Gran Bretaña conquista la Copa del Mundo de tenis en silla de ruedas
En Orlando, bajo un sol que obligó a parar el tenis, Gran Bretaña volvió a levantar la Copa del Mundo por Equipos de silla de ruedas. Quinta vez campeona. Y, una vez más, con los mismos nombres grabados en la historia: Alfie Hewett y Gordon Reid.
Japón defendía título y llegaba como campeón vigente de la competición, el equivalente en silla de ruedas a la Davis Cup y a la Billie Jean King Cup. No es un detalle menor: el equipo nipón, con Tokito Oda como número uno del mundo, se había convertido en la referencia del circuito. Pero la vieja guardia británica no estaba dispuesta a entregar el relevo tan fácilmente.
Reid marca el camino
El primer golpe lo dio Gordon Reid. Sereno, contundente, casi implacable. Se impuso por 6-2, 6-2 a Daisuke Arai, número 21 del mundo, al que ya había derrotado en las cinco ocasiones en las que se habían cruzado. El historial entre ambos se hizo notar desde el primer juego: Reid mandó en los intercambios, leyó cada intento de reacción de su rival y dio a Gran Bretaña el inicio soñado.
Con ese 1-0, la final parecía encarrilada. Pero Florida tenía otros planes.
El calor frena el duelo estelar
El segundo punto enfrentaba a Alfie Hewett con Tokito Oda, apenas una semana después de que el británico derrotara al japonés en la final individual del US Open. Un reencuentro de alto voltaje. Sin embargo, la realidad climática se impuso al guion deportivo: el inicio del partido se retrasó por el calor extremo en Orlando.
Seis horas de espera. Seis horas para enfriarse, para pensar, para que la tensión creciera.
Cuando por fin volvieron a la pista, el duelo cumplió con lo esperado: intensidad, calidad y detalles mínimos decidiendo cada juego. Esta vez, el desenlace cambió. Oda se tomó la revancha y venció a Hewett por 6-4, 7-5, en un choque decidido por un puñado de puntos en cada set.
Hewett no lo escondió: se marchó con una mezcla de frustración y orgullo. No pudo completar un día perfecto, pero sí dejó otra actuación de altísimo nivel ante el número uno del mundo.
El dobles, escenario de campeones
Con el marcador global 1-1, todo quedaba en manos del dobles. El tipo de partido que define campeones, que marca generaciones. Y, por primera vez para esta pareja, el título se decidía en el último punto de la última eliminatoria.
Allí, donde el pulso tiembla, Hewett y Reid se agigantaron.
Frente a Tokito Oda y Daisuke Arai, los británicos jugaron un dobles casi perfecto. Agresivos al resto, sólidos al servicio, conectados en cada movimiento. El resultado lo dice todo: 6-1, 6-2 para cerrar la final y devolver la Copa del Mundo a Gran Bretaña.
Reid lo resumió con la naturalidad de quien sabe lo que cuesta ganar: estaban “muy felices de recuperar el título”. No es una frase hecha en su caso: también formó parte de los equipos campeones en 2015, 2019, 2023 y 2024, siempre junto a Hewett. Una era entera del tenis en silla de ruedas lleva su sello.
Hewett, por su parte, subrayó el peso del momento: era la primera vez que su equipo se jugaba el título en el dobles decisivo. Cruzar esa línea, ganar con esa presión, refuerza todavía más su condición de referencia mundial.
Un equipo que no deja de crecer
Detrás de los dos grandes nombres, el equipo británico mostró fondo de armario y futuro. Con el capitán Martyn Whait al mando y la presencia del joven Ben Bartram, de 21 años, Gran Bretaña firmó una semana impecable, apoyada en triunfos previos ante Corea del Sur y Países Bajos.
No fue solo una victoria de talento, sino de resistencia. De adaptación al calor extremo, a los cambios de ritmo, a la presión de enfrentarse al campeón defensor. Una semana en la que cada pieza respondió.
La quinta Copa del Mundo ya está en las vitrinas británicas. Con Hewett y Reid todavía en la élite y una nueva generación empujando, la pregunta ya no es si volverán a este escenario. La cuestión es cuántas veces más escribirán su nombre en la historia.



