones positivas sobre el ritmo del coche. El fin de semana no había sido limpio para McLaren.
“Las cosas han sido un poco mejores este fin de semana”, admitió. “Los tiempos de vuelta no han sido espectaculares en los entrenamientos porque todo ha sido bastante caótico en general”.
En clasificación, sin embargo, el equipo acertó con la colocación en pista y el rebufo, clave en Monza: “Siento que en la quali, en la mayoría de las ocasiones, nos pusimos en una buena posición en el tren y conseguimos un slipstream, y eso era todo lo que necesitábamos. Nos colocamos en el lugar correcto y creo que ejecuté una buena vuelta”.
Su compañero Lando Norris no logró entrar en la pelea final por la pole: su mejor giro fue un 1:22.067, marcado en la Q2, insuficiente para acompañar a Piastri en la parte alta.
Gasly y un idilio especial con Monza
Mientras McLaren hacía cuentas con la sanción, Gasly celebraba un día que llevaba casi una década persiguiendo. El francés, que ya sabe lo que es ganar en Monza, volvió a encontrar magia en el asfalto italiano.
“Let’s go! Been waiting for that one!”, gritó por radio nada más cruzar la meta, consciente de lo que acababa de conseguir.
Luego, con la adrenalina un poco más baja, puso en contexto el logro: “Al final se sintió como una vuelta muy buena. Estoy muy feliz: han sido nueve años intentando perseguir y conseguir la oportunidad de lograr la pole. Ganar mi primera carrera en Monza, conseguir mi primera pole en este circuito… es algo especial aquí”.
La sorpresa también se leyó en el rostro de sus rivales. Russell lo reconoció sin rodeos: “Para ser totalmente sincero, no pensábamos que ellos (Alpine) estuvieran en la lucha. Eso demuestra el gran trabajo que hizo”.
Una parrilla mezclada y un domingo explosivo
Con Gasly al frente, Russell al acecho, Ferrari arropando desde la segunda fila y Verstappen obligado a atacar desde la quinta posición, la carrera se perfila tensa, táctica y con opciones abiertas.
Piastri, relegado a la tercera fila por un error de ubicación en el peor momento, tendrá que convertir la frustración en agresividad controlada desde la salida. Monza no perdona, pero también suele ofrecer segundas oportunidades a los valientes.




