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Pakistán avanza a semifinales tras victoria sobre Tailandia

En Nisshin, bajo un cielo caprichoso y un outfield empapado, Pakistán rozó el tropiezo antes de aferrarse a una victoria por tres wickets que la manda a las semifinales del torneo femenino de cricket en los Asian Games. El marcador final dice 92/7 en 10.4 overs persiguiendo 91. El relato es bastante más tenso que esos números.

Un duelo recortado y un plan claro

La lluvia dejó el partido reducido a un duelo exprés de 11 overs por lado en el Korogi Sports Park. Pakistán, con la cabeza fría, eligió primero lanzar. En este tipo de encuentros cortos, un inicio disciplinado suele marcar la diferencia, y ahí emergió la capitana.

Fatima Sana se adueñó del nuevo balón y del tono del arranque. En el segundo over abrió su cuenta de wickets y, con el resto del ataque ajustando líneas y ritmos, Tailandia apenas pudo respirar en la primera mitad de la entrada. Cada dot ball pesaba un poco más.

Parecía un guion controlado. Hasta que se rompió.

El despertar de Tailandia

El séptimo over, a cargo de Umm-e-Hani, cambió el ambiente. Nannapat Koncharoenkai decidió que ya era hora de arriesgar. Dos fours consecutivos, 14 carreras en el over, y de repente el marcador tailandés cobró vida.

A su lado, Phannita Maya había avanzado con parsimonia: 15 de 16 bolas, sin estridencias. Con solo dos overs por jugar, llegó una decisión poco habitual, pero valiente: retirada “retired out” para buscar un acelerón inmediato.

La apuesta funcionó al instante. Naruemol Chaiwai, la capitana tailandesa, entró y conectó un six y un four en sus dos primeras bolas. Un golpe de autoridad. Cayó justo después, pero el mensaje ya estaba enviado: Tailandia no había viajado a Japón para ser comparsa.

Koncharoenkai mantuvo el pulso hasta el final. Sumó otro four en el último over antes de ser atrapada lbw por Fatima Sana por 49, quedándose a un suspiro del medio siglo en un encuentro de solo 11 overs. Su entrada sostuvo todo el peso del 91/4 final. Un total modesto en un ODI, muy competitivo en un sprint de este tipo.

Un inicio eléctrico… y un colapso inesperado

La respuesta de Pakistán arrancó con la convicción de quien quiere cerrar rápido cualquier debate. Shawaal Zulfiqar salió a golpear. Tres boundaries y un six en los primeros tres overs, 33 carreras ya descontadas y la persecución encaminada.

Entonces llegó el giro.

La caída de Zulfiqar en el cuarto over cortó en seco el ritmo. Y Tailandia olió sangre. La offspinner Onnicha Kamchomphu se adueñó del partido, encadenando un trío de wickets que descompuso por completo la estructura del chase paquistaní.

Cada wicket no solo restaba un bateo, añadía dudas. El marcador dejó de moverse con fluidez, los overs se esfumaban. Suleeporn Laomi apretó aún más la soga: apenas tres carreras concedidas en sus dos overs, con el plus de la wicket de Ayesha Zafar. De pronto, el cálculo era otro: la tasa requerida se disparó hasta 11 por over. En un partido corto, eso roza el límite de lo manejable.

La capitana toma el mando

Con el margen encogido y la presión acumulada, Fatima Sana decidió que ya había esperado suficiente. El over clave volvió a tener nombre propio: Kamchomphu. Esta vez, la capitana paquistaní se negó a cederle el protagonismo.

Tres fours y un six contra la principal amenaza tailandesa. Golpes limpios, decididos, casi desafiantes. A esa lluvia de límites se sumó Eyman Fatima con un six propio en un over que se fue hasta las 25 carreras. En un suspiro, el partido giró de nuevo.

Parecía el golpe definitivo. No lo fue.

La wicket de Sana, cuando su cameo de 21 carreras había encarrilado la persecución, volvió a abrir la puerta a la incertidumbre. Y cuando Eyman cayó en el penúltimo over, el choque se convirtió en un thriller: poco margen, pocas bolas, nervios a flor de piel en ambos bandos.

Tuba Hassan cierra el telón

En ese contexto tenso, Tuba Hassan no se escondió. Entró y conectó un six y un four que prácticamente sentenciaron el duelo. Su wicket posterior apenas tuvo valor estadístico: la verdadera batalla ya se había decantado.

Con cuatro carreras necesarias en el último over, Pakistán eligió la vía pragmática. Nada de épica gratuita. Singles, control, cálculo frío. La victoria llegó con dos bolas de sobra, 92/7 en 10.4 overs. Suficiente para seguir viva. Insuficiente para ocultar que Tailandia la tuvo contra las cuerdas.

Números que cuentan una historia

  • Tailandia Women 91/4 en 11 overs
    • Nannapat Koncharoenkai 49
    • Phannita Maya 15
    • Naruemol Chaiwai 10
    • Fatima Sana 2-22
  • Pakistán Women 92/7 en 10.4 overs
    • Shawaal Zulfiqar 25
    • Fatima Sana 21
    • Onnicha Kamchomphu 3-37
    • Sunida Chaturongrattana 2-23

Tailandia se marcha con la sensación agridulce de haber rozado una de esas victorias que cambian narrativas. Pakistán, con el alivio de haber sobrevivido a un susto serio y la certeza de que en estas rondas finales no habrá margen para tantos sobresaltos.

Bangladesh avanza desde la lluvia

Antes, el primer cruce de cuartos entre Bangladesh y Hong Kong, China ni siquiera llegó a despegar. El mismo outfield húmedo que condicionó el duelo de Pakistán terminó impidiendo cualquier acción. Sin una sola bola válida, el reglamento habló: Bangladesh, mejor sembrada, se clasificó directamente a semifinales.

La lluvia decidió ese boleto. En el caso de Pakistán, fueron los nervios, el talento a contrarreloj y un cameo feroz de su capitana los que mantuvieron vivo el sueño de medalla. Ahora, la pregunta es otra: ¿podrá este equipo transformar el susto de Nisshin en el impulso que necesita para dominar las semifinales?