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Lewis Hamilton critica a Ferrari tras Monza: "Es demasiado tarde"

La fiesta de Ferrari en Monza terminó con un sabor amargo para Lewis Hamilton. El siete veces campeón salió cuarto, acabó sexto y se marchó del templo de la velocidad con una sensación clara: si había un momento para que el equipo se decantara por él en la lucha del campeonato frente a Charles Leclerc, ya ha pasado.

“Creo que hoy hemos perdido muchísimos puntos con Mercedes”, admitió el británico tras la carrera. “Es demasiado tarde para que lleguen esas decisiones. Es tarde. Todo lo que puedo hacer es presentarme, levantarme mañana y dar lo mejor de mí”.

Un arranque al límite con Leclerc

La carrera de Hamilton se torció desde los primeros metros. En la salida, los dos Ferrari pelearon rueda a rueda en la primera chicane. A la salida, Leclerc empujó a Hamilton hacia la hierba. El inglés tuvo que corregir, perdió tracción y cayó hasta la décima posición. Todo eso en apenas unos segundos, con el público de Monza rugiendo mientras sus dos coches se rozaban en el filo del desastre.

El desastre, para Leclerc, llegó poco después. El monegasco sufrió un fuerte accidente en la Parabolica, un impacto a alta velocidad que dejó a Hamilton como única baza de Ferrari para soñar con el podio. Bandera roja, silencio tenso en las gradas y un solo coche rojo en pie.

Tras la reanudación, Hamilton nunca llegó a engancharse del todo a la pelea delantera. El ritmo no apareció, la remontada no cuajó y, con Mercedes firmando un contundente doblete en casa de Ferrari, el golpe en el campeonato fue doble: deportivo y anímico.

Antes del domingo, Hamilton estaba empatado a puntos con George Russell, segundo en la general. Sale de Monza 10 puntos por detrás de su antiguo compañero en Mercedes y a 76 del líder del mundial y ganador de la carrera, Antonelli. “No sé cuántos puntos son ahora, pero seguro que son 60, 70. Es una cantidad que, con el ritmo que tienen, es muy, muy difícil de recortar”, reconoció.

Viejas heridas de Zandvoort

La cuestión de las prioridades dentro de Ferrari no nace en Monza. En Zandvoort, el mes pasado, el tema ya ardía. Hamilton, entonces, se sintió frenado por la estrategia del equipo con Leclerc.

El británico rodaba más rápido, con neumáticos más frescos, y creía tener ritmo para atacar el podio. Leclerc, tercero, estaba en otra estrategia. Ferrari tardó en apartar al monegasco de la trayectoria de Hamilton. Cuando por fin llamaron a Leclerc a boxes, la frustración del inglés estalló por radio: “Gran manera de perder el tiempo, buen trabajo”. Después pidió disculpas, pero el mensaje ya había quedado grabado.

Monza no ha hecho más que agrandar la grieta. El incidente de la primera vuelta reavivó todas las dudas del británico sobre cómo gestiona Ferrari a sus dos pilotos.

Dos versiones del mismo momento

Leclerc, todavía asimilando su accidente, reconoció que la maniobra con Hamilton en la primera vuelta había sido excesiva. “Fue demasiado justo en la curva 1 entre Lewis y yo”, explicó. Dijo no saber si llegaron a tocarse. “Estaba muy encima del piano interior e intenté hacer la curva, pero no lo hice lo suficientemente cerrado. Luego solo vi en los retrovisores lo que había pasado, y eso nunca es lo que quieres entre dos coches del mismo equipo”.

Hamilton, en cambio, fue tajante. “Yo estaba delante en la curva 2, por ética yo estaba delante. No había ningún ‘nosotros’ en eso”.

Preguntado por si los tifosi debían temer una guerra abierta entre él y Leclerc, el británico defendió su estilo: “Yo no corro sucio. Siempre he corrido limpio y de forma justa, siempre he dejado espacio. No creo que deban preocuparse por mí. He llegado al equipo intentando ser respetuoso con el espacio y, desde luego, no poner al equipo en peligro. Me mantengo en eso y es todo de lo que puedo hablar”.

Vasseur, entre la calma y la presión

El jefe de equipo, Frederic Vasseur, no maquilló la situación: el toque entre sus dos pilotos no fue aceptable. Lo calificó de “no bueno”, pero quiso ponerlo en contexto. Recordó que todos los equipos punteros lidian con tensiones internas cuando tienen dos pilotos competitivos.

Vasseur defendió también la decisión de no haber establecido órdenes de equipo claras antes de Monza. Tiró de ejemplo reciente: “El año pasado, Piastri lideraba a McLaren a estas alturas de la temporada y, si McLaren lo hubiera apostado todo a Piastri, Verstappen habría sido campeón igualmente”. Su mensaje fue claro: centrarlo todo en un piloto demasiado pronto puede ser irrelevante si el rival es superior.

“Seguro que, en algún momento, tienes que tomar una decisión”, admitió. “Pero creo que era demasiado pronto para hacerlo antes de Monza. Ahora tenemos tiempo para hablar con los chicos”.

Hamilton pide cambios en Ferrari

Hamilton, a sus 41 años, no se resigna, pero ve un patrón que no le gusta. Para él, el problema no es solo una maniobra o una parada tardía en boxes. Es la forma en la que se comunica y se decide dentro del muro de Ferrari.

“Si seguimos recorriendo el mismo camino, obtenemos el mismo resultado”, lanzó, con evidente frustración. “Y es como si siguiéramos obteniendo el mismo resultado. Tenemos que cambiar cosas porque no nos está ayudando a avanzar. Creo que son receptivos a ello y lo hablaremos internamente”.

La frase pesa. No es un piloto joven que acaba de llegar. Es un siete veces campeón del mundo diciéndole a Ferrari que el tiempo de la paciencia se agota. Que las decisiones que no se tomaron antes de Monza quizá ya no sirvan para este campeonato.

La temporada sigue, el título se aleja, Mercedes aprieta y Antonelli se escapa. Ferrari, atrapada entre el orgullo de tratar a sus dos pilotos en igualdad y la urgencia de no dejar escapar más puntos, deberá decidir si Monza fue solo un tropiezo… o el momento en que dejó pasar su última oportunidad de reaccionar.