Leclerc fuera en Monza tras accidente y duelo con Hamilton
El Gran Premio de Italia de Charles Leclerc duró apenas dos vueltas. Pero dejó huella. En el asfalto, en las protecciones… y dentro del box de Ferrari.
El monegasco se fue contra las barreras de neumáticos en la mítica Parabólica en la segunda vuelta, en un accidente violento que silenció por un instante a Monza. Perdió el control, se fue recto a través de la grava y, tras medio trompo, impactó de costado contra las protecciones. Bandera roja inmediata. Carrera detenida durante algo más de media hora para retirar el Ferrari y reparar el muro.
Leclerc fue trasladado al centro médico del circuito para un chequeo. Llevaba tiempo sufriendo problemas de visión borrosa en el ojo derecho y ésa era su gran preocupación. Las pruebas descartaron lesiones serias. Dolor por el impacto, sí, pero nada fuera de lo habitual tras un golpe de ese calibre. “Era lo que más me preocupaba. Pero ahora está bien”, explicó después.
Un arranque eléctrico en casa de Ferrari
Antes del choque, en esas escasas dos vueltas, Monza ya había visto un momento clave: un cuerpo a cuerpo durísimo entre los dos Ferrari.
Nada más apagarse los semáforos, Leclerc, tercero en la parrilla, y Lewis Hamilton, cuarto, se encontraron en la frenada de la segunda curva. El monegasco cerró la puerta con decisión. Demasiada. Hamilton se quedó sin espacio y tuvo que escaparse por la grava para evitar el contacto.
Leclerc describió así la maniobra: “Lewis intentó adelantar. No había mucho espacio. Yo simplemente intenté tomar la segunda curva lo más cerrada posible. Era demasiado estrecho y no sé si llegamos a tocarnos. Iba por dentro, subido en los pianos, e intenté pasar la curva. No conseguí cerrarla lo suficiente y luego vi en el retrovisor lo que había pasado”. Lo que había pasado era el paseo de su compañero por la trampa de grava.
El gesto posterior del monegasco lo decía todo: sabe que en Ferrari no hay margen para errores entre compañeros, y menos en casa.
Tensiones en pista, calma en el box
La escena alimentó de inmediato las teorías sobre un incendio interno en Ferrari. Leclerc las cortó de raíz. “No sé de dónde salen estas historias de que estamos luchando el uno contra el otro. Ya fue un tema en Zandvoort”, subrayó, insistiendo en la buena relación con Hamilton.
Eso no le impidió hacer autocrítica. “Es verdad que esta vez fuimos demasiado lejos. Lewis fue demasiado lejos en la primera curva. Luego yo intenté tomar la segunda lo más cerrada posible, pero simplemente no fue suficiente. Hacer eso, por supuesto, no está bien”.
Ferrari se marcha de su carrera de casa con un coche destruido, una bandera roja temprana y un duelo interno que rozó el límite. El monoplaza se puede reparar. La pregunta es otra: ¿cuánto tardará el equipo en convertir esta agresividad entre compañeros en puntos sólidos cuando el campeonato entra en su tramo decisivo?




