Kimi Antonelli conquista Monza: de P19 a victoria histórica
Monza rugió como en los viejos tiempos. Y el eco llevaba un nombre: Kimi Antonelli. El italiano convirtió una tarde que arrancaba con resignación en una de las remontadas más brutales que se recuerdan en el templo de la velocidad, ganando su Gran Premio de casa por primera vez… saliendo desde la 19ª posición.
El fin de semana de Mercedes parecía escrito de antemano: “daño limitado”, gestión de daños, aceptar el castigo. Los cambios masivos en la unidad de potencia del coche de Antonelli le habían cargado con una penalización de 30 puestos en parrilla. El plan era sobrevivir.
Antonelli decidió otra cosa.
Desde la primera vuelta del domingo, el joven italiano se lanzó al ataque. Ritmo puro, adelantamientos quirúrgicos, cero concesiones. En apenas un par de giros ya era 12º cuando Dirección de Carrera sacó la bandera roja tras el fuerte accidente de Charles Leclerc. El parón le dio aire al resto. A él, más margen para destrozar el guion.
Tras la resalida, se metió en los puntos casi de inmediato y, vuelta a vuelta, fue cazando coches hasta plantarse detrás de su compañero George Russell antes del ecuador de la prueba. En la vuelta 18 lanzó su primer ataque serio por el liderato. Aviso servido.
La batalla interna se agitó con un Virtual Safety Car a mitad de carrera. Antonelli entró a boxes para montar neumáticos medios nuevos; Russell se quedó fuera con duros usados, apostando por la pista y la posición. El británico intentó resistir, pero la realidad fue otra: el italiano volaba. El propio Toto Wolff lo resumió después con una frase que lo decía todo: “nada le habría parado” camino de la bandera a cuadros.
El triunfo deja a Antonelli 66 puntos por delante de Russell en el campeonato, a solo nueve de una ventaja equivalente a tres victorias. El margen ya no es solo aritmético; es psicológico.
Si el británico quiere evitar que el joven de casa convierta 2026 en su coronación anticipada, tendrá que responder de inmediato. Y con algo más que palabras.
Ferrari se derrumba en casa: drama en la primera vuelta
Mientras Monza se rendía al héroe local vestido de plateado, el rojo Ferrari vivía una tarde que dolerá durante mucho tiempo en Maranello.
La Scuderia llegaba con la moral alta. Nuevo motor, ambiente eléctrico, y Lewis Hamilton confesando el jueves que “creía firmemente” en las opciones de victoria. Charles Leclerc, por su parte, hablaba de buscar un fin de semana “muy especial”. Monza estaba preparada para una fiesta.
El primer pinchazo llegó el sábado. Tanto Leclerc como Hamilton salieron de la clasificación con la sensación de que la estrategia del equipo no había sido la adecuada. Acabaron cuarto y quinto, posiciones que se transformaron en tercero y cuarto en parrilla por la sanción a Oscar Piastri. No era perfecto, pero bastaba para soñar.
La carrera destrozó ese sueño en cuestión de segundos.
En la arrancada del domingo, Leclerc, tercero, y Hamilton, justo detrás, se emparejaron camino de la segunda curva. Ninguno levantó. Hamilton acabó fuera de pista, por la grava, cayendo varias posiciones. “¡Charles me ha echado fuera!”, bramó el siete veces campeón por radio, mientras su carrera se torcía desde el inicio.
Una vuelta más tarde, el golpe definitivo. Leclerc perdió el control de su SF-26 y se estrelló contra las barreras. Fin del “fin de semana especial” en apenas un giro. Más tarde explicaría que en la primera vuelta tuvo que “salir y volver a entrar en el acelerador” y que tendría que “analizar” lo sucedido. Explicaciones técnicas para un error que, visualmente, lo decía todo: el límite estaba demasiado cerca.
