Islam Makhachev desafía la racha de Jon Jones
Islam Makhachev no se conforma con los números. Quiere el trono simbólico. Y para él, ese trono ya no le pertenece a Jon Jones.
El campeón de peso wélter, que viene de defender su cinturón ante Ian Machado Garry en UFC 330, acaba de fijar un nuevo listón histórico: 17 victorias consecutivas bajo la bandera de UFC. Superó así a Anderson Silva, dueño durante más de una década del récord con 16 triunfos al hilo. No es solo una cifra; es una declaración de dominio sostenido en la élite.
Pero cada récord trae consigo una discusión. Y en este caso, el nombre que aparece inevitablemente es el de Jon Jones.
El récord, la mancha y la cuenta que, según Makhachev, debe reiniciarse
Los detractores del nuevo registro de Makhachev señalan a Jones. El excampeón de peso semipesado y actual peso pesado acumula 20 combates seguidos sin conocer la derrota desde diciembre de 2009. En medio de esa racha, sin embargo, aparece una grieta: el “no contest” en su revancha de julio de 2017 contra Daniel Cormier en UFC 214.
Aquella noche, Jones noqueó a Cormier y pareció afianzar su leyenda. Después, todo se vino abajo. Un test antidopaje fallido anuló el resultado y convirtió la victoria en un “no contest”. La mancha quedó para siempre en su expediente.
Ahí es donde Makhachev clava el bisturí. Para el ruso, esos episodios no son detalles de pie de página, sino el corazón del debate sobre quién firma la mejor racha en la historia de UFC.
«No niego que Jon Jones sea uno de los mejores atletas de la historia», declaró Makhachev a Ushatayka en ruso. «Pero lo atraparon dopándose dos veces, y por eso creo que su racha no se considera válida.
«Porque entró a una pelea con sustancias para mejorar el rendimiento y ganó. Ahí es donde debería haberse iniciado una nueva cuenta».
No hay matices en su argumento. Si compites dopado, la línea estadística se rompe. Para Makhachev, todo lo que venga después debe contarse desde cero.
El espejo incómodo: su propio positivo y el respaldo de UFC
Las palabras del campeón no llegarán en silencio. Habrá quienes respondan señalando directamente su historial. Makhachev también tuvo un tropiezo con el sistema antidopaje en 2016. Ese dato alimentará las acusaciones de hipocresía, especialmente entre los defensores de Jones.
La diferencia, subraya el entorno del ruso, está en el veredicto posterior. En mayo de 2024, cuando Makhachev recibió su chaqueta por alcanzar 50 controles limpios dentro del programa, Jeff Novitzky, vicepresidente sénior de cumplimiento antidopaje de UFC, calificó aquel positivo de 2016 como «uno de los mayores, colosales errores en el ámbito del antidopaje».
Esa frase no borra el registro, pero sí reconfigura la narrativa alrededor del campeón. A ojos de UFC, Makhachev compite hoy con un expediente limpio y un volumen de controles que respalda su racha.
Un campeón en racha que no quiere frenar
Mientras la discusión sobre los méritos de uno y otro se enciende, Makhachev mira hacia adelante. Tras defender el cinturón de las 170 libras en UFC 330, el daguestaní dejó clara su hoja de ruta: quiere volver al octágono en enero o incluso antes.
Todo depende de un detalle que, para un campeón en plena forma, lo condiciona todo: los resultados de la resonancia magnética a la que se sometió por posibles lesiones tras su última defensa. Si las imágenes confirman lo que él espera, la máquina seguirá en marcha.
La estadística ya la tiene. El récord también. Ahora la pregunta es otra: ¿hasta dónde puede estirarse una racha cuando el propio campeón está decidido a desafiar incluso a los intocables de la historia?