Hamilton, ya sin su compañero en pista, trató de recomponerse. Remontó lo que pudo, gestionó daños, pero solo pudo ver la meta en sexta posición. Lo definió como una carrera “un poco devastadora” y “difícil de tragar”. Sobre el toque con Leclerc en la salida fue tajante y escueto: “Terminé P10 o algo así. No hay mucho que decir. Lo hablaremos fuera de micros”. En Monza, las paredes escuchan; en Maranello, también.
Gasly sacude la clasificación: la pole más inesperada del año
Entre la euforia de Mercedes y el naufragio de Ferrari, otro nombre se coló en los titulares del fin de semana: Pierre Gasly. Alpine y el francés firmaron una de esas poles que nadie ve venir… hasta que aparece en la pantalla de tiempos.
Se sabía que el rebufo en Monza podía regalar sorpresas en clasificación. Lo que casi nadie contemplaba era a Gasly llevándose su primera pole en Fórmula 1, y menos aún en este contexto. Pero no fue una vuelta aislada ni un golpe de suerte. Con el motor Mercedes empujando fuerte, Gasly marcó el mejor tiempo en Q1 y volvió a hacerlo cuando más importaba, en Q3. Frío, preciso, contundente.
El escenario añadía una capa extra de simbolismo: el mismo circuito donde, seis años antes, había logrado su primera –y hasta ahora única– victoria en la categoría reina. Tras la sesión, el francés no escondía su emoción: nueve años persiguiendo una pole, y la primera llega en Monza. No podía haber guion más redondo para un sábado.
El domingo, la realidad se impuso. Mantener a raya a los grandes durante 53 vueltas siempre iba a ser un desafío mayúsculo. Gasly lideró la primera vuelta, se mantuvo un buen tramo entre los primeros, pero poco a poco cedió terreno. Terminó séptimo, a 27 segundos del imparable Antonelli, aunque con margen sobrado sobre el resto del pelotón. Pole, liderazgo inicial, puntos sólidos: difícil pedir más a un Alpine que no está para pelear victorias cada fin de semana.
Su compañero Franco Colapinto también se sumó a la fiesta. El argentino llegó a rodar tercero tras la resalida, se fue largo en Lesmo 1 y perdió varias posiciones, pero no se rindió. Cerró una remontada valiente superando al Racing Bulls de Yuki Tsunoda en las últimas vueltas para asegurar el noveno puesto. Se quedó a las puertas de cazar al otro Racing Bulls, el de Arvid Lindblad, octavo, aunque el botín global fue valioso: Alpine recorta la distancia con el equipo hermano de Red Bull en la lucha por la quinta plaza del campeonato de constructores. La brecha se reduce ahora a 13 puntos. Batalla abierta.
Duerksen arrasa en F2 y Lacorte se luce en un fin de semana completo
El público de Monza no solo disfrutó de Fórmula 1. La antesala de la categoría reina ofreció un espectáculo a la altura del escenario, con Joshua Duerksen como gran protagonista en F2.
El piloto de Invicta Racing firmó un fin de semana casi perfecto. Ganó la carrera larga –Feature Race– con autoridad, encabezando un doblete del equipo por delante de su compañero Rafael Camara, mientras Noel Leon, de Campos Racing, completaba el podio. Dominio claro.
Y no quedó ahí. Duerksen también se llevó la Sprint, igualando el récord de ocho victorias en F2. Un golpe de efecto que lo lanza hasta la octava posición del campeonato y deja claro que su techo está mucho más arriba de lo que marcaba la clasificación antes de llegar a Italia. El podio de Camara, por su parte, estrecha la diferencia respecto al líder Nikola Tsolov. El campeonato se comprime en el momento clave.
En F3, el nombre propio fue Lacorte, que se sumó a la lista de ganadores en un fin de semana en el que las categorías de promoción respondieron con creces a la exigencia del circuito y al calor de las gradas. Monza se marchó a casa con héroes nuevos y viejos conocidos reivindicados.
La Fórmula 1, mientras tanto, sale de Italia con una pregunta clara: ¿alguien puede frenar ahora mismo a Kimi Antonelli?




